¿Por qué a mi bebé le gusta tanto hablar por teléfono?

Los bebés tienden a imitarlo que hacemos los adultos...

No importa si es un juguete, tu móvil o el fijo de tu casa, a tu hijo le fascinan los teléfonos. “Ring, bip, diga…”. Pero ¿por qué le atraen tanto? Sigue las explicaciones y los consejos de nuestros especialistas.

¿El teléfono es un juguete imprescindible?

Nada más inventarse, a finales del siglo XIX, ya se fabricó un teléfono de juguete para los niños. Del modelo con ruedas y cable en espiral se ha pasado a versiones idénticas a los móviles. Teclas luminosas, mensajes, melodías… ¡Son auténticas estaciones espaciales al alcance de la mano!

¿A qué edad comprarle el primer teléfono de juguete?

Hay modelos para bebés a partir de entre 8 y 12 meses. “A esa edad, los pequeños perfeccionan su capacidad de prensión. Juegan a articular cada vez más sílabas y empiezan a expresar su deseo de imitar a los padres”, explica Etty Buzyn, psicóloga clínica. Por eso el teléfono puede ser un buen medio para el estímulo.

¿Qué modelo de teléfono escoger? 

Los nostálgicos y los partidarios incondicionales del desarrollo motriz generalmente consideran los teléfonos “antiguos”, con base y auricular, más enriquecedores, porque permiten realizar más manipulaciones. Los defensores de la función de imitación, por su parte, prefieren los teléfonos más fieles al modelo que tienen los padres.

¿Y qué piensan los bebés? 

Antes de los 12 meses, no importa el tipo de teléfono escogido. Disfrutan con las teclas, los diferentes materiales, las luces… como con cualquier otro juguete de estimulación interactivo. Y si se deciden a imitar una conversación telefónica, probablemente lo hagan con un objeto cualquiera, que no es su verdadero falso aparato. Algunos cogen la pose enseguida, con el codo levantado, llevándose a la oreja su peluche, una calculadora, una cuchara… Por eso la ortofonista Isabelle Barbier aconseja no darse prisa en comprar al bebé el primer teléfono. Y si caes en la tentación, el aspecto que tenga es indiferente.

El teléfono es una buena herramienta para el aprendizaje del lenguaje 

Como buen imitador, tu pequeño no se contenta con copiar tus gestos. Enseguida, a veces antes de cumplir el año, aprende a calcar tu forma de hablar y de alternar las pausas, todo ello con un parloteo incomprensible. “Antes incluso de utilizar palabras, aprende a controlar las modulaciones de la voz, la gestualidad, los juegos de miradas… que más adelante constituirán el 80 % de los mensajes transmitidos”, explica la ortofonista Isabelle Barbier.

Pero permanece atenta. Un “hola, ¿qué tal?” se aprende enseguida, y eso ya es una frase de verdad. El proceso del lenguaje se ha puesto en marcha. ¿El lenguaje reducido a algo tan simple como una llamada? En todo caso, el teléfono se utiliza como una herramienta que puede facilitar su adquisición.

El teléfono como medio para comprender la ausencia

Seguro que lo has notado: aunque a tu hijo le encanta llamar por teléfono, no le gusta tanto que pases mucho tiempo hablando por el móvil. Como estás menos atenta, no para de llamar tu atención y, a lo mejor, hasta hace una trastada. Pero también puede que adopte otra estrategia imitándote. Entonces suelta largas parrafadas con la mirada perdida. Es un método inteligente de manejar una sensación de pérdida.

Además de ayudarle a acostumbrarse poco a poco a que no estés constantemente con él, el teléfono también le enseña a ser consciente de la separación y de la ausencia. Hacia los 12 meses, cuando le pasas el auricular y le dices: “Es papá que quiere hablar contigo”, generalmente se queda perplejo. Mira el aparato y busca al misterioso interlocutor a su alrededor. Más adelante se dará cuenta de que el teléfono le permite convocar de forma milagrosa a una persona ausente… ¡Una auténtica varita mágica!

Sophie Viguier-Vinson con la colaboración de Etty Buzyn, psicoterapeuta e Isabelle Barbier, ortofonista.
© Enfant Magazine

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