A mi bebé no le gusta la comida en trozos

Con la llegada de la diversificación alimentaria no quiere comida sólida...

Una cucharadita para papá, otra cucharadita para… tu pequeño hace una mueca y escupe. Está claro que no le gusta la nueva consistencia de los alimentos. ¿Qué puedes hacer?

Le preparas con todo el cariño sus primeras zanahorias Vichy. Pero tu hijo arruga la nariz, vuelve la cabeza y se niega en rotundo a tragar una cucharada más. No te desesperes. Antes o después acabará por valorar tus dotes culinarias.

Deja que se haga a la novedad

Feliz de ofrecerle un plato nuevo, no contabas con su reacción. Tu bebé está acostumbrado a las comidas trituradas y en puré y ahora se enfrenta a una nueva textura. Está extrañado, desconcertado o incluso asustado.

Deja que toque la comida. Para aprehender el mundo, tu pequeño se mete todo en la boca, también los alimentos. Cuando se trata de una novedad, necesita tocarla y jugar con ella antes de apreciarla.

Deja en un plato, a su disposición, la verdura o la fruta que quieres que descubra. Cuando se sienta preparado, tu hijo probará por sí mismo los trozos… con las manos. ¡Da igual que el suelo de tu cocina sufra un poco!

¿No le gustan los trozos? Avanza paso a paso

Tu bebé necesita un periodo de adaptación entre la alimentación triturada a la que está acostumbrado y la alimentación en trozos que pronto se convertirá en lo habitual para él.

Para empezar, escoge una hortaliza que le guste mucho, por ejemplo la zanahoria: primero mete unas cucharaditas de café en su biberón de leche o dale la misma cantidad con la cuchara.

También puedes preparar purés a base de esa hortaliza cada vez más espesos hasta añadir algunos trocitos. Haz lo mismo con la fruta. Convierte una compota ligera en otra más espesa cada día. Luego añade trozos de fruta escogiendo los más tiernos.

No le ofrezcas más de una novedad cada vez

Al principio tienes que darle verduras y frutas presentadas individualmente. Esta precaución permite que tu hijo eduque su paladar, porque identificará bien los sabores de cada uno. Es preferible la simplicidad.

Para las hortalizas, empieza por la zanahoria, luego el calabacín y así sucesivamente, evitando las que tienen un sabor fuerte (coliflor, champiñones…).

Para la fruta, limítate a la manzana, el plátano y la pera, que tienen un sabor dulce.

¿Los trozos le plantean un problema? Comprueba su dentición

¿Te parece imposible masticar con pocos dientes? Puede que, sin saberlo, sea esa la experiencia más bien desagradable a la que sometes a tu bebé. Así que comprueba primero si tiene suficientes dientes para masticar los trocitos. Necesita unos ocho. En caso contrario, espera un poco, por el bien de sus encías.

Deja la prueba para el día siguiente

La diversificación alimentaria tiene lugar entre el 4.º y el 6.º mes: las verduras y las frutas van en cabeza. Les siguen la carne, el pescado y los huevos, hacia los 10 ó 12 meses. Eso es teoría.

En la práctica, si tu bebé rechaza los trozos a los 7 u 8 meses, no lo consideres un drama. Dale esa comida en puré e inténtalo de nuevo de vez en cuando, sin insistir demasiado: acabará por aceptarlos y le gustarán.

Maryse Damiens con la colaboración de Virginie Balès, dietista
© Enfant Magazine

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