Mi bebé lo chupa todo, ¿es normal?

Los bebés tienen necesidad de succión. ¿Qué debes hacer?

El peluche, los juguetes, el pulgar... tu bebé se pasa el día chupando o mordisqueando todo lo que cae en sus manos. ¿No será una costumbre exagerada?

El problema

La punta de la oreja de su osito de peluche, la etiqueta de tu chaqueta... tu bebé se mete todo en la boca. "Chupetea" su peluche, se chupa el pulgar o es incapaz de calmarse sin el chupete.

¿A quién afecta?

  • A tu hijo. Cuando pierde el chupete o el trapito entra en pánico y se pone a llorar.
  • A ti. Consideras que no es higiénico que chupe los tejidos o el pulgar. Además temes que esa costumbre altere la formación de la dentición o que se meta un producto peligroso en la boca.

Chupar es un reflejo instintivo

Ya en tu vientre, el bebé tenía el reflejo de chupar. Este movimiento de succión no tiene nada que ver con el que realiza cuando mama. Es más rápido y menos regular que el movimiento nutritivo. Hasta los 4 ó 6 meses, esta succión no nutritiva es indispensable, porque permite regular la deglución y la respiración. A partir de los 6 meses, chupar, tragar y respirar se convertirán en acciones coordinadas y voluntarias.

Qué debes hacer. Si tu bebé toma el pecho, tiene que adoptar desde el principio una posición de la mandíbula y la lengua muy particular. Por eso, durante las primeras semanas tras el nacimiento, tienes que evitar que chupe otra cosa que no sea el pecho.

Al cabo de tres semanas, conocerá bien la posición adecuada para mamar del pecho y podrá chupar otra cosa cuando le apetezca.

Chupar tranquiliza

Chuparse el puño o el pulgar le da seguridad. Al crecer, tu pequeño buscará distintos medios para tranquilizarse: el pulgar, la punta de la almohada... Adoptará un objeto que le recuerde la ternura de su mamá. Al chuparlo, irá desarrollando la capacidad de tranquilizarse solo.

Qué debes hacer. Deja que chupe cuanto quiera. Lo mejor es que escoja él mismo la forma de tranquilizarse (pulgar, chupete...). Eso le dará confianza en sí mismo. Si realmente le cuesta mucho calmarse solo, ofrécele diferentes tipos de trapitos y mantitas, así podrá escoger uno o dos de ellos.

Si con eso no basta, dale un chupete. Hay un inconveniente: es un objeto externo, que no escoge él. No le permite tranquilizarse solo y te obliga a intervenir en cuanto se le cae.

Qué debes decir. Para ayudarle a calmarse, no hay nada como la voz: "Estoy aquí", "No te preocupes", "Pronto estarás dormidito".

Chupar aporta información

La boca es como la tercera mano del bebé. Le transmite informaciones que aún no puede recibir a través de las manos. Después de coger un objeto, chuparlo le permite comprenderlo mejor.

Qué debes hacer. Vigila lo que se mete en la boca. Dale objetos (juguetes, peluches...) que pueda chupar sin peligro.

Qué debes decir. "Hay cosas peligrosas que no tienes que meterte en la boca".

Noémie Colomb con la colaboración de Dominique Lardière, pediatra.
© Enfant Magazine

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