Cómo descubre el bebé descubre los sabores

Tu bebé se va convirtiendo en todo un gourmet. ¿Sabes cómo?

No desatiendas el sentido del gusto de tu bebé. Es algo esencial para su bienestar. El modo en que lo aborde determinará su alimentación futura. Para que disfrute comiendo y tenga buena salud, contribuye desde ahora mismo a despertar de este sentido.

El despertar del bebé a los sabores y al equilibrio

El bebé adquiere muy pronto la noción del sabor, ya en el útero, donde entra en contacto de forma habitual con numerosos sabores. Por eso, nada más nacer, ya reconoce los sabores dulce, salado, ácido y amargo. Pero su aprendizaje no ha hecho más que empezar.

Como los bebés son más sensibles que los adultos a los sabores, podrás constatar fácilmente lo que le gusta y lo que no. Sus divertidos gestos de placer o repulsión no dejan lugar a dudas. Sin embargo, su sentido del gusto no es innato. Por ello, es bueno familiarizarlo con los diferentes sabores existentes. Así podrá adaptarse a todas las cocinas del mundo sin necesidad de que se las presenten.  

Tu bebé va a pasar inevitablemente por una fase caprichosa en la que rechazará todo lo nuevo. Mantente firme. Para introducirlo en la variedad, es conveniente ofrecerle varias veces los alimentos que rechaza. Muchas veces le acaban gustando. la repulsión es una reacción totalmente normal asociada a diversos factores. Lo extraño de la textura, el color del alimento o las sorpresas de las papilas ante un nuevo plato son algunos de los elementos disuasivos.

Poco a poco, su gusto se va a ir enriqueciendo, desarrollándose y cambiando. Aunque hasta los 7 años le atrae lo dulce, los nuevos descubrimientos alimentarios modifican gradualmente sus preferencias y aversiones. Tu hijo necesita tiempo para conocer los alimentos nuevos. No hay que forzarlo, porque podría negarse a lanzarse a nuevas experiencias. Enséñale a probar, sé indulgente y no olvides respetar sus gustos.

Si tiene cambios de apetito o de preferencias, o si adopta actitudes contradictorias, no te preocupes y déjale a su aire. Solo tienes que ofrecerle de forma habitual el conjunto de los alimentos equilibrados para que se familiarice con ellos y coma sano.

El sabor: la importancia del placer para el bebé

Comer está lejos de ser un acto insignificante. Da acceso a una primera experiencia de satisfacción. Además, el acto de alimentarse va acompañado de una relación afectiva. Cuando es un lactante, el amamantamiento es una ocasión para que el bebé comparta con su madre un momento único, que simboliza la relación de amor recíproco. De ese momento el bebé obtiene seguridad, plenitud, relajación y bienestar. es importante mantener ese placer en relación a la alimentación.

Haz de la comida un momento de encuentro e intercambio. Considera la alimentación equilibrada como un elemento positivo y agradable del crecimiento de tu hijo y transmítele a él esa convicción. Y aprende a ser paciente… eso ayudará a que tu hijo se convierta en todo un gourmet.

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