A mi hijo le gustan los puzles y los juguetes de apilar y encajar

Con estos juegos el bebé aprende con su cuerpo y con su mente

A mi hijo le gustan los puzles y los juguetes de apilar y encajar

Tu hijo de entre 1 y 2 años se plantea nuevos desafíos: desarrollar su habilidad y su sentido lógico. ¿Cómo ayudarle a superarlos? Ofreciéndole puzles y juguetes de apilar y encajar.

¡No molestes a tu pequeño cuando está jugando! Son tareas que requieren precisión y paciencia. Con cara de concentración, intenta encajar la pieza de un puzle en un hueco o sostener tres cubos en equilibrio. Lo cual no impide que, al cabo de un par de minutos, se relaje lanzándolos lejos o golpeando uno contra otro.

Puzles y juguetes para apilar y encajar: lo que aprende con su cuerpo

La principal virtud de estos juegos es que hacen que el niño trabaje la habilidad manual y la coordinación de los movimientos. Para lograr levantar una torre de cubos, las dos manos se tienen que relevar, tiene que ayudarse, deben aprender a funcionar de común acuerdo. Una es la dominante, el niño la utiliza mucho más una que otra. Es normal: se está poniendo en marcha el proceso de lateralización.

Estamos en el terreno de la motricidad fina, porque se requieren gestos muy atinados para trasvasar el contenido de un recipiente a otro o para encajar formas en el soporte adecuado.

Gracias a este “entrenamiento”, los deditos se liberan. Pronto podrán sujetar un lápiz. Tu bebé aprende también a adaptar su movimientos en función del objeto: no se manipula igual un cubo que una pieza de puzle.

Lo que aprende con la cabeza

Lleno-vacío, dentro-fuera, encima-debajo. Son nociones esenciales que tu pequeño asimila al construir, trasvasar, etc.

Al mismo tiempo, perfecciona el conocimiento de las leyes físicas. Es imposible que un cubo se sostenga sobre una pelota. En cambio, sí se puede colocar un cubo encima de otro. Tu bebé tampoco renuncia a jugar con conceptos abstractos, sin darse cuenta. Un objeto puede ser a la vez amarillo, cuadrado y rugoso, mientras que otro es amarillo, redondo y liso.

Al final, se convierte en todo un campeón de la clasificación y de las categorías: los cubos con los cubos, las piezas de la caja con formas con las piezas de la caja con formas…

Lo que aportan estos juegos desde el punto de vista psicológico

Hacer y deshacer es trabajar. Estos juegos requieren habilidad y tu bebé experimenta con ella. ¿Que se cae la torre que acaba de levantar? No importa, vuelve a empezar.

El niño aprende a tener paciencia, perseverancia y, sobre todo, a sentirse orgulloso de sí mismo cuando consigue superar el desafío que se había planteado. Eso fomenta su dinamismo y a lo lleva a apuntar más alto: superados los tres cubos, ¡su próxima torre será de cuatro!


Isabelle Gravillon con la colaboración de Anne Bacus, psicóloga.

© Enfant Magazine

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