Llega el momento de la diversificación alimentaria

Diversificación: chi va piano, va sano

Siempre al acecho de nuevas sensaciones, la curiosidad y las pequeñas proezas de tu pequeño te maravillan. A los 4 meses, llega por fin el momento de la diversificación alimentaria que con tanta impaciencia esperabas. Hay que introducirla poco a poco.

Estás encantada de ver cómo tu bebé descubre nuevos sabores y texturas. Esta etapa esencial de la diversificación tiene que desarrollarse con suavidad, ya que va acompañada de un cambio de rumbo importante en el régimen nutricional.

Y es que en los primeros meses de vida, los lípidos –las grasas- que contiene la leche representan el 50% del aporte energético total. A lo largo de los meses, los glúcidos van poco a poco tomando el relevo hasta convertirse en el nutrimento predominante. La diversificación alimentaria se va elaborando progresivamente de acuerdo con los consejos del pediatra, que la adapta a la fisiología y al equilibrio nutricional de tu pequeño.

De la cucharada al tazón de sopa

Diversificar la alimentación de tu bebé no quiere decir sustituir la leche por la misma cantidad de alimentos de un día para otro. Durante el primer año, sigue siendo la leche la que cubre sus necesidades nutricionales y no las verduras y la fruta, que se introducen en pequeñas cantidades. Al principio, se trata tan solo de despertar sus papilas gustativas.

Verduras, fruta, cuchara, biberón… ¡Relájate! Empieza por una cucharadita de café de verdura o fruta triturada. Una sola variedad a la vez, para que tu bebé se acostumbre a esos nuevos sabores y texturas. Eso también permite comprobar si es alérgico a un alimento. Manzana, pera, judías verdes, patatas, calabacín… Pero, al principio, evita los alimentos con sabores muy marcados: el puerro o la coliflor, por ejemplo. Observa cómo reacciona.

Dáselo con cuchara y, si lo rechaza, añade el puré o la compota al biberón. Del mismo modo, haz que descubra progresivamente los cereales, la carne, el pescado y los huevos. Puré de verduras y proteínas al mediodía, compota de frutas para merendar, puré de verduras para cenar… Ve aumentando las proporciones poco a poco, siguiendo el calendario establecido por tu pediatra de modo que, cuando cumpla un año, hayas sustituido uno de los biberones por una comida de cuchara.

¡Tiene toda la vida para comer como las personas mayores!

Durante los primeros años de vida, tu hijo desarrolla multitud de facultades psicomotrices, cerebrales y cognitivas. En un año triplica su peso y crece un 40%. Su organismo tiene unas necesidades particulares que no se parecen en nada a las tuyas. Necesita más lípidos para alimentar su cerebro, más hierro para acompañar el crecimiento y para luchar contra las infecciones, más glúcidos para responder a sus necesidades energéticas y un aporte moderado de proteínas para no sobrecargar el organismo.

Hoy en día, la medicina sabe que los errores nutricionales cometidos en la infancia pueden tener consecuencias en la salud del adulto. Los buenos hábitos alimentarios adaptados e instaurados desde la primera infancia contribuyen de forma decisiva a preservar y consolidar la salud de tu hijo hasta la edad adulta. No te preocupes, ya llegará el día en que se chupará los dedos con tu guiso de carne, ¡pero cada cosa a su tiempo!

4 pilares y 1 tejado

El especialista Patrick Tounian nos comenta las normas básicas para la alimentación equilibrada de un lactante o un niño pequeño :

Una alimentación equilibrada es mucho sentido común conjugado con el sentido de lo bueno. No requiere recomendaciones precisas. Un niño puede comer de todo siempre que su alimentación se sostenga en 4 pilares esenciales:

  • Pilar 1. El hierro: el aporte tiene que estar garantizado gracias al consumo de leche de crecimiento y ello hasta que la carne pueda bastar para desempeñar esa función.

  • Pilar 2. El calcio: el aporte tiene que estar garantizado gracias a los productos lácteos y la leche.

  • Pilar 3. Los ácidos grasos esenciales (AGE): el aceite vegetal como el de colza, soja o nuez añadido a sus platos o al pescado una o dos veces por semana es una fuente sustancial de AGE.

  • Pilar 4. La diversidad alimentaria: frutas y verduras diferentes, una o dos veces al día, pero también de los demás alimentos.

Una vez bien colocados los cimientos del edificio, solo queda techar la casa: ¡el placer de comer! Porque alimentarse sin disfrutar no es nada agradable. Aunque el niño debe comer de todo, también tiene que poder comer alimentos que le gusten”.

Sophie Viguier-Vinson
© Enfant.com

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