Beneficios para el bebé de jugar con un sonajero

¿Un sonajero? ¡Buena idea!

Ante el sonajero, tu bebé pone todos sus sentidos en alerta. Gracias a ello, va a desarrollar la vista y el tacto. Este objeto, inteligente y buen compañero, le ayudará a progresar en la psicomotricidad.

El sonajero ya existía en la Antigüedad. Tenía por misión secundaria alejar a los malos espíritus que pululaban alrededor de la cuna. Las supersticiones se desvanecieron en la noche de los tiempos… Pero el sonajero permaneció, para regocijo de tu recién nacido. Tu bebé te expresa claramente su entusiasmo cuando agitas el juguete delante de su cara.

El sonajero es bueno para la vista

Al observar el sonajero, tu bebé aprende a distinguir los contrastes, las formas, los colores y los límites. Cuando lo agita delante de los ojos, aprende a seguirlo con la mirada, lo que le permite desarrollar su campo visual, muy limitado durante los primeros meses. El sonajero estimula también su agudeza auditiva, gracias a los cascabeles.

Tocar el sonajero, ¡vaya logro!

Ni que decir tiene que durante las primeras semanas, tu bebé es incapaz de coger el preciado sonajero. Su agarre es todavía “reflejo”: cierra la mano alrededor de cualquier objeto que le pongan en la palma, pero es incapaz de ir al encuentro de un objeto que le interesa. De hecho, es importante no dejarle sujetar el sonajero demasiado pronto: como sus movimientos son lógicamente agitados y bruscos, puede propinarse un buen golpe y luego coger manía a un juguete tan agresivo.

En cuanto tu pequeño se dé cuenta de que el juguete no se encuentra entre sus dedos por casualidad, sino porque su mano ha querido cogerlo, no se cansará de agitarlo para contemplarlo y oírlo cascabelear. Evidentemente, se lo querrá llevar a la boca. Es un ejercicio difícil, pero que le enseñará a ajustar bien sus movimientos.

Cómo escoger bien el sonajero

Para ayudarle a superar esta etapa con éxito, escoge un modelo de sonajero que no sea ni muy grande ni muy pesado, pero que tenga varios puntos de agarre para que sus deditos puedan sujetarlo. Y no le extraigas las bolitas que se entrechocan, porque son precisamente esas bolitas las que despiertan el interés de tu hijo por este juguete.

© Enfant Magazine

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