¡Cómo le gustan a tu bebé los juguetes para empujar!

A tu hijo le encanta todo lo que rueda, ¿por qué?

El carrito de paseo, la carretilla… a los pequeños les fascina todo lo que rueda. Los juguetes para empujar les ayudan a simular que son mayores mientras buscan la mejor manera de aprender a andar.

¡Cómo le gustan a tu bebé los juguetes para empujar!

14-18 meses: El carrito le abre el camino

Tu bebé apenas se sostiene sobre las piernas y ya “carga” con un carrito. En realidad, no es un estorbo para tu pequeño aprendiz de caminante, porque se apoya en él. El juguete se convierte en un soporte firme que le abre el camino y le hace sentirse seguro, agarrado a las asas.

Hasta el día en que descubre un aspecto desconcertante de este objeto: como las ruedas del carrito suelen ir más rápido que sus piernecitas, se da de narices en el suelo arrastrando el juguete en su caída. Aún es demasiado pequeño para comprender la causa de ese desagradable incidente y se siente impelido a volver a intentarlo. No va a abandonar el carrito, continuará aferrándose a él y hará bien: cayéndose, levantándose y volviéndose a caer aprende a encontrar su centro de gravedad.

Como todo acaba por llegar, por fin tu bebé consigue completar un recorrido perfecto por el pasillo e incluso inicia el giro hacia su habitación. ¡Nuevo contratiempo! La cosa se complica: hay que dar ligeramente marcha atrás para que el carrito se mueva. Es una maniobra nueva que exige mucha concentración, porque la dinámica de coordinación de sus movimientos lleva al bebé a ir hacia delante y no a retroceder ante el obstáculo. Pero ha aprendido la lección. La próxima vez, anticipara el giro.

Tu bebé se lleva otra sorpresa: aunque él siempre se cuela sin problemas entre la pared y el sofá, ahora, con el carrito, no puede pasar. Se tiene que replantear su información sobre el espacio, el volumen y su propio cuerpo. El carrito le enseña a pensar caminando.

18-24 meses: la carretilla para jugar a ser jardinero

Tu pequeño sabe para qué sirve el carrito, pero el uso de la carretilla no está tan claro. Da igual, lo importante es que se trata de una “herramienta” de adulto a tamaño reducido. El hecho de poseer esa réplica y poder fijarse en tus gestos le encanta, lo que más desea es parecerse a ti.

Poco a poco, tu hijo descubre cómo se utilizan esos objetos. El uso del carrito es evidente: sirve para pasear al bebé. ¿Y qué es lo que más se parece a un bebé? Su osito de peluche o su muñeca. La carretilla se utiliza en el jardín para transportar herramientas, tierra, malas hierbas… Al hacer un uso correcto del objeto, tu hijo ya no pretende ser uno de sus padres, juega a ser un papá o una mamá. Se impregna de su papel de adulto desde “dentro”.

Es muy importante que tu pequeño pueda jugar en contexto: pasearse contigo empujando el carrito de su bebé, cargar carretillas de tierra o volver de un paseo con una buena cosecha de piedrecitas. Así define mucho mejor la función de los objetos… aunque, después, reproduzca los contextos en el salón. La carretilla y el carrito le han enseñado a ponerse en la piel de su futuro personaje.

De 24 meses en adelante: el carrito y la carretilla para escapar de la vida cotidiana

A esta edad, a tu bebé ya no le interesa tanto la rutina de su vida en casa. Ya ha agotado el tema. Incluso ha empujado la carretilla o el carrito hasta el fondo del jardín para sentir un escalofrío adicional.

Por suerte, allí donde se detienen sus pasos, la imaginación de tu hijo toma el relevo. Ya ha asimilado el funcionamiento del mundo y puede huir de sus imposiciones para crear un universo imaginario. ¿Ese cochecito no podría convertirse en un barco magnífico en el que navegar en busca de un tesoro fabuloso? Y esa carretilla lo tiene todo para convertirse el la piscina de la muñeca: con un poco de agua, se transforma en una laguna de los mares del Sur. Con su imaginación, tu hijo vivirá aventuras utilizando objetos inesperados. La carretilla y el carrito le ayudan a descubrir que la ficción supera de largo la realidad.

Ideas para jugar con un carrito o una carretilla

Campanitas y cascabeles

Si tu bebé está afianzando la marcha buscando apoyo en su juguete, ata un manojo de llaves, unos cascabeles o una campanilla al asa para que tintineen mientras se pasea. Al pequeño le encanta hacer ruido porque le hace sentirse poderoso. Él, tan pequeño, ¡es capaz de producir ese enorme alboroto!

Esconder sonidos

Coloca en el carrito o en la carretilla un despertador que emita un tictac sonoro o un transistor encendido. Pide a tu hijo que se quede en la cocina (o en casa si estáis jugando en el jardín) y que no se mueva de ahí hasta que tú lo llames. Esconde enseguida el juguete detrás de un mueble, bajo una manta, en el armario de las escobas (detrás de un seto o de un árbol grande…). Di al niño que lo busque guiándose por el ruido. Estos “habitáculos” son como cajas de resonancia, por lo que la búsqueda resulta mucho más divertida que si simplemente escondes objetos.

¿Cabe o no cabe?

Cuando vayas en coche o estés en la sala de espera del médico, distrae a tu pequeño con este juego. Enumera una serie de objetos y pregúntale si caben en su carretilla o en su carrito: la cazuela donde hierves la pasta, la gata Minnie, el abrigo de papá, la mesa de la cocina, el pez rojo, su camión de bomberos, un elefante… Si falla tres veces, tendrá que pagar una prenda (un beso, cinco minutos de descanso…). Si no está de acuerdo, haz que lo compruebe por sí mismo, al volver a casa. En lo que respecta al elefante y al pez, ¡tendrá que creerte!

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