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	<title><![CDATA[ Conmishijos.com :: Últimas noticias - Comportamiento infantil ]]></title>
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		<description>Últimas noticias - Comportamiento infantil Conmishijos.com</description>
		<language>es</language>
		<lastBuildDate>Thu, 03 Sep 2026 13:20:00 +0200</lastBuildDate>
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			<title><![CDATA[ Conmishijos.com :: Hijos y padres: todo para los niños y bebés ]]></title>
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		<title><![CDATA[ El peligro de premiar siempre a los niños por portarse bien en verano ]]></title>
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		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2026 09:57:42 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Una estrategia muy común en verano puede parecer la solución perfecta, pero quizá esté enseñando justo lo contrario de lo que imaginas. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">En verano todo se desordena un poco: horarios, comidas, sueño, pantallas, planes y paciencia. Y, cuando los niños están cansados, aburridos o pasados de estímulos, muchos padres tiran de una fórmula aparentemente infalible: “si te portas bien, luego te compro un helado”, “si no protestas, te dejo la tablet”, “si obedeces, tendrás premio”.</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/ninos/premiaralosnios.jpg" alt="premiar a los niños" width="2048" height="1380" /></p>
<p class="MsoNormal">Parece práctico. Funciona rápido. <a title="calmar una rabieta" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/lo-que-muchos-padres-hacen-para-calmar-una-rabieta-y-acaba-empeorandola/">El niño se calma,</a> acepta el plan o deja de discutir. Pero ahí está precisamente el problema: lo que hoy parece una solución puede convertirse mañana en una <strong>condición para todo</strong>.</p>
<ul>
<li class="MsoNormal">Artículo relacionado: <a href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/11-pautas-para-ayudar-a-los-ninos-a-gestionar-su-frustracion/">11 pautas que ayudan a gestionar la frustación a los niños</a></li>
</ul>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Cuando el premio deja de ser una ayuda</strong></h2>
<p class="MsoNormal">El <strong>peligro de premiar siempre a los niños</strong> por portarse bien es que el buen comportamiento empieza a depender de una recompensa externa. El niño no recoge, espera, comparte o respeta una norma porque entienda su sentido, sino porque espera recibir algo a cambio.</p>
<ul>
<li class="MsoNormal">Artículo relacionado:<a title="Cómo poner límites a los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-poner-normas-y-limites-a-los-ninos-pautas-de-disciplina-en-la-infancia/"> Cómo poner normal y límites a los niños</a></li>
</ul>
<p class="MsoNormal">En verano esto se nota más. Como hay más planes, más tentaciones y más momentos de <strong>negociación</strong>, el premio puede acabar apareciendo en cada escena: para salir de la piscina, para sentarse a comer, para no enfadarse, para esperar en una cola, para apagar la consola o para irse a dormir. Sin darnos cuenta, los padres entramos en una especie de contrato permanente.</p>
<p class="MsoNormal">Y entonces llega la frase: “¿y qué me das?”. No porque el niño sea egoísta, sino porque ha aprendido que colaborar siempre tiene precio.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Educar no es comprar la calma</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Esto no significa que los premios estén prohibidos. Un refuerzo puntual, una celebración o un reconocimiento pueden ser positivos. El problema aparece cuando se usan como moneda de cambio constante. En lugar de <a title="poner límites a tus hijos" href="https://www.conmishijos.com/tests/educacion/pones-los-limites-necesarios-a-tus-hijos/">enseñar límites</a>, <strong>autocontrol</strong> o responsabilidad, solo se pospone el conflicto.</p>
<p class="MsoNormal">Los niños necesitan entender que algunas cosas se hacen porque forman parte de la convivencia: recoger la toalla, hablar con respeto, esperar turno, cuidar sus cosas o aceptar un “no”. No todo merece premio. Algunas conductas necesitan reconocimiento, sí, pero también hábito.</p>
<p class="MsoNormal">Una alternativa más sana es reforzar con palabras concretas: “me ha gustado cómo has esperado”, “has conseguido calmarte”, “gracias por colaborar”. También ayuda anticipar normas antes del plan: “iremos a la piscina y cuando avisemos, salimos sin discutir”.</p>
<p class="MsoNormal">En verano se puede ser flexible, claro. Pero flexible no significa comprar cada gesto. Porque cuando todo se premia, el niño puede dejar de escuchar el límite y empezar a mirar solo la recompensa.</p>
<p> </p>
<p> </p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17749-premiar-a-los-ninos.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Si tu hijo no quiere ir a la piscina o la playa, no lo fuerces sin leer esto ]]></title>
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		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2026 09:25:22 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Cuando un niño rechaza un plan típico de verano, puede haber motivos que no siempre se ven a simple vista. Descubre qué observar antes de insistir. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">Para la mayoría, piscina y playa son sinónimo de verano feliz. Pero para algunos niños pueden convertirse en un pequeño infierno: demasiada gente, ruido, sal en los ojos, arena pegada, bañador incómodo, miedo al agua o simplemente la sensación de estar expuestos. Y, cuando un hijo dice “no quiero ir”, la primera reacción suele ser insistir: “venga, si te lo vas a pasar bien”.</p>
<p class="MsoNormal">El problema es que no siempre es una manía. A veces ese rechazo es una señal.</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/noquiereiralapiscina.jpg" alt="Mi hijo no quiere ir a la piscina" width="2048" height="1380" /></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Cuando no quiere bañarse no significa que quiera fastidiar</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Un niño puede evitar la piscina o la playa por muchas razones. Puede tener <strong>miedo al agua</strong>, haber tragado agua otra vez, haber vivido una mala experiencia, sentir inseguridad si no nada bien o angustiarse con las olas y la profundidad. También puede haber <a title="alta sensibilidad de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/es-timidez-o-alta-sensibilidad-4-senales-para-identificar-a-un-nino-nas-antes-de-los-7-anos/"><strong>sensibilidad sensorial</strong></a>: la arena, el cloro, el sol, el calor, el ruido o el roce del bañador pueden resultarle insoportables.</p>
<p class="MsoNormal">En niños mayores y preadolescentes aparece otro motivo muy frecuente: la <strong>vergüenza corporal</strong>. No quieren quitarse la camiseta, no les gusta cómo les queda el bañador, se comparan con otros o temen comentarios. A veces los adultos lo minimizamos con un “no digas tonterías”, pero para ellos puede ser un auténtico mal rato.</p>
<p class="MsoNormal">Forzar, ridiculizar o comparar con hermanos y amigos suele empeorar la situación. El niño puede bañarse por presión, sí, pero asociará ese plan con tensión y vergüenza.</p>
<ul>
<li class="MsoNormal">Artículo relacionado: <a title="autoestima e imagen corporal en la adolescencia" href="https://www.conmishijos.com/educacion/adolescentes/autoestima-e-imagen-corporal-en-la-adolescencia/">Autoestima e imagen corporal en la adolescencia</a></li>
</ul>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Qué hacer antes de obligarle a ir</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Lo primero es preguntar sin juicio: “¿Qué es lo que no te apetece?”, “¿es el agua, la gente, el bañador, el ruido?”. Después, buscar acuerdos pequeños. No hace falta bañarse el primer día. Puede ir solo a jugar en la arena, mojarse los pies, sentarse a la sombra o elegir una piscina menos llena.</p>
<p class="MsoNormal">También <strong>ayuda darle control</strong>: escoger bañador, llevar camiseta acuática, usar gafas, entrar despacio, tener una zona segura o pactar cuánto tiempo vais a estar. Si hay miedo al agua, mejor avanzar con calma y, si es necesario, con clases adaptadas.</p>
<p class="MsoNormal">La playa y la piscina deberían ser espacios de disfrute, no pruebas de valentía. Si tu hijo se niega, escucha antes de empujar. A veces, respetar su ritmo es justo lo que necesita para volver a acercarse.</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Lo que muchos padres hacen para calmar una rabieta y acaba empeorándola ]]></title>
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		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2026 08:40:55 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Una rabieta puede parecer un simple enfado, pero la forma de reaccionar de los padres puede calmarla o empeorarla. Claves para entender qué hay detrás. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">Empieza con un “no quiero”, sigue con un grito, continúa con lágrimas y, en cuestión de segundos, todo el mundo está mirando. Puede pasar en casa, en el supermercado, en la playa, en una terraza o justo antes de salir por la puerta. Las <a title="qué se esconde tras una rabieta" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-se-esconde-detras-de-una-rabieta-infantil/"><strong>rabietas infantiles</strong></a> tienen una habilidad especial para aparecer en el peor momento, cuando los padres ya están cansados y la paciencia va en reserva.</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/frenarlasrabietas.jpg" alt="frenar las rabietas" width="2048" height="1380" /></p>
<p class="MsoNormal">Y, entonces, tras el cansancio, llega la reacción atropellada: razonar deprisa, prometer algo, amenazar, distraer a cualquier precio o decir “si paras, te compro…”. Parece una salida rápida, pero muchas veces es justo lo que alimenta el problema.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>El error que convierte una rabieta en una batalla</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Uno de los errores más frecuentes <strong>es intentar cortar la</strong> <strong>rabieta</strong> como si fuera un interruptor: “cállate”, “no llores”, “si sigues así nos vamos”, “te doy esto y paras”. El niño puede dejar de llorar un momento, pero aprende que el estallido mueve a los adultos, cambia decisiones o consigue premios.</p>
<p class="MsoNormal">También empeora la situación <strong>intentar explicar demasiado</strong> cuando el niño está desbordado. En plena rabieta, su cerebro no está preparado para escuchar una charla sobre normas, respeto o consecuencias. <a title="cómo lidiar con la crisis de nuestros hijos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/explosion-de-emociones-como-lidiar-con-las-crisis-de-nuestros-hijos/">Primero necesita bajar intensidad</a>. Después vendrá la conversación.</p>
<p class="MsoNormal">Además, en verano las rabietas pueden multiplicarse por factores muy básicos: <strong>cansancio</strong>, <strong>calor</strong>, <strong>hambre</strong>, sed, exceso de planes, sueño irregular o demasiados estímulos. A veces no hay un “<strong>niño maleducado</strong>”, sino un niño pasado de rosca.</p>
<ul>
<li class="MsoNormal">Artículo relacionado: <a title="estrategias para frenar una rabieta en niños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/educacion/5-sorprendentes-estrategias-para-frenar-una-rabieta-infantil/">5 estrategias para frenar una rabieta infantil</a></li>
</ul>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Qué hacer para calmar sin ceder ni perder el control</strong></h2>
<p class="MsoNormal"><strong>Calmar una rabieta no</strong> significa darle al niño todo lo que pide. Significa acompañar el enfado sin entregar el mando. La clave está en <a title="cómo poner límites a los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-poner-normas-y-limites-a-los-ninos-pautas-de-disciplina-en-la-infancia/">mantener <strong>un límite claro</strong></a> con una actitud serena: “entiendo que quieras eso, pero ahora no puede ser”, “sé que estás enfadado, estoy aquí”, “cuando te calmes, hablamos”.</p>
<p class="MsoNormal">Funciona mejor hablar poco, bajar el tono, retirar al niño de un lugar muy estimulante si es posible y ofrecer presencia sin negociar la norma. Si tiene hambre, sueño o calor, conviene atender esa necesidad cuanto antes, pero sin convertirlo en premio por gritar.</p>
<ul>
<li class="MsoNormal">Artículo relacionado:<a title="frases para frenar la pataleta de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/15-frases-para-calmar-las-rabietas-de-los-ninos/"> Frases para fenar las pataletas de los niños</a></li>
</ul>
<p class="MsoNormal">Después, cuando todo haya pasado, sí llega el momento educativo: poner palabras a lo ocurrido, explicar el límite y pensar juntos qué puede hacer la próxima vez. “Te enfadaste mucho porque querías quedarte más. Mañana avisaremos antes de irnos”.</p>
<p class="MsoNormal">Las <strong>rabietas</strong> no se eliminan de un día para otro. Forman parte del <strong>aprendizaje emocional</strong>. Pero la reacción adulta puede marcar la diferencia entre enseñar autocontrol… o convertir cada enfado en una negociación con gritos.</p>
<p class="MsoNormal"> </p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Tu hijo dice que se va a dormir, pero puede que la noche empiece justo ahí ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/tu-hijo-dice-que-se-va-a-dormir-pero-puede-que-la-noche-empiece-justo-ahi/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2026 09:03:09 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Cuando se apaga la luz, algunos niños y adolescentes no descansan. Una costumbre cada vez más común puede explicar el cansancio, la irritabilidad y la falta de concentración al día siguiente. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">La puerta se cierra, la luz se apaga y en casa parece que por fin llega el silencio. Pero, en muchas habitaciones, el día no termina: empieza otra vida bajo las sábanas. Mensajes, vídeos, redes sociales, partidas, notificaciones y “solo cinco minutos más” que acaban robando horas de sueño. Eso tiene un nombre cada vez más conocido: <strong>vamping</strong>.</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/vamping.jpg" alt="vamping" width="2048" height="1380" /></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Qué es el vamping y por qué preocupa tanto</strong></h2>
<p class="MsoNormal">El <strong>vamping en adolescentes</strong> consiste en usar el móvil, la tablet, la consola o el ordenador durante la noche, cuando deberían estar durmiendo. No hablamos de consultar algo puntual, sino de quedarse conectados de forma habitual hasta tarde, muchas veces <strong>a escondidas</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">El problema no es solo que duerman menos. Las pantallas antes de dormir pueden retrasar el sueño, mantener el cerebro activado y alterar la rutina nocturna. La Asociación Española de Pediatría advierte de que el <a title="señales de que las pantallas afectan a los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/las-7-senales-claras-que-confirman-que-las-pantallas-estan-afectando-a-tu-hijo/"><strong>uso excesivo de pantallas</strong></a> perjudica áreas como el <strong>sueño</strong>, la alimentación y la salud de niños y adolescentes, y recomienda cuidar especialmente su presencia durante las comidas y en el dormitorio.</p>
<p class="MsoNormal">Además, muchos adolescentes necesitan entre 8 y 10 horas de sueño, pero el <strong>móvil por la noche</strong> les empuja justo en la dirección contraria: más estímulo, menos descanso y despertares peores.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Señales de alerta y qué pueden hacer los padres</strong></h2>
<p class="MsoNormal">El <strong>vamping</strong> suele notarse por la mañana: cansancio, irritabilidad, dificultad para levantarse, bajo rendimiento,<a title="causas de falta de concentración en los niños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/colegio/causas-de-la-falta-de-concentracion-en-los-ninos/"> <strong>falta de concentración</strong></a> o cambios de humor. También puede aparecer una señal muy clara: el adolescente se enfada mucho si se le pide dejar el móvil fuera del dormitorio.</p>
<p class="MsoNormal">La solución no pasa por gritar ni por requisar el teléfono sin explicación. Funciona mejor <strong>pactar normas claras</strong>: móviles cargando fuera de la habitación, una hora sin pantallas antes de dormir, despertador tradicional en lugar del móvil y horarios realistas también en verano.</p>
<p class="MsoNormal">También conviene revisar el ejemplo adulto. Si los padres cenan mirando el móvil y se duermen haciendo scroll, el mensaje pierde fuerza. La <strong>higiene digital familiar</strong> empieza por todos.</p>
<p class="MsoNormal">El <strong>vamping en niños y adolescentes</strong> no es una simple manía nocturna. Puede ser la señal de que la pantalla ha entrado en el único espacio que debería quedar protegido: el descanso. Y cuando un menor cambia sueño por conexión, el precio no se paga solo por la noche; se nota al día siguiente.</p>
<p class="MsoNormal"> </p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ ¿Es timidez o alta sensibilidad? 4 señales para identificar a un niño NAS antes de los 7 años ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/es-timidez-o-alta-sensibilidad-4-senales-para-identificar-a-un-nino-nas-antes-de-los-7-anos/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 11:27:19 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ ¿Tu hijo es tímido o muy perceptivo? Descubre la diferencia entre timidez o alta sensibilidad y las claves para identificar a un niño NAS en casa. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">¿Tu hijo se tapa los oídos ante un ruido repentino? ¿Llora desconsoladamente con el final triste de una película de dibujos animados? ¿Te ha pedido alguna vez que le quites la etiqueta de la camiseta porque "le pincha" tanto que no puede concentrarse en otra cosa? A menudo, los padres y profesores etiquetan rápidamente a estos niños como<strong> "blandos", "especiales", "llorones"</strong> o, de manera muy común, simplemente como <strong>tímidos</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">Sin embargo, detrás de esa aparente <strong>introversión </strong>o susceptibilidad puede esconderse un <strong>rasgo neurobiológico</strong> fascinante y poco comprendido. Si te has preguntado alguna vez si <a title="cuándo es preocupante la timidez en los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/cuando-es-preocupante-la-timidez-en-los-ninos/">tu hijo es tímido </a>o estás ante un caso de <strong>rasgo PAS/NAS</strong>, vamos a intentar disipar tus dudas. Analizamos la delgada línea entre <strong>timidez o alta sensibilidad</strong> y te daremos las <strong>4 señales para identificar a un niño NAS antes de los 7 años</strong> para que puedas comprender, por fin, qué pasa por su cabecita y cómo acompañarlo sin desesperar.</p>
<p class="MsoNormal"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/ocio_familia/nioaltassensibilidades.jpg" alt="niño con alta sensibilidad" width="780" height="526" /></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Timidez o alta sensibilidad, desmontando el gran mito de la infancia</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Para entender a un <strong><a title="niños con alta sensibilidad" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/hipersensibilidad-emocional-en-ninos-y-adolescentes-claves-para-entenderles-y-apoyarles/">niño con Alta Sensibilidad (NAS)</a>,</strong> lo primero que debemos hacer es separar los términos. La <strong>timidez y la alta sensibilidad</strong> no son lo mismo, aunque en la superficie se parezcan mucho.</p>
<p class="MsoNormal">La <strong>timidez</strong> es un comportamiento adquirido o una respuesta basada en el miedo a la evaluación social o al rechazo. Un niño tímido quiere integrarse en el grupo de juego del parque, pero siente <strong>inseguridad o vergüenza</strong> de no ser aceptado. Por el contrario, <strong>la alta sensibilidad</strong> (un rasgo que afecta aproximadamente al 20% de la población) no es una patología, ni un trastorno, ni un problema de inseguridad, es una <strong>característica neurobiológica</strong> con la que se nace.</p>
<p class="MsoNormal">El sistema nervioso de un niño NAS procesa la información sensorial y emocional de una manera mucho más profunda e intensa de lo habitual. Cuando un niño NAS se queda al margen en un cumpleaños, no siempre es por timidez; muchas veces es porque su cerebro está saturado por el exceso de luces, gritos, música y estímulos del ambiente. Necesita "bajar revoluciones" antes de interactuar. Confundir la <strong>timidez o alta sensibilidad</strong> lleva a muchos padres a forzar a sus hijos a situaciones que les estresan profundamente, logrando el efecto contrario al deseado.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>4 señales para identificar a un niño NAS antes de los 7 años</strong></h2>
<p class="MsoNormal">La primera infancia, especialmente antes de los 7 años, es la etapa idónea para observar este rasgo, ya que los niños aún no han desarrollado tantas "capas" de protección social y se muestran tal y como su sistema nervioso reacciona. Presta atención a estas cuatro claves:</p>
<h3 class="MsoNormal">1. Saturación sensorial ante estímulos cotidianos</h3>
<p class="MsoNormal">Es la señal física más evidente. Un niño NAS experimenta el mundo exterior con el <strong>volumen al máximo</strong>. Le molestan profundamente <strong>las luces directas muy potentes</strong>, los lugares masificados (como centros comerciales o parques de bolas) y ciertos tejidos. La famosa "guerra de las costuras de los calcetines" o las etiquetas de la ropa por las mañanas es un clásico en los hogares con <strong>niños con alta sensibilidad.</strong> No es un capricho ni una rabieta para llamar la atención, su cerebro realmente procesa ese roce sutil como una señal de dolor o incomodidad severa.</p>
<h3 class="MsoNormal">2. Empatía asombrosa y madurez emocional precoz</h3>
<p class="MsoNormal">Los <a title="niños NAS" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/ninos-altamente-sensibles-nas-como-son/"><strong>niños NAS</strong> </a>tienen una capacidad asombrosa para captar la atmósfera emocional de una habitación. Son capaces de notar si su madre está triste o preocupada, aunque ella intente disimularlo con una sonrisa. Tienen una <strong><a title="educar en la empatía" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/5-practicas-para-educar-a-los-ninos-en-la-empatia/">empatía </a>desbordante</strong> que sorprende a los adultos: pueden sufrir genuinamente si ven a otro niño llorar en el colegio, si ven a un animal desamparado o si presencian una injusticia. Sus reflexiones sobre la vida, la muerte o la tristeza suelen ser mucho más profundas de lo esperado para su corta edad.</p>
<h3 class="MsoNormal">3. Procesamiento profundo de la información (Las preguntas infinitas)</h3>
<p class="MsoNormal">A los <strong>niños con alta sensibilidad</strong> no les bastan las respuestas simples. Son pequeños filósofos que necesitan procesar todo a nivel macro. Antes de actuar, observan detalladamente su entorno. Analizan los pros y los contras de una situación antes de lanzarse a jugar o a subir a un tobogán. Esto hace que sus fases de "<strong>por qué</strong>" se vuelvan muy intensas, buscando comprender las causas profundas de las cosas del mundo que les rodea.</p>
<h3 class="MsoNormal">4. Crisis de llanto o enfado por "saturación" (No son rabietas comunes)</h3>
<p class="MsoNormal">A veces, un niño NAS explota con un <strong>llanto inconsolable</strong> o una <a title="qué se esconde detrás de una rabieta" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-se-esconde-detras-de-una-rabieta-infantil/">rabieta monumental </a>al final del día. Para los padres puede parecer un misterio porque "no ha pasado nada malo". Sin embargo, es el resultado del colapso de su sistema nervioso tras haber acumulado estímulos, tensiones y emociones durante toda la jornada escolar. No es un problema de mala educación; es una descarga necesaria de un cerebro que ha funcionado <strong>sobreestimulado</strong> durante horas.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Cómo acompañar el desarrollo de un niño NAS en casa</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Descubrir que tu hijo responde al <strong>rasgo de la alta sensibilidad </strong>en lugar de a una timidez patológica es un alivio inmenso para las familias. Cambia la perspectiva de "tengo un hijo difícil" a "tengo un hijo con un sistema nervioso muy fino". Para ayudarle a brillar sin sufrir, aplica estas pautas en tu día a día:</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>Evita las etiquetas negativas:</strong> Destierra de tu vocabulario frases como "eres un llorón", "todo te sienta mal" o "no seas tan blando". Su sensibilidad es un superpoder si se canaliza bien (creatividad, empatía, intuición), no un defecto que haya que corregir.</li>
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>Crea "oasis de calma":</strong> Después del colegio o de un evento social, el niño NAS necesita tiempo de desconexión. Un baño tranquilo, leer un cuento con luz tenue o jugar al silencio en su habitación le ayudará a reajustar su sistema nervioso.</li>
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>Anticipa los cambios:</strong> A los niños NAS les descolocan los imprevistos porque alteran su mapa mental de seguridad. Avisarle de lo que va a pasar ("luego iremos a casa de los abuelitos y habrá mucha gente") le da tiempo psicológico para prepararse.</li>
</ul>
<p class="MsoNormal">Aprender a distinguir entre <strong>timidez o alta sensibilidad</strong> y conocer las <strong>4 señales para identificar a un niño NAS antes de los 7 años</strong> es importante. Su manera de sentir el mundo no es un error de fábrica, sino una capacidad maravillosa para experimentar la vida con una paleta de colores mucho más amplia que el resto. Tu labor no es cambiar su esencia ni forzarle a ser el alma de la fiesta, sino ser su refugio seguro, validar sus emociones y recordarle que sentir mucho y de forma bonita jamás será algo malo.</p>
<p class="MsoNormal"> </p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Bibliografía</strong></h2>
<ul>
<li>
<p data-path-to-node="5,0,0"><strong data-path-to-node="5,0,0" data-index-in-node="0">Pluess, M., &amp; Belsky, J. (2013).</strong> <em data-path-to-node="5,0,0" data-index-in-node="33">Vulnerabilidad diferencial o susceptibilidad diferencial a las influencias ambientales en la infancia</em>. <em data-path-to-node="5,0,0" data-index-in-node="136">Development and Psychopathology</em>, 25(4), 1247-1259. (Estudio clave que diferencia la timidez conductual de la susceptibilidad biológica al entorno).</p>
</li>
<li>
<p data-path-to-node="5,1,0"><strong data-path-to-node="5,1,0" data-index-in-node="0">Lionetti, F., Aron, A., Aron, E. N., Burns, G. L., Jagiellowicz, J., &amp; Pluess, M. (2018).</strong> <em data-path-to-node="5,1,0" data-index-in-node="90">Dandis, orquídeas y tulipanes: Evidencia empírica de tres grupos de sensibilidad en la población</em>. <em data-path-to-node="5,1,0" data-index-in-node="188">Translational Psychiatry</em>, 8(1), 24. </p>
</li>
</ul> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17653-ninos-con-altas-sensibilidades-o-nas.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ 15 Frases para calmar las rabietas de los niños ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/15-frases-para-calmar-las-rabietas-de-los-ninos/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/15-frases-para-calmar-las-rabietas-de-los-ninos/#comments</comments>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 20:14:02 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Descubre las 15 frases para calmar las rabietas de los niños que tus hijos deben aprender para controlar las rabietas, frenar los berrinches y mejorar su inteligencia emocional de forma asertiva. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">¿Ha visto alguna vez cómo a tu hijo le sube una especie de calor por la barriga, se le acelera el corazón y, de repente, se desata en él una necesidad incontrolable de gritar, dar un portazo o lanzar un juguete por los aires? Lo que el niño está experimentando es <strong>la <a title="rabietas de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/rabietas-en-los-ninos-lo-que-debes-hacer-y-lo-que-no/">rabia</a></strong>, y es una emoción totalmente normal en su desarrollo. Todos la experimentamos: los adultos, los profesores, sus amigos y, por supuesto, nosotros como padres.</p>
<p class="MsoNormal">El problema nunca es la emoción en sí, sino lo que los niños hacen con ella. Cuando <strong>la rabia toma el control</strong> del cerebro infantil, tu hijo se convierte en un volcán en erupción que puede terminar dañando a las personas que más quiere o rompiendo sus cosas favoritas. Para evitar que la lava lo destruya todo a su paso, sabemos perfectamente que no sirven los gritos de los adultos ni los castigos improvisados en mitad de la tormenta. El verdadero secreto está en darles<a title="técnicas contra la agresividad infantil" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/tecnicas-para-controlar-la-agresividad-infantil/"> <strong>recursos verbales propios</strong></a> antes de que el volcán despierte.</p>
<p class="MsoNormal">Aprender y ensayar juntos en casa estas <strong>15 frases para calmar las rabietas de los niños</strong> funcionarán como un <strong>auténtico escudo protector</strong> para toda la familia. No son comandos ni guiones que decir como una orden restrictiva, sino herramientas lingüísticas que los propios niños deben <strong>memorizar y pronunciar en voz alta</strong> cuando noten de forma interna que van a<a title="qué se esconde detrás de una rabieta infantil" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-se-esconde-detras-de-una-rabieta-infantil/"> perder el control</a>. Al usarlas, los pequeños aprenderán a cambiar de forma autónoma del berrinche a la comunicación asertiva. ¡Toma nota de este nuevo código secreto para compartir con ellos!</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/frasescontralasrabietasdelosnios.jpg" alt="frases para calmar las rabietas de los niños" width="1200" height="600" /></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Frases para calmar el enfado en niños desde el autocontrol</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Cuando la rabia está al 100%, la mente no puede razonar. Estas expresiones sirven para que los niños frenen la situación antes de que el conflicto vaya a más.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l3 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>1. "Estoy muy enfadado ahora mismo y necesito cinco minutos de pausa antes de hablar".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Es exactamente como pedir un <strong>tiempo muerto en un partido de baloncesto</strong>. Te separas del problema un momento, respiras hondo y reorganizas tu equipo interior para volver a la carga con calma.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l3 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>2. "Noto que voy a estallar, así que voy a mi habitación a respirar".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Irte a tu cuarto no es un castigo, es tu <strong>zona de boxes de Fórmula 1</strong>. Entras, te relajas y sales a la pista mucho más seguro.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l3 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>3. "Ahora mismo tengo la cabeza caliente. Hablamos cuando esté fría".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Pensar con la cabeza ardiendo solo quema las cosas. Avisa a los demás de que vas a poner tu cerebro en modo "refrigeración".</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l3 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>4. "Necesito un abrazo fuerte para calmar mi monstruo".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> A veces, el mejor remedio contra la frustración es el cariño físico. Un abrazo apretado de mamá o papá ayuda a que el corazón vuelva a su ritmo normal.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Frases para calmar el enfado en niños sin usar los gritos</strong></p>
<p class="MsoNormal">La <strong>asertividad</strong> consiste en defender los derechos propios y decir lo que molesta de forma clara y firme, pero sin insultar ni faltar al respeto a los demás.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l4 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>5. "No me gusta cómo me estás hablando, prefiero que me lo digas sin gritar".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Esta frase es un <strong>freno de mano</strong> para los que te rodean (¡incluso para tus padres!). Tienes derecho a que te traten bien, y pedir que bajen la voz demuestra tu madurez.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l4 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>6. "Me enfada mucho que cojas mis cosas sin pedir permiso; la próxima vez, avísame".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> En lugar de arrancar el juguete de las manos de tu hermano y empezar una pelea, pon las normas del juego sobre la mesa de forma pacífica.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l4 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>7. "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero no hace falta que nos enfademos".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Los grandes investigadores saben que dos personas pueden ver el mismo misterio de forma diferente. No tener la misma opinión no os convierte en enemigos.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l4 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>8. "Me siento triste y frustrado porque esto no ha salido como yo quería".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Detrás de una gran rabieta casi siempre hay una decepción. Decir en voz alta que estás triste vacía el tanque de la rabia al instante.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Frases para calmar el enfado en niños buscando soluciones juntas</strong></p>
<p class="MsoNormal">Cuando algo nos da rabia, quejarse o patalear de forma destructiva no cambia las cosas. Lo que de verdad funciona es activar la mente de ingeniero para solucionar la papeleta.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>9. "Estoy demasiado enfadado para solucionar esto ahora, busquemos una idea luego".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Es como guardar la partida de tu videojuego favorito cuando te atascas en una pantalla difícil. Lo dejas ahí y vuelves al día siguiente con más calma.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>10. "Entiendo tu parte, ahora por favor escucha la mía".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Abre la puerta del diálogo equilibrado. El autocontrol también consiste en saber escuchar al otro para ganarte el derecho a que te escuchen a ti.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>11. "¿Podemos hacer un trato para que los dos estemos contentos?".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> El famoso juego del "ganar-ganar". Si tú cedes un poco y la otra persona también, el enfado desaparece y podéis seguir jugando juntos.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>12. "Esto me parece injusto, ¿me explicas por qué tiene que ser así?".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Pedir una explicación con educación te da un poder tremendo. Entender las razones de los adultos reduce drásticamente las ganas de protestar.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Frases para calmar el enfado en niños que se dicen a uno mismo</strong></p>
<p class="MsoNormal">A veces, las mejores fórmulas de emergencia no se dicen en voz alta a los demás, sino que el niño se las repite en su mente como un mantra de superhéroe para recuperar las riendas.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo4; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>13. "Esto es solo una piedra en el camino, yo soy más fuerte que mi rabia".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Recuérdate a ti mismo que tú mandas en tus emociones, y no ellas en ti. La rabia es solo un pasajero temporal en el coche de tu mente.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo4; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>14. "Respiro uno, respiro dos, el volcán se apagó".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Un poema secreto para tu mente mientras inspiras aire por la nariz (como si olieras una bonita flor) y lo echas por la boca (como si soplaras las velas de un cumpleaños).</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo4; tab-stops: list 36.0pt;"><strong>15. "Equivocarse o perder también forma parte del juego".</strong></li>
</ul>
<p class="MsoNormal"><em>Explicación para el niño:</em> Un dibujo se puede torcer, un vaso se puede caer o puedes perder un partido en el patio. Si te repites esto, la frustración no se convertirá en ira descontrolada.</p>
<p class="MsoNormal">Dotar a nuestros hijos de estas herramientas es un proceso que requiere <a title="educar a los niños a tener paciencia" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/como-ensenar-a-los-ninos-a-tener-paciencia-educar-en-valores/">paciencia</a>, repetición y, sobre todo, nuestro propio ejemplo como referentes de calma. Al enseñarles estas <a title="frases para calmar a un niño enfadado" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/10-frases-para-calmar-a-un-nino-enfadado-o-frustrado/"><strong>frases para calmar las rabietas de los niños</strong></a>, no solo estamos apagando los incendios cotidianos en el hogar, sino que les estamos haciendo el mejor regalo posible para su futuro: la capacidad de comprenderse, respetarse y comunicarse sin destruir. La próxima vez que notes que el volcán de su hijo está a punto de entrar en erupción, respira hondo, recuerda estas frases y ayúdale a sacar su escudo protector. Verás cómo, con el tiempo, la lava se transforma en palabras.</p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17668-frases-para-calmar-las-rabietas-de-los-ninos.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ El "chupete digital", lo que le pasa al cerebro de un niño de 2 años cuando come mirando una pantalla ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-chupete-digital-lo-que-le-pasa-al-cerebro-de-un-nino-de-2-anos-cuando-come-mirando-una-pantalla/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 10:28:47 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ ¿Usas pantallas en la mesa? Descubre el impacto real del chupete digital en el cerebro de un niño de 2 años al comer y cómo romper este hábito. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="MsoNormal">Estás en un restaurante o en el salón de casa. La comida está en la mesa, el niño protesta, gira la cara ante la cuchara y el cansancio de todo el día empieza a pasar factura. Es en ese <strong>milisegundo de desesperación</strong> cuando aparece el recurso automático: <strong><a title="consecuencias del abuso del móvil en niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/consecuencias-del-abuso-del-movil-en-los-ninos/">encender el teléfono móvil </a>o la tableta</strong>, colocar un vídeo de dibujos animados con colores estridentes y ponérselo delante. El silencio se hace la luz, el pequeño abre la boca mecánicamente y la cena termina en paz.</p>
<p class="MsoNormal">Esta escena, repetida millones de veces cada día en todo el mundo, ha dado nombre a un <strong>fenómeno sociológico y neurológico</strong>: el <strong>chupete digital</strong>. Sin embargo, lo que parece una tregua inofensiva para los padres esconde una factura muy alta para el <strong>desarrollo neurológico</strong> <strong>de los niños</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">¿Te has preguntado alguna vez qué es el <strong>chupete digital</strong> y lo que le pasa al cerebro de un niño de 2 años cuando come mirando una pantalla? Los pediatras y neuropsicólogos llevan tiempo advirtiéndolo, y los datos nos obligan a reflexionar sin juzgarnos, pero con la verdad por delante.</p>
<p class="MsoNormal"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/chupetedigital.jpg" alt="chupete digital" width="780" height="526" /></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Qué es el "chupete digital" y por qué recurrimos a él en las comidas</strong></h2>
<p class="MsoNormal">El término <strong>chupete digital</strong> define el uso de dispositivos electrónicos (móviles, tabletas o televisiones) <strong>como herramientas de <a title="técnicas de autocontrol par aniños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/tecnicas-que-funcionan-para-ensenar-autocontrol-a-los-ninos/">regulación emocional rápida</a></strong> o anestesia conductual. Al igual que el chupete de plástico tradicional sirve para calmar el llanto de un bebé, la pantalla actúa como <strong>un pacificador inmediato</strong> que capta el 100% de la atención del niño, anulando cualquier atisbo de frustración, aburrimiento o malestar.</p>
<p class="MsoNormal">El gran problema surge cuando este recurso se traslada a la mesa. Comer mirando una pantalla transforma un acto que debería ser social, sensorial y consciente en un proceso puramente mecánico. Para los padres es un alivio inmediato <strong>porque elimina el conflicto</strong>, y esa es la razón por la que toca una fibra de culpabilidad parental tan profunda: sabemos que no es lo ideal, pero el agotamiento diario nos empuja a buscar el camino fácil. El problema es que el <strong>cerebro de un niño a los 2 años</strong> se encuentra en su ventana de desarrollo más crítica, y el impacto de este hábito deja huellas invisibles pero profundas.</p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Lo que le pasa al cerebro de un niño de 2 años cuando come mirando una pantalla</strong></h2>
<p class="MsoNormal">A los dos años de edad, el <a title="el cerebro infantil" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/el-cerebro-del-bebe-en-los-cuatro-primeros-anos/"><strong>cerebro infantil</strong> </a>es un órgano en plena ebullición. Es la etapa de máxima plasticidad cerebral, donde se forman millones de conexiones sinápticas por segundo. Para que ese desarrollo sea óptimo, el cerebro necesita estímulos tridimensionales y reales. Cuando introducimos el <strong>chupete digital</strong> en mitad de la comida, el sistema neurológico del menor entra en un estado de <strong>secuestro atencional</strong>.</p>
<h3 class="MsoNormal">Un aluvión artificial de dopamina</h3>
<p class="MsoNormal">Las pantallas están diseñadas para atrapar la atención mediante estímulos de luz cambiante, sonidos agudos y un ritmo hiperacelerado. Esto provoca una liberación masiva y constante de <strong>dopamina</strong> en el cerebro del niño. Al comer anestesiado por este flujo químico, el cerebro no registra la experiencia del alimento. El acto biológico de nutrirse se desvincula por completo del placer real de comer, sustituyéndolo por <strong>el placer artificial</strong> del estímulo digital.</p>
<h3 class="MsoNormal">Desconexión de las señales de saciedad y hambre</h3>
<p class="MsoNormal">El <strong>cerebro de un niño de 2 años</strong> necesita aprender a escuchar a su propio cuerpo. Al <a title="tiempo de los niños en las pantallas" href="https://www.conmishijos.com/ninos/educacion/cuanto-tiempo-tienen-que-estar-con-pantallas-los-ninos-y-los-adolescentes/">comer mirando una pantalla</a>, la corteza cerebral está tan ocupada procesando los dibujos animados que bloquea las señales que el estómago envía al cerebro. El niño no aprende a identificar cuándo está lleno ni cuándo tiene hambre; simplemente traga de forma inconsciente. A largo plazo, esta desconexión es una de las principales causas subyacentes de <strong>trastornos alimenticios e infantilismo nutricional.</strong></p>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Las consecuencias del chupete digital en el desarrollo emocional y del lenguaje</strong></h2>
<p class="MsoNormal">El momento de la comida no es solo nutrición para el cuerpo, es el primer gran laboratorio social de un ser humano. Es el espacio <strong>donde se aprende a conversar</strong>, a <strong>esperar el turno</strong>, a observar las expresiones de los padres y a <strong>gesticular</strong>. Sustituir este intercambio por el <strong>chupete digital</strong> frena competencias cognitivas esenciales.</p>
<ul style="margin-top: 0cm;" type="disc">
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><strong><a title="juegos para estimular el lenguaje de bebés y niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/juegos-para-estimular-el-lenguaje-en-bebes-y-ninos/">Retraso en la adquisición del lenguaje</a>:</strong> A los 2 años se produce la llamada "explosión lingüística". Si el niño come mirando una pantalla en lugar de escuchar hablar a sus padres o intentar pedir el agua o el pan, pierde miles de horas al año de estímulo verbal directo.</li>
<li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><a title="gestionar la frustración" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/11-pautas-para-ayudar-a-los-ninos-a-gestionar-su-frustracion/"><strong>Intolerancia radical a la frustración:</strong></a> Si cada vez que el niño se aburre en la mesa o no le gusta un plato recibe un estímulo tecnológico, su cerebro no aprende <strong>a gestionar el aburrimiento</strong> ni la espera. Estamos criando niños incapaces de autorregularse emocionalmente sin un aparato tecnológico entre las manos.</li>
</ul>
<h2 class="MsoNormal"><strong>Cómo romper el hábito del chupete digital sin morir en el intento</strong></h2>
<p class="MsoNormal">Si has leído hasta aquí y te has sentido identificado, lo primero que debes hacer es desterrar la culpa. La <strong>crianza moderna es exigente</strong> y todos buscamos la supervivencia en momentos de estrés. La buena noticia es que el <strong>cerebro a los 2 años</strong> es sumamente plástico y revertir el hábito del <strong>chupete digital</strong> es posible si se hace con paciencia y constancia.</p>
<h3 class="MsoNormal">Retirada progresiva, no radical</h3>
<p class="MsoNormal">Si tu hijo está acostumbrado a <strong>comer siempre con dibujos</strong>, no le quites el móvil de golpe el primer día de forma agresiva. Explícale antes de sentarse que "hoy el teléfono va a descansar". Puedes empezar retirándolo en las <a title="pirámide nutricional en niños" href="https://www.conmishijos.com/salud/alimentacion/la-piramide-nutricional-infantil/"><strong>meriendas o los desayunos</strong></a>, que suelen ser comidas más cortas y dinámicas, e ir extendiendo la norma a las comidas principales.</p>
<h3 class="MsoNormal">Involucra sus cinco sentidos en el plato</h3>
<p class="MsoNormal">Para competir contra el estímulo de la pantalla, la comida real tiene que ser divertida. Deja que<a title="comer solo el bebé" href="https://www.conmishijos.com/bebes/alimentacion/mi-bebe-quiere-comer-solo/"> <strong>toque los alimentos con las manos</strong></a>, juega a adivinar qué ingrediente cruje más, o permítele que te ayude a poner cosas sencillas en la mesa. Estimular el tacto, la vista y el gusto de forma consciente despertará su interés por el plato.</p>
<h3 class="MsoNormal">Predica con el ejemplo en la mesa</h3>
<p class="MsoNormal">No podemos pretender que un niño de 2 años entienda que el <strong>chupete digital</strong> es perjudicial si nos ve cenar a los adultos con el teléfono al lado del plato o mirando las redes sociales de reojo. La mesa debe declararse, por acuerdo familiar, una "<strong>zona libre de pantallas</strong>" para todos. El mejor estímulo para su cerebro en desarrollo siempre será tu mirada, tu conversación y tu atención plena. El camino puede ser complejo al principio y requerirá de algunas protestas, pero el futuro bienestar emocional y neurológico de tu hijo bien merece el esfuerzo de apagar las pantallas.</p>
<p class="MsoNormal"> </p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17652-el-chupete-digital-comer-mirando-la-pantalla.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ ¿Por qué mi hijo se chupa el dedo? ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/por-que-mi-hijo-se-chupa-el-dedo/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/por-que-mi-hijo-se-chupa-el-dedo/#comments</comments>
		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/por-que-mi-hijo-se-chupa-el-dedo/</guid>
		<pubDate>Fri, 29 May 2026 11:47:40 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ ¿Por qué los niños se chupan el pulgar? Te contamos cuándo es normal, cuándo puede ser señal de estrés y cómo ayudarles a dejarlo sin presión, con claves de psicología infantil y una entrevista clara y tranquilizadora. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Hay hábitos infantiles que disparan la alarma familiar con una facilidad pasmosa. Uno de ellos es ver a tu hijo con el pulgar en la boca, tranquilo, como si el mundo se hubiera apagado un poco. Enseguida llegan los mensajes contradictorios. Que si se le van a torcer los dientes, que si es un signo de nervios, que si “a su edad ya no”, que si se le quedará para siempre. Y, claro, el tema deja de ser el gesto y pasa a ser la inquietud.</p>
<p>Antes de entrar en soluciones, conviene colocar el hábito en su sitio. La <strong>succión</strong> es una conducta muy temprana, incluso prenatal, y en los primeros años suele cumplir una función clara de <strong>autorregulación</strong>. Es decir, el niño no lo hace para fastidiar ni <strong>para llamar la atención</strong> en sentido “caprichoso”; lo hace porque le calma, le organiza por dentro o le ayuda a transitar <strong>el <a title="preguntas del sueño" href="https://www.conmishijos.com/tests/bebes/10-preguntas-sobre-el-sueno-del-bebe/">sueño</a>, el hambre o la inseguridad.</strong></p>
<p>Eso no significa que siempre haya que dejarlo sin más. Hay casos en los que conviene observar con más atención, especialmente si el hábito se intensifica de golpe o aparece junto a otras señales de malestar. También hay etapas, sobre todo cuando se acercan <strong>los <a title="cuando se caen los dientes" href="https://www.conmishijos.com/ninos/salud/cuando-se-caen-los-dientes-de-leche-de-los-ninos-y-en-que-orden/">cambios dentales</a></strong>, en las que los profesionales recomiendan reducirlo para evitar repercusiones en la mordida. Pero el punto clave es cómo se acompaña. Porque la manera de intervenir puede ayudar a que el niño gane control… o, al contrario, aumentar el estrés y hacer que lo necesite más.</p>
<p class="picture"><img title="Por qué mi hijo se chupa el dedo" src="https://www.conmishijos.com/uploads/bebes/chuparse_el_dedo.jpg" alt="Por qué mi hijo se chupa el dedo" width="2048" height="1380" /></p>
<h2><strong>Chuparse el dedo, por qué aparece y qué nos está diciendo</strong></h2>
<p>Cuando hablamos de <a title="ayudar a no chuparse el dedo" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/ayudar-a-un-nino-a-no-chuparse-el-dedo/"><strong>chuparse el dedo</strong></a>, solemos quedarnos en la superficie, en el gesto. Sin embargo, en la mayoría de los casos es un “lenguaje” de calma. Para algunos niños es la forma más rápida de desconectar estímulos y volver a un estado seguro. A otros <strong>les ayuda a dormirse.</strong> En momentos de cansancio, de cambios o de emociones intensas, puede convertirse en un refugio automático.</p>
<p>Por eso, antes de intentar eliminarlo, merece la pena hacerse dos preguntas sencillas. En qué momentos ocurre y qué está pasando alrededor. Si aparece sobre todo en la cama, durante esperas o cuando el niño está cansado, probablemente se trate de <strong>regulación</strong>. Si se dispara tras empezar el cole, un cambio familiar o un episodio de ansiedad, quizá esté cumpliendo una función de “amortiguador” emocional.</p>
<p>Con esto en mente, la entrevista que sigue ayuda a comprenderlo sin dramatismos y con una idea central muy útil para familias. No se trata de ganar una guerra contra el dedo, sino de ayudar al niño a ganar recursos.</p>
<h2><strong>Chuparse el pulgar y el hábito de succión</strong></h2>
<p>¿<strong>Por qué los niños y las niñas se chupan el dedo</strong>? ¿Es tan malo como se dice? ¿Hay que ayudarles a dejar de hacerlo?</p>
<h3><strong>¿Por qué se chupa el pulgar?</strong></h3>
<p>Chuparse el pulgar es un acto de succión innato y espontáneo. En las ecografías, se ven fetos que se chupan el dedo dentro del vientre de su madre. Para los recién nacidos, el pulgar se convierte en un “regulador”. Los bebés se lo llevan a la boca en momentos concretos: cuando tienen hambre o sueño, o necesitan seguridad. Al crecer, el niño va encontrando otros puntos de apoyo para tranquilizarse y hallar recursos: los juegos, la observación de los otros, la palabra o el diálogo le permiten expresar sus inquietudes.</p>
<h3><strong>¿Y si fuera beneficioso?</strong></h3>
<p>A los más pequeños, les aporta sosiego. El niño hace el gesto cuando quiere, cuando lo necesita. Gracias al pulgar, aprende a tranquilizarse él solo, a buscar sus propios recursos interiores. Al crecer, chuparse el pulgar suele convertirse en un hábito. Pero no hay que olvidar que, en algunos niños, el hecho de chuparse el dedo es síntoma de todo un conjunto de dificultades.</p>
<h3><strong>¿Hay que ayudarle a “dejarlo”?</strong></h3>
<p>Es importante que sea el niño el que lo pida. De hecho, a menudo es algo ambivalente: “ayúdame a dejar de chuparme el pulgar, ¡pero me gusta tanto hacerlo!”. Considero que el esparadrapo, el esmalte de uñas y otros métodos que hacen que el niño permanezca pasivo, que dependa de una intervención exterior, son poco gratificantes para él. Hay que conseguir que el niño controle su evolución. ¡Es tan bueno para su autoestima lograrlo por sí mismo!</p>
<p>Entrevista de <strong>Sophie Coucharrière</strong> a Giaccone-Marcesche</p>
<h2><strong>Cuándo preocuparse menos y cuándo observar más</strong></h2>
<p>Después de leer la entrevista, muchas familias se relajan porque aparece una idea que suele faltar en las conversaciones rápidas. Este hábito no es un “vicio” sin sentido; suele ser un regulador. Y, como casi todo en la infancia, tiene etapas.</p>
<p>Aun así, hay <strong>señales que invitan a mirar con más atención</strong>. Por ejemplo, cuando el niño necesita recurrir al pulgar para cualquier mínima incomodidad, o cuando el hábito se vuelve tan frecuente que le impide participar con normalidad en el juego, en el habla o en actividades sociales. También conviene observar si se acompaña de un aumento de ansiedad, de <strong>problemas de sueño</strong>, de <a title="irritabilidad del bebé" href="https://www.conmishijos.com/bebes/cuidados/bebes-la-irritabilidad-de-las-tres-semanas/">irritabilidad </a>o de conductas regresivas marcadas. No porque el dedo sea “el problema”, sino porque podría ser un indicador de que el niño está atravesando algo que le desborda.</p>
<p>Aquí la intervención útil no suele ser el castigo ni el “quita eso de la boca”. Lo útil es ampliar recursos. A veces basta con incorporar una rutina de calma antes de dormir, un objeto de transición, más movimiento físico durante el día, o momentos de atención de calidad donde el niño se sienta visto.</p>
<h2><strong>Cómo ayudar sin convertirlo en una lucha diaria</strong></h2>
<p>Si el objetivo es que el niño vaya dejando el hábito, lo más eficaz suele ser <strong>hacerlo sin humillación y sin guerras.</strong> La entrevista lo sugiere muy bien cuando habla de métodos que vuelven pasivo al niño y de la importancia de que él sienta control. Ahí hay una clave de crianza que vale para casi todo. Si el niño siente que el cambio es suyo, lo sostiene mejor.</p>
<p>En la práctica, funciona mejor un enfoque de <strong>pequeños acuerdos.</strong> Hablarlo en un momento tranquilo, nunca en mitad del gesto. Ponerle nombre sin etiqueta, “veo que lo haces cuando estás cansado” y preguntar “qué te ayudaría en ese momento”. Y si el niño ya muestra ganas de dejarlo, proponer alternativas que no lo hagan sentirse “malo”, como tener a mano una actividad que ocupe las manos, usar una rutina corta de respiración o buscar otra manera de calmarse antes de dormir.</p>
<p>También ayuda distinguir lugares. Muchos niños logran reducirlo primero fuera de casa, luego en momentos sociales, y lo último que suele desaparecer es el uso para dormirse. Es lógico, porque el sueño es el gran territorio de la autorregulación.</p>
<h2><strong>Menos culpa, más acompañamiento</strong></h2>
<p>El gran mensaje de fondo es tranquilizador. En muchos casos, el pulgar es un recurso que el niño <strong>usa para calmarse</strong>, y con el tiempo va encontrando otros. Si se interviene con presión, el niño puede aferrarse más al hábito porque se le ha quitado su “freno de mano” emocional. Si se acompaña con calma, con alternativas y con autoestima, es más probable que lo suelte cuando esté preparado.</p>
<p>Y si en algún momento te preocupa de verdad, por intensidad, por edad o por impacto en la boca, lo sensato es <strong>consultarlo con tu pediatra</strong> y, si hace falta, con odontopediatría u ortodoncia. No para convertirlo en drama, sino para tener un plan coherente. Al final, en crianza casi todo mejora cuando cambiamos el enfoque de quitar a ayudar. Y eso, para un niño, se nota.</p>
<p> </p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17639-por-que-mi-hijo-se-chupa-el-dedo.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ ¿Por qué hay que dejar que los niños se aburran? ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/por-que-hay-que-dejar-que-los-ninos-se-aburran.html</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Fri, 29 May 2026 09:47:10 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Entrevista a una psicóloga sobre el aburrimiento infantil: qué significa el “me aburro”, por qué es valioso, cómo influye la sobreestimulación y las pantallas, y cómo ayudar a los niños a ganar autonomía y creatividad. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Puff... ¡Me aburro! ¿Cuántas veces pueden repetir los niños esta cantinela? Los padres se debaten entre la reacción instintiva de entretenerlos con alguna tarea y la culpabilidad de dejar que se las arreglen ellos solitos... La psicóloga y psicoterapeuta Etty Buzyn nos explica en esta entrevista que la inactividad es, de hecho, tan valiosa como la actividad, y que el <strong>aburrimiento infantil</strong> también educa y ayuda a desarrollar <a title="claves para desarrollar la autonomía de tus hijos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/claves-para-desarrollar-la-autonomia-de-tus-hijos/"><strong>autonomía infantil</strong></a>.</p>
<p class="picture"><img title="dejar que los niños se aburran" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/dejar_que_se_aburran.jpg" alt="dejar que los niños se aburran" width="2048" height="1380" /></p>
<h2><strong>¿Qué significa “me aburro” para un niño? Claves del aburrimiento infantil</strong></h2>
<p>Es difícil generalizar. Depende de la implicación de los padres, de su presencia y de la <strong>autonomía infantil</strong> que otorguen a sus hijos. El <strong>aburrimiento infantil</strong> para uno no es lo mismo que para otro... Y, además, también depende del momento. Sin embargo, sí que es cierto que, a partir de los 4 ó 5 años, los pequeños dicen a menudo <strong>“<a title="aburrirse en verano" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/educar-tambien-es-dejar-aburrirse-en-verano/">me aburro</a>”</strong> y lo repiten constantemente. A esta edad, su <strong>“me aburro”</strong> es una llamada de atención, que puede querer decir “¡hazme caso! o ¡juega conmigo, que no quiero jugar solo!” Pero, con esta frase, el niño también puede expresar un sentimiento de vacío, de angustia o, por el contrario, una clara reafirmación: ¡existo! En este caso, “<strong>me aburro”</strong> significa más bien: “Necesito alimentarme, ayúdame”, y el <strong>aburrimiento infantil</strong> se convierte en un mensaje emocional. Otras veces puede querer decir simplemente: "No puedo más, estoy cansado" Lo importante es conocer bien al niño y comprender, en cada ocasión, el sentido de su <strong>aburrimiento infantil</strong> y de su <strong>“me aburro”</strong>.</p>
<h2><strong>Pantallas y sobreestimulación: por qué hoy el aburrimiento infantil cuesta más</strong></h2>
<p>Paradójicamente, hoy en día los niños tienen pocas ocasiones de <strong>aburrimiento infantil</strong>... ¡Algunos niños se aburren desde que se levantan de la cama! Los padres, con la intención de estimular sus capacidades, les proponen permanentemente cosas que hacer.</p>
<p>Yo creo que su <a title="cuando tu hijo dice me aburro" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/que-hacer-cuando-tu-hijo-dice-me-aburro-ideas-sencillas-para-activar-su-creatividad-sin-pantallas/"><strong>aburrimiento infantil</strong></a> proviene de ahí, del instante en que no están ocupados. En el momento en que no se las ofrece ninguna creatividad, al no estar guiados, no saben movilizar sus recursos personales.</p>
<p>Además, los niños son testigos de la bulimia de actividades de sus propios padres: terminó la época en que la familia se reunía alrededor de la chimenea a charlar sin hacer nada. La televisión y los dibujos animados también son una forma de saturación, un bombardeo, una sobrecarga, y aquí entran de lleno las <a title="señales que lsa pantallas afectan" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/las-7-senales-claras-que-confirman-que-las-pantallas-estan-afectando-a-tu-hijo/"><strong>pantallas y niños</strong>.</a></p>
<p>Me sorprende oír decir a los padres: ”ya tiene 3 años, voy a buscarle una actividad deportiva”. Yo les propondría sencillamente, ir a jugar al parque, ¡no hay nada mejor! Además, basta con llevar a un niño al campo, a un bosque, a una granja... para que, de repente, encuentre un mundo que crear. Aún así, es necesario dejarle espacio y tiempo para explorar. Pero no hay que perder de vista una necesidad elemental de todos los niños: tener tiempo para sí, para inventar y también para <strong>ABURRIRSE</strong>, porque el <strong>aburrimiento infantil</strong> alimenta la creatividad y la <strong>autonomía infantil</strong>.</p>
<p> </p>
<p>Etty Buzyn es psicóloga y psicoterapeuta en París. Es autora de ¡Papá, mamá dejadme tiempo para mí! Editorial De Vecchi. Colección Cuestiones de padres.</p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17638-dejar-que-los-ninos-se-aburran.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Mutismo selectivo en niños, cuando el silencio no es timidez ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/mutismo-selectivo-en-ninos-cuando-el-silencio-no-es-timidez/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Wed, 13 May 2026 09:45:30 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Mutismo selectivo en niños: por qué un niño habla en casa y calla en el colegio, señales de alarma, relación con la ansiedad, cómo ayudar sin presionar y cuándo pedir apoyo profesional. Incluye datos y fuentes fiables. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Muchos <strong>niños, que son <a title="niños tímidos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/cuando-es-preocupante-la-timidez-en-los-ninos/">tímidos</a>,</strong> se sueltan cuando cogen confianza. Esto es normal, sin embargo, otros hablan con normalidad en casa, bromean, discuten y cuentan historias, pero cruzan la puerta del colegio y se quedan mudos. Ese silencio desconcierta porque a veces parece elección, pero no lo es. El <strong>mutismo selectivo</strong> es un <strong>trastorno de ansiedad</strong> en el que el niño no consigue hablar en determinadas situaciones sociales, aunque sí pueda hacerlo en otras.</p>
<p>No es raro que se confunda con mal comportamiento, con oposición o con un supuesto capricho. Tampoco es raro que se confunda con un <a title="logopeda en niños" href="https://www.conmishijos.com/salud/enfermedades/cuando-hay-que-acudir-al-logopeda/"><strong>problema de lenguaje</strong></a>. La realidad suele ser más delicada. El niño quiere hablar, pero su cuerpo reacciona como si hablar fuera peligroso. Se bloquea, se congela, evita la mirada, responde con gestos mínimos o directamente se esconde detrás de un adulto. Y mientras tanto, por dentro, puede estar <strong>viviendo una ansiedad</strong> enorme.</p>
<p class="picture"><img title="mutismo selectivo en niños" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/mutismo_selectivo.jpg" alt="mutismo selectivo en niños" width="2048" height="1380" /></p>
<h2><strong>Qué es exactamente el mutismo selectivo y por qué no se elige</strong></h2>
<p>El <a title="mutismo selectivo en niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-mutismo-selectivo-en-los-ninos/"><strong>mutismo selectivo</strong> </a>está reconocido como un <strong>trastorno de ansiedad</strong> y se define por la dificultad persistente para hablar en contextos donde se espera que el niño hable, a pesar de que en otros entornos sí lo hace. Pese al nombre que se le ha dado de “selectivo”, no es que el niño decida dónde hablar, y donde no; es que solo logra hacerlo en situaciones donde se siente seguro.</p>
<p>Suele comenzar en la primera infancia y hacerse muy visible al entrar en la escuela, cuando de pronto se espera que el niño responda, participe y se exponga delante de otros. En muchos casos, el inicio ocurre entre los <strong>3 y los 6 años</strong>, aunque la detección formal a menudo llega algo más tarde, cuando el problema ya interfiere en el aula.</p>
<p>En cuanto a la frecuencia, las estimaciones varían según estudios y países, pero las cifras coinciden en que <strong>no es un fenómeno excepcional</strong>. En atención primaria pediátrica en España se han descrito prevalencias aproximadas entre 0,71 y 2 por ciento, con mayor incidencia en niñas y asociación con <strong>entornos multilingües</strong>. En el Reino Unido, el NHS indica una referencia muy citada, alrededor de 1 de cada 140 niños pequeños.</p>
<h2><strong>Cómo se manifiesta y qué señales suelen acompañarlo</strong></h2>
<p>El rasgo más llamativo es el <strong>silencio selectivo</strong>, pero el mutismo no siempre es “solo no hablar”. A veces el niño <strong>tampoco usa gestos, no señala, no escribe</strong>, no asiente con soltura. Puede parecer que está ausente, pero lo que ocurre es un <a title="desarrollo emocional de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/8-claves-para-contribuir-al-desarrollo-emocional-de-los-ninos/"><strong>bloqueo</strong></a>. Hay niños que en clase no piden ir al baño, aunque lo necesiten, o que no piden ayuda, aunque no entiendan nada, por miedo a tener que hablar. Otros participan de forma invisible, entregan tareas perfectas y pasan desapercibidos, con un coste emocional alto.</p>
<p>En casa, en cambio, la diferencia puede ser brutal. Hablan sin problema con padres o hermanos y, si vienen visitas de confianza, también. Ese contraste es una pista muy clara. Otra pista es la <strong>ansiedad anticipatoria</strong>. Los domingos por la tarde, antes de una excursión o una exposición oral, el niño puede somatizar, le duele la tripa, duerme peor, se irrita o se apaga.</p>
<p>Además, el <strong>mutismo selectivo</strong> suele convivir con otros factores. Hay evidencia de comorbilidad con<a title="fobia escolar" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/sabes-si-tus-hijos-estan-sufriendo-fobia-escolar/"> ansiedad social</a> y, en una parte de casos, con dificultades del habla o del lenguaje. Estudios recientes siguen explorando estos perfiles, y en revisiones clínicas se citan tasas relevantes de coexistencia con <strong>dificultades de comunicación</strong>.</p>
<h2><strong>Por qué ocurre y qué mantiene el mutismo selectivo</strong></h2>
<p>No hay una causa única. En muchos niños hay una combinación de <strong>temperamento sensible</strong>, ansiedad social y experiencias que refuerzan la evitación. El niño descubre sin querer que, si no habla, baja la presión. Nadie le pregunta. Nadie se ríe. Nadie lo mira. Y el cerebro aprende una regla peligrosa, callarme me protege.</p>
<p>También influyen los contextos donde el idioma cambia o el niño está <strong>aprendiendo una segunda lengua</strong>. No significa que ser bilingüe cause mutismo, pero sí puede aumentar la vulnerabilidad en algunos casos, especialmente en niños que han migrado y están en pleno ajuste social y lingüístico.</p>
<p>A esto se suma otro factor, y es que, los adultos alrededor, con la mejor intención, suelen “salvar” al niño. Contestan por él, explican, traducen, anticipan. El niño se alivia en el momento, pero el patrón se mantiene porque nunca llega a comprobar que puede hablar y sobrevivir a esa incomodidad. La <a title="consecuencias de sobreproteger a los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/consecuencias-de-sobreproteger-a-los-ninos/"><strong>sobreprotección</strong></a>, aunque nazca del amor, puede convertirse en gasolina para el bloqueo.</p>
<h2><strong>Qué ayuda de verdad y qué suele empeorar el mutismo selectivo</strong></h2>
<p>Lo que más ayuda suele sonar poco espectacular, pero funciona. Se trata de <strong>intervenciones graduales</strong>, consistentes y coordinadas entre familia y escuela, centradas en reducir la ansiedad y <a title="conseguir que los niños tengan seguridad" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-conseguir-que-los-ninos-tengan-confianza-en-si-mismos/"><strong>aumentar la sensación de seguridad</strong>.</a> Los enfoques cognitivo conductuales y las técnicas de exposición gradual son habituales en los tratamientos con evidencia. La exposición aquí no significa forzar, significa construir escalones posibles, empezando por lo que el niño sí puede hacer hoy.</p>
<p>Por ejemplo, muchos programas trabajan con un inicio en el que el niño se comunica con una persona de máxima confianza en el entorno escolar, en un espacio tranquilo. Después se va incorporando poco a poco a otra persona, o se cambia el lugar, o se pasa de susurro a voz baja, o de responder con una palabra a responder con una frase. No hay prisa, pero sí dirección.</p>
<p>En paralelo, se suele <strong>entrenar a los adultos para cambiar el guion</strong>. En vez de insistir con “venga, saluda” o “dilo, no pasa nada”, se baja la presión y se ofrece alternativa, como permitir gestos, elegir entre dos opciones, o responder con tarjetas al principio. Lo importante es no convertir cada situación social en un examen.</p>
<p>Lo que empeora suele ser el clásico empujón bienintencionado. Obligar a hablar delante de otros, ponerlo a prueba con visitas, ridiculizar, etiquetar como tímido o borde, o castigar el silencio. En <strong>mutismo selectivo</strong>, el silencio no es desafío, es síntoma. Si lo tratamos como desafío, añadimos ansiedad y reforzamos el bloqueo.</p>
<h2><strong>El papel del colegio y cuándo conviene pedir ayuda</strong></h2>
<p>El colegio es clave, porque el mutismo suele hacerse visible ahí. Lo ideal es que el centro entienda el problema como un fenómeno de ansiedad, <strong>no como falta de educación</strong>. Una coordinación mínima con tutor, orientación y, cuando sea necesario, logopedia o psicología clínica puede cambiar el pronóstico, sobre todo si se actúa temprano.</p>
<p>Conviene pedir ayuda si el silencio interfiere en el <a title="problemas de aprendizaje" href="https://www.conmishijos.com/educacion/lectura-escritura/14-claves-para-tratar-la-dislexia-disortografia-y-disgrafia-infantil/">aprendizaje</a>, la socialización o el bienestar, o si se mantiene más allá del periodo típico de adaptación. También si el niño muestra una <strong>ansiedad intensa</strong>, somatizaciones frecuentes, aislamiento o deterioro notable. La detección precoz importa porque el patrón puede cronificarse, y cuanto más tiempo se mantiene, más “normal” se vuelve para el cerebro.</p>
<p>Aquí hay una idea que alivia a muchas familias. <strong>Ayudar no significa presionar más</strong>. Ayudar significa crear condiciones para que el niño recupere su voz sin sentir que se juega su seguridad emocional cada vez que abre la boca.</p>
<p>El <strong>mutismo selectivo</strong> es una forma extrema de silencio, pero no es ausencia. Detrás suele haber un niño que siente demasiado, que anticipa demasiado y que se protege como puede. Cuando lo entendemos así, cambia el enfoque. Dejamos de empujar y empezamos a acompañar con estrategia. Y esa combinación de calma, entrenamiento gradual y coordinación con la escuela es, en muchos casos, el camino que permite que la voz vuelva, primero en susurro, luego en palabras, y finalmente con la naturalidad de quien por fin deja de sentir miedo a existir en voz alta.</p>
<h2><strong>Bibliografía y fuentes</strong></h2>
<p> </p>
<ul>
<li>NHS, información general y estimación de frecuencia aproximada en población infantil.</li>
<li>American Speech Language Hearing Association, definición clínica, criterios y consideraciones diagnósticas.</li>
<li>Springer, artículo 2024 sobre síntomas y prevalencia media aproximada en estudios epidemiológicos.</li>
<li>Documento divulgativo para familias citado en Infocop, con referencias a estudios y revisiones sobre mutismo selectivo.</li>
</ul>
<p> </p>
<p> </p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ El pensamiento crítico en la infancia: sembrar preguntas para construir mentes libres ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-pensamiento-critico-en-la-infancia-sembrar-preguntas-para-construir-mentes-libres/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Thu, 07 May 2026 11:41:32 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ El pensamiento crítico en la infancia ayuda a los niños a preguntar, reflexionar y tomar decisiones con autonomía. Descubre cómo fomentarlo desde la neuroeducación. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p class="Textbody">Vivimos en un mundo frenético, saturado de estímulos y atravesado por potentes campañas de publicidad que nos indican, de forma constante, qué debemos leer, cómo vestirnos o incluso qué comer. En este contexto, la infancia no queda al margen. Al contrario, se convierte en uno de los colectivos más vulnerables a estos mensajes, no solo por su exposición, sino por el momento madurativo en el que se encuentra su cerebro.</p>
<p class="Textbody">Desde la <a title="qué es la neuroeducación" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/neuroeducacion-que-es-y-como-transforma-la-manera-de-ensenar/"><strong>neuroeducación</strong></a>, este escenario nos plantea una responsabilidad clara: trabajar el <strong>pensamiento crítico en la infancia</strong> de forma intencional y sostenida, no como un añadido, sino como un eje fundamental del desarrollo. Porque educar hoy no es solo transmitir conocimientos, sino formar mentes capaces de interpretar, cuestionar y elegir.</p>
<p class="Textbody">Lejos de ser una habilidad que aparece de forma espontánea en la <strong>adolescencia</strong>, el <a title="cómo desarrollar el pensamiento crítico de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-desarrollar-el-pensamiento-critico-de-nuestros-hijos/">pensamiento crítico </a>comienza a gestarse en los primeros años de vida, cuando el cerebro infantil muestra su mayor plasticidad. Es en esta etapa donde se sientan las bases de cómo los niños interpretan la realidad, toman decisiones y construyen significado.</p>
<p class="Textbody">Sin embargo, cuando la infancia crece en entornos donde predominan mensajes cerrados, estímulos rápidos y propuestas culturales poco cuidadas, el riesgo es claro: que aprendan a seguir el camino que se les dicta, en lugar de construir el propio. Es importante ofrecer a la infancia experiencias seleccionadas con criterio: exposiciones, teatro, lectura, conversaciones, etc. oportunidades que despierten la curiosidad y<strong> fomenten el pensamiento</strong>.</p>
<p class="picture"><img title="pensamiento crítico en la infancia" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/pensamiento_crtico_nios.jpg" alt="pensamiento crítico en la infancia" width="2048" height="1380" /></p>
<h2>¿Qué entendemos por pensamiento crítico en la infancia?</h2>
<p class="Textbody">Significa acompañarlo para que desarrolle habilidades como:</p>
<ul>
<li><a title="preguntas apra niños curiosos" href="https://www.conmishijos.com/tests/educacion/test-de-curiosidades-para-ninos-10-preguntas-para-los-ninos-mas-curiosos/">Formular preguntas</a> significativas.</li>
<li>Contrastar información.</li>
<li>Identificar emociones propias y ajenas.</li>
<li>Tomar decisiones con cierta reflexión.</li>
<li>Comprender que existen múltiples perspectivas.</li>
</ul>
<p class="Textbody">Estas capacidades están estrechamente vinculadas al desarrollo de la corteza prefrontal, responsable de funciones ejecutivas como la <strong>planificación, la inhibición y la flexibilidad cognitiva.</strong> Pero este desarrollo no ocurre de forma aislada: depende, en gran medida, de las experiencias que el niño vive y de las interacciones que mantiene con los adultos.</p>
<p class="Textbody">En este sentido, la comunicación ocupa un lugar central. Un niño necesita sentir que puede expresarse, que lo que piensa tiene valor, que sus ideas, aunque estén en construcción, merecen ser escuchadas. Cuando un adulto valida su voz, no solo <a title="Cómo feforzar la autoestima de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/como-estimular-la-autoestima-en-los-ninos/">refuerza su autoestima</a>, sino que está contribuyendo activamente a la construcción de su pensamiento.</p>
<h2>El cerebro que pregunta: la curiosidad como motor</h2>
<p class="Textbody">El cerebro infantil está diseñado para explorar. La <strong>curiosidad</strong> es un mecanismo biológico de aprendizaje.</p>
<p class="Textbody">Cuando un niño pregunta “¿por qué?”, no está interrumpiendo ni desafiando la autoridad. Está, en realidad, estableciendo conexiones neuronales, integrando información y tratando de comprender el mundo que le rodea. Cada pregunta activa redes cognitivas en las que se entrelazan <strong>memoria, emoción y razonamiento.</strong></p>
<p class="Textbody">Sin embargo, la forma en que los adultos respondemos tiene un impacto directo en este proceso. Respuestas cerradas, rápidas o que invalidan la pregunta (“porque sí”, “eso no es importante”) reducen la motivación intrínseca y limitan la exploración.</p>
<p class="Textbody">Por el contrario, cuando devolvemos la pregunta, cuando invitamos a pensar o exploramos juntos posibles respuestas, estamos fortaleciendo las bases del <strong>pensamiento crítico</strong>. No se trata de dar todas las respuestas, sino de enseñar a buscarlas.</p>
<h2>El papel del adulto: de transmisor a acompañante cognitivo</h2>
<p class="Textbody">Uno de los cambios más relevantes es la transformación del rol del adulto. Ya no se trata de ser un transmisor de conocimiento, sino un acompañante del proceso de pensamiento.</p>
<p class="Textbody">El adulto actúa como mediador entre el niño y la realidad, creando un entorno donde pensar es seguro. Esto implica:</p>
<ul>
<li><a title="Cómo enseñar a los niños a aprender de sus errores" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-ensenar-a-tus-hijos-a-aprender-de-sus-errores/">Validar el error c</a>omo parte natural del aprendizaje.</li>
<li>Evitar respuestas únicas o absolutas.</li>
<li>Fomentar el diálogo frente a la imposición.</li>
<li>Acompañar el pensamiento: “yo creo esto por estas razones, ¿tú qué opinas?”</li>
</ul>
<p class="Textbody">El<strong> pensamiento crítico</strong> no se enseña a través de discursos, sino de experiencias compartidas. Se construye en la conversación cotidiana, en las pequeñas decisiones, en los momentos en los que el niño siente que su mirada cuenta.</p>
<h2>Emoción y pensamiento: una relación inseparable</h2>
<p class="Textbody">No podemos hablar de pensamiento crítico sin hablar de <strong>emoción</strong>. Un niño que se siente juzgado, presionado o inseguro difícilmente podrá analizar, cuestionar o reflexionar con profundidad.</p>
<p class="Textbody">La amígdala, estructura clave en la gestión emocional, puede bloquear el acceso a funciones cognitivas superiores cuando percibe amenaza. Esto significa que, sin un entorno emocionalmente seguro, el aprendizaje profundo ,y con él, el pensamiento crítico se ve comprometido.</p>
<p class="Textbody">Por ello, educar en<strong> pensamiento crítico</strong> implica también educar en <a title="desarrollo emocional en ls niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/8-claves-para-contribuir-al-desarrollo-emocional-de-los-ninos/">regulación emocional.</a> Crear espacios donde el error no genere miedo, donde la duda no sea penalizada y donde pensar sea una experiencia segura.</p>
<h2>Educar para la autonomía</h2>
<p class="Textbody"><strong>Fomentar el pensamiento crítico en la infancia</strong> no busca formar niños que cuestionen todo sin criterio, sino adultos capaces de pensar con autonomía, <strong>empatía</strong> y responsabilidad.</p>
<p class="Textbody">En una sociedad donde la información abunda pero el criterio escasea, enseñar a pensar se convierte en una de las formas más profundas de cuidado. No se trata de aislar a la infancia de las influencias externas ,algo imposible, sino de dotarla de herramientas internas para interpretarlas.</p>
<p class="Textbody">La verdadera libertad no es la ausencia de influencia, sino la capacidad de discernir.</p>
<p class="Textbody">Un niño que aprende a preguntar, aprende también a comprender.<br /> Y comprender es el primer paso para elegir con sentido.</p>
<p class="Textbody"> </p>
<p class="Textbody">Carmen Prieto Ribó.</p>
<p class="Textbody">Neuroeducadora. Autora del libro “No me grites, abrázame”, una guía sobre cómo llevar a cabo una crianza respetuosa. Experta en el desarrollo y comportamiento infantil en la primera infancia.</p>
<p class="Textbody">Acompañante de familias y profesionales de la educación desde una perspectiva basada en la comprensión, el respeto y la crianza consciente, a través de formaciones y asesorías.</p>
<p class="Textbody">@carmenprieto__crianza</p>
<p class="Textbody"><a href="https://www.instagram.com/carmenprieto__crianza/">Crianza Respetuosa (@carmenprieto__crianza)</a></p>
<p class="Textbody"> </p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17602-pensamiento-critico-en-la-infancia.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Las 7 señales claras que confirman que las pantallas están afectando a tu hijo ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/las-7-senales-claras-que-confirman-que-las-pantallas-estan-afectando-a-tu-hijo/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/las-7-senales-claras-que-confirman-que-las-pantallas-estan-afectando-a-tu-hijo/#comments</comments>
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		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 14:14:00 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ 7 señales de que las pantallas están afectando a tu hijo y cómo poner límites sin prohibir: irritabilidad, sueño, atención, aislamiento, molestias físicas y rendimiento escolar, con consejos prácticos y la visión de la experta Carmen Osorio. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Móviles, tablets, ordenadores y televisiones forman parte del día a día. Pero cuando el tiempo de pantalla desplaza el juego libre, el sueño o las relaciones cara a cara, <strong>la salud y el desarrollo infantil se resienten</strong>: se altera el descanso, empeora la atención, se empobrece la socialización y aparecen conflictos en casa.</p>
<p>Antes de entrar en señales y soluciones, conviene dejar un mensaje nítido: <strong>la Asociación Española de Pediatría recomienda 0 pantallas hasta los seis años</strong>. A partir de esa edad, que “se permita” en algunos contextos no significa que sea lo mejor: <strong>cuanto menos tiempo pasen los niños delante de una pantalla, mejor</strong> para su autoestima, sus habilidades comunicativas, su cerebro, su cognición y sus relaciones.</p>
<p>En <strong>Conmishijos.com t</strong>e mostramos <strong>7 señales claras</strong> de que el uso de pantallas ya está afectando a tu hijo, con <a title="tiempo en pantalla de los niños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/educacion/como-controlar-el-tiempo-de-pantallas-de-los-ninos/">estrategias prácticas para recuperar equilibrio</a>. Además, hablamos con <strong>Carmen Osorio Suárez,</strong> periodista y creadora de la web <a href="https://adictosalatecnologia.es/" target="_new">https://adictosalatecnologia.es/</a>, quien explica por qué las pantallas resultan especialmente dañinas en edades tempranas y cómo actuar cuando el problema ya se nota.</p>
<p> </p>
<p class="picture"><img title="Uso excesivo de las pantallas" src="https://www.conmishijos.com/uploads/Familias/_uso_excesivo_de_la_spantallas.jpg" alt="Uso excesivo de las pantallas" width="2048" height="1380" /></p>
<h2><strong>Señales de que las pantallas están afectando a tu hijo</strong></h2>
<h3>1. Cambios de humor, irritabilidad y enfados en nuestros hijos cuando se corta la pantalla</h3>
<p>Muchos niños que pasan <a title="hijos adictos a latecnología" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/6-senales-para-saber-si-tus-hijos-son-adictos-a-la-tecnologia/"><strong>demasiado tiempo ante pantallas</strong></a> <strong>se irritan, se inquietan o se desregulan</strong> cuando toca apagarlas. No es un “capricho” sin más, cuando hay hábito excesivo, el corte de estímulo se vive como una pérdida y aparece frustración, enfado o incluso tristeza. En casa se nota enseguida: discusiones repetidas, rabietas fuera de proporción, tensión diaria.</p>
<p>Carmen Osorio pone el foco en el efecto a medio plazo: “Si esos hábitos digitales no son buenos, tendremos a un adolescente dependiente de las pantallas, con todo lo que implica la dependencia o adicción”. Y confirma que: “Pueden ser problemas para conciliar el sueño, irritabilidad, ansiedad, bajo rendimiento académico y problemas para socializar y comunicarse”, informa.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Antes de apagar la pantalla, haz transiciones suaves con aviso previo: “Quedan 5 minutos para terminar”.</li>
<li>Ten preparada una alternativa atractiva inmediata: deporte, juego creativo, juego de mesa, lectura compartida, paseo corto…</li>
<li>Mantén una actitud calmada y firme: el objetivo no es “ganar una batalla”, sino cortar el automatismo sin entrar en una escalada diaria.</li>
</ul>
<h3>2. Dificultades para dormir o sueño irregular</h3>
<p>El <strong>uso de pantallas</strong>, especialmente antes de acostarse, <strong>altera el sueño</strong>. La exposición a luz (y el contenido estimulante) <strong>retrasa y empeora el descanso</strong>. Cuando un niño duerme peor, al día siguiente se ve en su humor, en su capacidad de <strong>concentración</strong> y en su tolerancia a la frustración. Y por la mañana, muchas familias lo describen igual: “se levanta como si no hubiera descansado”.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Establece una franja clara sin pantallas antes de dormir (idealmente, al menos una hora).</li>
<li>Sustituye ese rato por rutinas tranquilas: cuento, música suave, conversación, baño relajante o un juego calmado.</li>
</ul>
<h3>3. La pérdida de interés por otras actividades</h3>
<p>Cuando el <strong>tiempo de pantalla</strong> ocupa demasiadas horas, <strong>bajan las ganas de jugar fuera, de crear, de moverse y de relacionarse</strong>. Lo más preocupante no es “que le guste la tablet”, sino que deje de disfrutar lo que antes le encantaba: construir, dibujar, inventar historias, jugar con hermanos o amigos.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Propón actividades offline sencillas y divertidas: manualidades rápidas, juego simbólico, lego, recetas fáciles, deporte, juego al aire libre.</li>
<li>Marca momentos del día sin pantallas (por ejemplo, después del cole y antes de la cena).</li>
<li>Facilita encuentros con amigos y actividades extraescolares: el vínculo real compite muy bien con la pantalla cuando hay oportunidad.</li>
</ul>
<p>Aquí, Carmen Osorio lo resume con tres momentos “intocables” para cortar automatismos: “Mi primer consejo es dejar las pantallas de lado durante las comidas, antes de dormir y en momentos de socialización”. Y añade una alternativa concreta: “Fomentar alternativas de ocio, en especial el deporte”.</p>
<h3>4. Problemas de atención, concentración o impulsividad ante el excesivo uso de las pantallas</h3>
<p>Muchos contenidos digitales están diseñados para captar atención con estímulos rápidos y cambios constantes. Ese patrón <a title="problemas de concentración de los niños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/colegio/causas-de-la-falta-de-concentracion-en-los-ninos/"><strong>entrena al cerebro a buscar lo inmediato</strong></a>, y después cuesta más sostener tareas lentas o que requieren esfuerzo: leer, estudiar, hacer deberes, escuchar una explicación, o incluso jugar sin “pantalla de por medio”.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Alterna tareas sin pantalla con descansos activos: moverse, estirar, saltar, salir al balcón, pelota, baile…</li>
<li>Mantén rutinas previsibles (horarios y orden del día): la previsibilidad mejora la autorregulación.</li>
<li>Prioriza tareas que entrenan la atención sostenida: lectura compartida, puzles, construcciones, juegos de mesa por turnos.</li>
</ul>
<h3>5. Socialización empobrecida o aislamiento</h3>
<p>El <strong>uso prolongado de pantallas</strong> <strong>reduce el tiempo de interacción cara a cara</strong>. Y cuando disminuye esa práctica diaria, se resienten habilidades clave: comunicación, empatía, resolución de conflictos, tolerancia a la frustración y lectura de gestos y emociones reales.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Promueve planes con amigos o familia en espacios sin pantallas.</li>
<li>Inicia juegos que impliquen turnos, cooperación y conversación.</li>
<li>Prioriza deporte y actividades en grupo donde haya interacción física y social.</li>
</ul>
<p>Según Osorio, para entender si el problema “se puede reconducir” o ya roza la adicción, conviene mirar el porqué del uso: “de si se usan las pantallas para evadir algún problema o por aburrimiento o falta de presencia de adultos; o si ya es un problema de adicción, que necesitarán la ayuda de un profesional”.</p>
<h3>6. Problemas visuales y malestar físico</h3>
<p>Pasar largos periodos delante de una pantalla <strong>provoca fatiga ocular, sequedad, dolores de cabeza y posturas mantenidas</strong> que terminan en molestias de cuello o espalda. Además, el sedentarismo asociado a muchas horas de pantalla reduce el movimiento diario, algo esencial en la infancia.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Ajusta brillo, distancia y postura.</li>
<li>Introduce pausas frecuentes con movimiento (cambios de posición, estiramientos).</li>
<li>Programa revisiones oculares si hay molestias repetidas.</li>
</ul>
<h3>7. Dificultades en el desarrollo del lenguaje y rendimiento académico</h3>
<p>Cuando las pantallas sustituyen conversación, lectura compartida y juego interactivo, <a title="pantallas y lenguaje" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/el-excesivo-uso-de-las-pantallas-y-los-problemas-del-lenguaje-en-la-infancia/">el lenguaje se empobrece</a>: hay menos intercambio real de palabras, menos turnos de <strong>conversación</strong> y menos escucha atenta. En edad escolar, además, el <strong>exceso de pantallas</strong> suele ir de la mano de peor organización, menos tiempo de estudio y más distracciones, lo que termina afectando al rendimiento.</p>
<p><strong>Cómo actuar:</strong></p>
<ul>
<li>Si hay tecnología, acompaña: comenta lo que ve, pregunta, pon palabras a lo que pasa, conversa.</li>
<li>Refuerza lectura diaria (aunque sean 10–15 minutos constantes).</li>
<li>Aumenta experiencias reales que alimentan el lenguaje: juego simbólico, visitas, naturaleza, cocinar juntos, contar historias.</li>
</ul>
<h2><strong>Lo que de verdad marca la diferencia</strong></h2>
<p>Las pantallas están en la vida moderna y, no todo es “malo” por definición, pero <strong>en la infancia temprana el impacto es especialmente delicado</strong>. Por eso Carmen Osorio insiste en un recordatorio que muchas familias necesitan escuchar sin matices: “<strong>La Asociación Española de Pediatría recomienda no usar pantallas hasta los seis años, es decir, 0 pantallas hasta ese momento</strong>”.</p>
<p>A partir de ahí, la cuestión no es “como ya tienen 6, entonces adelante”. El mensaje útil y realista es este: <strong>cuanto menos tiempo de pantalla, mejor</strong>. Menos pantalla deja más espacio a lo que de verdad construye infancia: juego libre, deporte, aburrimiento creativo,<a title="pantallas y hábito lector de  los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/lectura-escritura/como-perjudican-moviles-y-tablets-al-habito-lector-de-nuestros-hijos/"> lectura, conversación</a>, vínculos, calle, naturaleza, normas y rutinas.</p>
<p>¿Y cómo distinguir una rabieta evolutiva de una reacción ligada a la pantalla? Carmen lo explica así: “Depende un poco del contexto en que tengan lugar esos episodios. Desde luego, si suceden cuando toca apagar una pantalla o después, es probable que tengan que ver con ese uso. Si las <strong>rabietas</strong> se dan también en otros momentos, podrían ser por el momento evolutivo”.</p>
<p>Y añade otra pista importante: “Lo cierto es que, si ya no disfruta de actividades que antes le gustaban, si en general está más irritado y usa pantallas con frecuencia, estas son la causa de esas conductas o están amplificándolas”.</p>
<p>Si notas señales, no lo minimices. <strong>Recuperar límites y rutinas no es castigar</strong>: es proteger sueño, lenguaje, autoestima, relaciones y desarrollo. Empieza por lo esencial (0 pantallas hasta los 6) y, después, aplica un criterio sencillo y potente: <strong>menos pantalla, más vida real</strong>.</p>
<p><strong>Santiago Asenjo</strong>, redactor de Conmishijos.com</p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17504-uso-de-que-las-pantallas-estan-afectando-a-los-nin.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Qué hacer si se pierde tu hijo. Guía rápida para actuar en segundos ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-hacer-si-se-pierde-tu-hijo-guia-rapida-para-actuar-en-segundos/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2026 10:24:25 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Qué hacer si se pierde un niño: pasos inmediatos y protocolos por situación (centro comercial, calle, parque y montaña), a quién llamar en España y qué enseñarles para prevenir extravíos. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Perder de vista a un niño</strong>, aunque sea un minuto, dispara el corazón a mil. En esos momentos, lo que más ayuda es tener un plan: qué hacer primero, a quién avisar y qué datos dar. Esta guía reúne pasos prácticos para distintas situaciones y, además, qué enseñar al niño para prevenirlo.</p>
<p class="picture"><img title="qué hacer si se pierde un niño" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/se_pierde_un_nio_2.jpg" alt="qué hacer si se pierde un niño" width="2048" height="1380" /></p>
<h2><strong>Lo primero: la “regla del minuto” para actuar sin bloqueo</strong></h2>
<p>En cuanto notes que no está, aplica este orden (parece básico, pero evita errores):</p>
<ol start="1">
<li><strong>Para y mira en 360º</strong> (sin echarte a correr a ciegas). Revisa el último punto donde le viste, giros, entradas/salidas cercanas.</li>
<li><strong>Grita su nombre y descripción corta</strong> (“¡Lucas, camiseta roja!”).</li>
<li><strong>Divide tareas si hay dos adultos</strong>: uno se queda en el último punto visto, el otro revisa alrededor.</li>
<li><strong>Pide ayuda inmediata a personal del lugar</strong> (seguridad, dependientes, socorrista, conserje).</li>
<li><strong>Ten lista una foto reciente</strong> en el móvil y una descripción rápida: ropa, calzado, mochila, altura aproximada.</li>
</ol>
<p>Si pasan <strong>pocos minutos</strong> y no aparece, <strong>no esperes</strong>: en España <strong>no es necesario esperar 24 horas</strong> para denunciar o activar búsqueda policial.</p>
<h2><strong>Si el niño se pierde en un centro comercial</strong></h2>
<p>Los centros comerciales suelen tener protocolos internos y cámaras. Aquí lo importante es <strong>activar seguridad ya</strong>:</p>
<ul>
<li><strong>Avísalo en el punto de información o a seguridad</strong> y dales <strong>foto</strong> + descripción (ropa de hoy, pelo, edad).</li>
<li><strong>Quédate cerca del último lugar donde lo viste</strong>: si el niño está buscando, tenderá a volver.</li>
<li><strong>No salgas del centro corriendo</strong>: pide a seguridad que <strong>controle accesos</strong> y active aviso interno/megafonía si procede.</li>
<li>Si en pocos minutos no aparece, llama a <strong>112</strong> y/o contacta con Policía/Guardia Civil según corresponda en la zona. El CNDES recomienda denunciar cuanto antes y facilita teléfonos: <strong>Policía Nacional 091</strong> y <strong>Guardia Civil 062</strong>.</li>
</ul>
<p><strong>Error frecuente:</strong> mandar a varios familiares a buscar “cada uno por su lado” sin coordinación. Mejor: <strong>un punto fijo</strong> (el último lugar) + seguridad + revisión ordenada de zonas cercanas (baños, ascensores, áreas infantiles).</p>
<h2><strong>Si un niño se pierde en la calle, una feria o una zona con mucho tránsito</strong></h2>
<p>Aquí el riesgo es que el niño <strong>siga andando</strong> y cada minuto aumente la distancia.</p>
<ul>
<li><strong>Bloquea el “radio cercano”</strong>: mira esquinas, portales, pasos de cebra, paradas, escaparates (los niños se detienen a mirar).</li>
<li><strong>Entra en el modo “descripción útil”</strong>: edad, altura, pelo, ropa y última dirección de marcha.</li>
<li><strong>Pide a un comercio</strong> (farmacia, bar, tienda) que te ayude a avisar si lo ven y, si es posible, que llamen ellos también (más ojos).</li>
<li><strong>Llama al 112</strong> dando ubicación exacta (calle, número, punto visible). Mantén el teléfono operativo por si te vuelven a llamar.</li>
</ul>
<p>Si<a title="cómo saber la ubicación de tu hijo" href="https://www.conmishijos.com/ninos/familia/las-mejores-aplicaciones-para-saber-la-ubicacion-de-tu-hijo/"> llevas móvil y lo usas</a>, puedes apoyarte en <strong>AlertCops</strong>, la app oficial para contactar con Policía Nacional y Guardia Civil y compartir información/ubicación en una emergencia.</p>
<h2><strong>Si el niño se pierde en un parque o zona de juegos</strong></h2>
<p>En parques pasa mucho: el niño se mueve rápido y hay obstáculos visuales.</p>
<ul>
<li><strong>Cierra mentalmente “salidas”</strong>: puertas, rampas, caminos que conectan con la calle.</li>
<li>Revisa en este orden:</li>
<ol start="1">
<li><strong>zona de juego</strong> (toboganes, casitas, túneles),</li>
<li><strong>baños</strong> si hay,</li>
<li><strong>fuentes</strong> y quioscos,</li>
<li><strong>bancos</strong> (a veces se queda mirando),</li>
<li><strong>perímetro/salidas</strong>.</li>
</ol>
<li>Si hay otro adulto, que <strong>se quede en la salida principal</strong> mientras tú buscas dentro.</li>
<li>Si no aparece rápido, <strong>112</strong> y descripción (como en calle).</li>
</ul>
<p>Un detalle práctico: si el parque es grande, pide a otras familias “dos minutos de ojos” enseñando una foto. La colaboración inmediata suele ser muy efectiva. Aquí te hablamos de los <a title="Peligros de la calle para los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/los-peligros-de-la-calle-para-los-ninos/">peligros de la calle apra los niños</a>.</p>
<h2><strong>Si el niño se pierde en la montaña o durante una ruta</strong></h2>
<p>En montaña, el peor enemigo es el tiempo (frío, niebla, caída de luz) y el impulso de “seguir buscando” sin plan.</p>
<p><strong>Si el niño se ha separado del grupo:</strong></p>
<ul>
<li><strong>Detente</strong> y vuelve al <strong>último punto exacto</strong> donde lo viste.</li>
<li><strong>No disperses al grupo</strong>: en montaña, separarse multiplica el riesgo.</li>
<li><strong>Llama al 112 cuanto antes</strong> con la localización más precisa posible: nombre de la ruta, punto kilométrico si existe, altitud aproximada, coordenadas si las tienes.</li>
<li>Si hay cobertura, mantén el móvil con batería: baja brillo, activa modo ahorro y evita llamadas innecesarias.</li>
<li>Si cae la tarde o hace frío, prioriza que el grupo esté <strong>a resguardo</strong> y visible (colores vivos, frontal, silbato).</li>
</ul>
<p><strong>Prevención clave (antes de salir):</strong> Guardia Civil recomienda planificar, informarse y no ir solo; además, avisar de dónde vas y llevar material adecuado.</p>
<h2><strong>A quién llamar y qué decir sin perder tiempo</strong></h2>
<p>En España, ante una <a title="secuestros de niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/secuestros-infantiles-7-pautas-para-prevenirlos-sin-asustarles/">desaparición </a>o situación preocupante, el CNDES insiste en <strong>denunciar lo antes posible</strong> y recuerda teléfonos: <strong>062 (Guardia Civil)</strong> y <strong>091 (Policía Nacional)</strong>. <br /> Además, en toda la UE existe el <strong>116 000</strong>, línea de ayuda para menores desaparecidos, que orienta y apoya a las familias.</p>
<p>Cuando llames, ten preparado este “pack” (tal cual lo pide el CNDES):</p>
<ul>
<li><strong>Nombre y apellidos</strong>, <strong>fecha de nacimiento/edad</strong>.</li>
<li><strong>Día, hora y lugar</strong> donde fue visto por última vez.</li>
<li><strong>Descripción física</strong> y <strong>ropa/objetos</strong> que llevaba.</li>
<li><strong>Foto reciente</strong>.</li>
<li>Si tiene <strong>discapacidad</strong>, enfermedad, falta de autonomía o <strong>medicación imprescindible</strong>.</li>
</ul>
<p>Y un apunte importante: existe en España el sistema <strong>“Alerta Menor Desaparecido”</strong>, que se activa en casos graves (por ejemplo, <a title="Cómo detectar a un secuestrador de niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/maneras-efectivas-de-detectar-un-secuestrador-infantil-de-forma-inmediata/">secuestro</a>) y su activación la deciden las autoridades, no las familias.</p>
<h2><strong>Qué enseñar al niño para que no suceda, y qué hacer si pasa</strong></h2>
<p>Aquí está la parte que más tranquilidad da a medio plazo: entrenarlo como una habilidad, no como un miedo.</p>
<h3>La regla “PARA - QUÉDATE - PIDE AYUDA”</h3>
<p>Explícasela en casa y repítela antes de entrar en sitios concurridos:</p>
<ol start="1">
<li><strong>Para</strong> (no seguir caminando “buscando”).</li>
<li><strong>Quédate</strong> en un punto fácil de ver (entrada, caja, farola, banco).</li>
<li><strong>Pide ayuda</strong> a un adulto “seguro”: personal con uniforme, policía, dependiente, socorrista, una madre/padre con niños.</li>
</ol>
<h3>Frases que debe saber decir</h3>
<ul>
<li>“Me he perdido. Me llamo ___.”</li>
<li>“Mi mamá/papá se llama ___.”</li>
<li>“Mi teléfono es ___ / vive en ___.” (si ya lo memoriza)</li>
</ul>
<p>Si es pequeño y no memoriza, ponle una <strong>pulsera identificativa</strong> (nombre + tu móvil) cuando vayáis a un lugar masivo. En montaña, ropa llamativa y silbato pueden ser un plus. </p>
<h3>Un “código familiar”</h3>
<p>Un truco muy útil: acordad una <strong>palabra clave</strong>. El <a title="Cómo enseñar a los niños a no irse con extraños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/educacion/como-ensenar-a-los-ninos-a-no-hablar-con-extranos/">niño solo se irá con alguien</a> si esa persona sabe el código. Esto reduce el riesgo de que siga a un desconocido “porque dice que te conoce”.</p>
<h3>Punto de encuentro</h3>
<p>En centros comerciales, ferias o playas: “Si nos separamos, vamos a ___ (la entrada principal / el punto de información / el puesto de socorro)”. Una única norma, repetida, vale oro.</p>
<p><strong>Perder a un niño</strong> de vista es una de esas situaciones en las que el cuerpo se pone en modo pánico. Pero tener un guion —minuto inicial, protocolo por escenarios y datos listos— cambia todo: te hace más rápido, más claro y más eficaz. Y si además el niño sabe “parar, quedarse y pedir ayuda”, ese susto puede quedarse en susto.</p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17457-que-hacer-si-se-pierde-un-nino.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Rabietas en los niños: lo que debes hacer y lo que no ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/rabietas-en-los-ninos-lo-que-debes-hacer-y-lo-que-no/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/rabietas-en-los-ninos-lo-que-debes-hacer-y-lo-que-no/#comments</comments>
		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/rabietas-en-los-ninos-lo-que-debes-hacer-y-lo-que-no/</guid>
		<pubDate>Fri, 30 Jan 2026 10:10:45 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Los padres tenemos que vivir algún berrinche de nuestros hijos pero podemos controlar la frecuencia o la intensidad con la que se producen, ¿cómo? Aprendiendo a gestionarlas y a evitarlas. Por lo tanto, en caso de rabietas en los niños, estas son las cosas que debes hacer y las que no. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p dir="ltr">Las <a title="rabietas en la infancia" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/las-rabietas-de-los-ninos/">rabietas </a>forman parte del proceso de desarrollo del niño, tanto es así que lo extraño es que un niño no haya tenido ningún momento de ira, rabia o enfado a lo largo de su infancia. </p>
<p dir="ltr"><span>Sin embargo, ese<strong> momento de pataleta</strong> en el que los niños lloran y gritan, se tiran al suelo e incluso golpean, resulta una experiencia muy desagradable y embarazosa para los padres, más aun cuando esta sucede en público. </span>La mala noticia pues es que tendremos que vivir algún <strong>berrinche</strong> de nuestros hijos pero, la buena es que podemos controlar la frecuencia o la intensidad con la que se producen, ¿cómo? Aprendiendo a gestionarlo y a evitarlo.</p>
<p dir="ltr">Por lo tanto,<strong> en caso de rabietas en los niños, estas son las cosas que debes hacer y las que no.</strong></p>
<h2><strong>Por qué tienen rabietas los niños</strong></h2>
<p class="picture"><img title="rabietas infantiles" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/rabietasninos1.jpg" alt="rabietas infantiles" width="1000" height="600" /></p>
<p dir="ltr"><span>La <strong>rabieta</strong> es una forma en la que el niño intenta resolver un determinado problema. Todavía no tiene las suficientes habilidades comunicativas, ni tampoco un buen dominio del control emocional para gestionar eso que le incomoda, por lo tanto, en lugar de hablar, explicar o negociar, recurre al berrinche.</span></p>
<p dir="ltr">Los niños que tienen <a title="crisis en los niños" href="https://www.conmishijos.com/bebes/mes-a-mes/que-es-la-crisis-de-los-8-meses/">pataletas</a>, bien sea por cansancio, por aburrimiento, por <strong>frustración</strong> o <strong>enfado</strong>, están intentando obtener algo que desean. Están comunicando el sentimiento y la emoción que les genera un determinado acontecimiento mediante llantos, gritos, patadas, etc. </p>
<p dir="ltr"><span>Si los <strong>berrinches</strong> se producen con frecuencia, es porque los padres no están respondiendo de forma adecuada ante su comportamiento. </span></p>
<p dir="ltr">La <a title="la educación de los hijos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/educacion-de-los-ninos/">crianza de los hijos</a> es una tarea difícil que, a veces, puede dejarnos en situaciones públicas embarazosas. Sin embargo, ceder ante un berrinche para evitar la vergüenza de ese momento, solo le transmitirá a tu hijo un mensaje: así es como puedo lograr todo lo que quiero. </p>
<p dir="ltr"><span>De esta manera,  la inconsistencia educativa puede reforzar el <strong>mal comportamiento</strong> y la consistencia puede reforzar el comportamiento deseado. Es una fase crucial para enseñar a tu hijo a autocontrolarse, además de ciertas normas de buen comportamiento. </span></p>
<p dir="ltr"><span>A medida que el niño crezca, tendrá más habilidades de afrontamiento y comunicación  y usará otras maneras menos embarazosas de expresar sus sentimientos y las rabietas probablemente disminuirán o desaparecerán.</span></p>
<p dir="ltr">Por lo tanto, si no quieres volver a verte en esa situación en la que el bebé monta una escena en medio del centro comercial, en el parque o en la tienda de <a title="juguetes recomendados para niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/juguetes-recomendados-segun-la-edad-del-nino/">juguetes</a>, es hora de aprender a gestionar las rabietas de los niños. </p>
<h2><strong>Lo que debes hacer ante una rabieta infantil</strong></h2>
<p dir="ltr"><strong>1. Mantener la calma</strong> y estar tranquilo cuando tu hijo está gritando ante los demás y montando un escándalo no es sencillo, pero es la manera de ayudar a calmarle que vuelva a mantener la compostura. Eres el adulto y tienes más capacidad de <a title="técnicas de autocontrol" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/tecnicas-para-controlar-la-agresividad-infantil/">autocontrol</a>, es el momento de demostrarlo.</p>
<p dir="ltr"><span>2. <strong>Evita aquello que causa una rabieta en tu hijo:</strong> si sabes que tu hijo se va a enfadar si vas al centro comercial porque no tienes intención de comprarle un juguete, evita acudir con él o al menos, evita pasar por delante de esas tiendas repletas de juguetes que no va a tener. </span></p>
<p dir="ltr"><span>3. <strong>Dirige la atención del niño hacia otra actividad</strong>: para que pueda olvidar aquello que le causó el <strong>enfado</strong>, intenta que preste atención a otra cosa. “¿Puedes ayudarme con esta bolsa? Pesa muchísimo y tú eres más fuerte que yo”, “¿Quieres que te enseñe la herida que me he hecho esta mañana?... Capta su interés para que olvide aquello que le enfadó.</span></p>
<p dir="ltr">4. <strong>Muéstrale cariño:</strong> a pesar de su comportamiento, intenta empatizar con el disgusto que tiene y abrázale. Muestra comprensión y háblale con palabras positivas y <a title="señales que indican que el niño necesita más cariño" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/7-senales-que-demuestran-que-tu-hijo-necesita-mas-carino/">cariñosas</a>. En lugar de decirle “qué feo estás cuando lloras”, dile “sé que estás enfadado, pero si te calmas podemos hablarlo y encontrar una solución”.</p>
<p dir="ltr"><span>5. <strong>No dejes que haga daño:</strong> si la rabieta pasa a mayores e intenta agredir a otros o hacerse daño a sí mismo, has de impedirlo. Si está demasiado alterado, deja que se calme poco a poco mientras le acaricias.</span></p>
<p dir="ltr"><span>6.<strong> Dale alternativas:</strong> si ves que va a enfadarse porque no puede quedarse en el parque, ofrécele otra opción. “Hoy no podemos ir al parque, pero podemos organizar un concurso de pintura en casa”. </span></p>
<p dir="ltr"><span>7. <strong>Habla con él:</strong> cuando esté tranquilo, habla con él de su comportamiento, de lo que hizo mal, explícale en qué se equivocó. Ayúdale a encontrar formas mejores y más efectivas de comunicar sus necesidades y deseos.</span></p>
<h2><strong>Lo que no debes hacer ante una rabieta infantil</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>1. <strong>Gritar, zarandear o reprender al niño verbal y físicamente no es la solución</strong>. En definitiva, estarás enviándole un mensaje contradictorio. ¿Cómo va a parar de gritar si tú mismo le hablas a gritos? Además puede contribuir a aumentar el efecto de la rabieta ya que se pondrá aun más nervioso. </span></p>
<p dir="ltr">2. <strong>No intentes negociar cuando está enrabietado:</strong> cuando tienen un ataque de<a title="controlar el enfado a través del juego" href="https://www.conmishijos.com/revista/popi/como-controlar-el-enfado-de-los-ninos-a-traves-del-juego/"> ira o enfado</a>, los niños no están en disposición de escuchar sermones o de atender a tus argumentos. Por lo tanto, es preferible dejar las enseñanzas para cuando esté tranquilo y pueda escucharte. </p>
<p dir="ltr"><span>3. <strong>Ignorarle:</strong> es posible que hayas escuchado en varias ocasiones que no hay que hacer caso a una <strong>rabieta</strong>. Sin embargo, no es del todo acertado, no se trata de mirar hacia otro lado mientras el niño llora y patalea en el suelo hasta que se agote. Debemos acercarnos, ponernos a su altura, abrazarle y hablarle tranquilamente con cariño. “Tienes que calmarte, y cuando lo hagas, hablamos y vemos cómo solucionarlo”.</span></p>
<p dir="ltr">4. <strong>Demasiadas prohibiciones conducen a una rabieta:</strong> no llenes su vida de un constante “no”: “no vamos al parque”, “no te compro juguetes”, “no merendarás chocolate”. Deja un espacio para la <a title="aprender a negociar con los niños" href="https://www.conmishijos.com/ninos/ninos-familia/aprender-a-negociar-con-los-ninos.html">negociación </a>y para que pueda moverse dentro de sus propios gustos. Eso sí, siempre conscientes de que hay cosas innegociables: la calle se cruza de la mano de mamá o papá, no hay que asomarse a las ventanas de casa, etc.</p>
<p dir="ltr"><span>5. <strong>No te rindas:</strong> ceder ante la rabieta del niño no es la mejor forma de manejarlas. Sé constante y mantén la misma actitud siempre: tranquilo durante la rabieta y dialogante tras ella. </span></p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/13000/13942-rabietas-en-la-infancia.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ El mutismo selectivo en los niños ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-mutismo-selectivo-en-los-ninos/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-mutismo-selectivo-en-los-ninos/#comments</comments>
		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-mutismo-selectivo-en-los-ninos/</guid>
		<pubDate>Fri, 30 Jan 2026 10:09:54 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Muchas veces confundimos el mutismo selectivo con dificultades de lenguaje o problemas en el aprendizaje, agravando aún más el desequilibrio emocional que puede ocasionar en los niños que lo sufren y en sus padres y familiares más directos. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Muchas veces confundimos el <strong>mutismo selectivo</strong> con <a href="https://www.conmishijos.com/educacion/lectura-escritura/soluciones-para-la-dislexia-disortografia-y-disgrafia/" target="_blank">dificultades de lenguaje o problemas en el aprendizaje</a>, agravando aún más el desequilibrio emocional que puede ocasionar en los niños que lo sufren y en sus padres y familiares más directos.</p>
<p>¿Cuándo suele manifestarse? En los primeros años. Normalmente el niño utiliza el lenguaje en casa y con las personas más íntimas, pero cuando sale por la puerta aparece un <strong>mutismo</strong>, en ocasiones absoluto, en diversidad de lugares (colegio, parque, centro de ocio…) y con numerosos adultos o niños externos a su núcleo más próximo.</p>
<p class="picture"><img src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/mutismo-art.jpg" alt="" width="743" height="392" /></p>
<p>Cuando mencionamos <strong>mutismo selectivo</strong>, <strong>mutismo electivo</strong> o<strong> mutismo parcial</strong> nos referimos a la dificultad inicial para establecer comunicación que presenta el niño en determinados momentos, situaciones, ambientes o con ciertas personas quienes, casi siempre, no son habituales ni cercanas en su entorno más inmediato. Puede significar reacción defensiva o agresiva; este trastorno de conducta se inicia en la infancia, <strong>entre los tres y los siete años</strong> aproximadamente.</p>
<p><strong>Características de los/as pequeños/as que lo padecen:</strong> Timidez, una sensibilidad exacerbada, <a href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-ayudar-a-los-ninos-a-hablar-en-publico/" target="_blank">ansiedad en situaciones sociales</a>, angustia en lugares de aglomeraciones con personas desconocidas, dificultades para expresar sus emociones y sus sentimientos, dificultad para expresar los saludos básicos de cortesía y dificultad para mantener el contacto visual…</p>
<p>La cuestión fundamental consiste en investigar qué <strong>causas</strong> son las que provocan la elección de estos ambientes determinados.</p>
<h2><strong>¿Cómo se trata el mutismo selectivo en niños?</strong></h2>
<p>El tratamiento del <strong>mutismo selectivo</strong> debe enfocarse en el afrontamiento de tres dificultades básicas:</p>
<ul>
<li>La <a href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-y-trastornos-de-ansiedad-en-los-ninos/" target="_blank">ansiedad</a> ante situaciones sociales.</li>
<li>La<strong> falta de seguridad </strong>del niño sobre todo en entornos y contextos nuevos y ante personas desconocidas.</li>
<li>Las actitudes de la <strong>familia</strong> que pueden reforzar el mutismo a través de un apoyo a la comunicación no verbal, sobreprotección…</li>
</ul>
<p>Si el <strong>mutismo selectivo</strong> se produce esencialmente en el ámbito escolar, por ejemplo, tendremos en cuenta una serie de aspectos:</p>
<ol>
<li>La manera de expresarse y de <strong>comunicarse en el colegio</strong>: Con quién habla, si se dirige solamente a los adultos, únicamente a los niños, qué ocurre cuando interviene en alguna conversación común con el resto de compañeros…</li>
<li>La evitación de situaciones en las que exista <strong>intercambio de lenguaje</strong>, de juegos grupales.</li>
<li>La <strong>ansiedad</strong> manifiesta cuando se dirigen a él, la rigidez en su expresión corporal.</li>
</ol>
<h2><strong>¿Cómo podemos actuar desde casa ante el mutismo selectivo?</strong></h2>
<p>Es fundamental una valoración global de sus características y capacidades comunicativas, de su iniciativa en la interacción social, de su implicación en experiencias nuevas y de sus inquietudes; una <strong>observación detallada</strong> y registrada durante unas semanas o un mes, nos darán elementos de juicio bastante fiables.</p>
<p>Algunas recomendaciones:</p>
<ol>
<li>Promover la<strong> socialización del niño/a</strong> favoreciendo el contacto social.</li>
<li>En público no conviene ser perseverante y f<strong>orzar la comunicación</strong> si el niño no quiere.</li>
<li>Cuidado con caer en la <strong>dramatización excesiva</strong> del problema o, por el contrario, en la minimización o en la indiferencia, así aumentarán las situaciones de mutismo.</li>
<li>Cuidado con <strong>poner al niño “a prueba”</strong> delante de determinadas personas extrañas para él, lo que realmente nos demanda es comprensión, confianza y seguridad.</li>
<li>Evitar <strong>criticar</strong>, <strong>juzgar</strong>, o <strong>etiquetar</strong> la conducta del niño, así como ridiculizar la falta del habla.</li>
<li>Es conveniente reconocer qué situaciones producen en el niño mayor o menor grado de <strong>ansiedad y estrés</strong> para controlarlas.</li>
<li>Es necesario examinar la existencia de algún <strong>suceso traumático</strong> que haya podido desencadenar el mutismo.</li>
<li>La <strong>confianza</strong> es la mejor compañera para <strong>reducir el mutismo</strong> en cualquiera de los ambientes donde el niño interactúe y, especialmente en el escolar.</li>
<li>La <strong>actitud comprensiva</strong> de la conducta del niño, con serenidad y sin manifestaciones de ansiedad, favorecerá la relación.</li>
<li>La <a href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/consecuencias-de-sobreproteger-a-los-ninos/" target="_blank">protección excesiva</a> y la interpretación de los mensajes del pequeño entorpecerán la situación produciendo aislamiento, conviene reducirlas.</li>
<li>Es importante <strong>aprobar con una sonrisa</strong> o un elogio sin demasiado énfasis, con mesura y equilibrio, cualquier intento de comunicación por parte del niño (gestos, signos, hablar al oído…).</li>
</ol>
<p data-start="0" data-end="493">conviene añadir dos ideas que suelen marcar un antes y un después: <strong data-start="92" data-end="118">esto no es “terquedad”</strong> y <strong data-start="121" data-end="181">cuanto antes se intervenga, mejor pronóstico suele haber</strong>. El mutismo selectivo se relaciona con la ansiedad social y con un bloqueo muy real: el niño quiere hablar, pero en ciertos contextos <strong data-start="316" data-end="328">no puede</strong>. Por eso, los regaños, las amenazas o el “venga, di hola” repetido muchas veces suelen empeorar el problema, porque aumentan la tensión y la anticipación del fallo.</p>
<h2 data-start="495" data-end="553"><strong>Qué se recomienda en el entorno escolar </strong></h2>
<p data-start="554" data-end="698">Cuando el <strong>mutismo selectivo</strong> aparece sobre todo en el cole, el trabajo coordinado con el tutor y el orientador es esencial. Ayuda mucho que el profesorado:</p>
<ul data-start="699" data-end="1191">
<li data-start="699" data-end="813">
<p data-start="701" data-end="813"><strong data-start="701" data-end="734">No le exija <a title="hablar en público" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-ayudar-a-los-ninos-a-hablar-en-publico/">hablar en público</a></strong> (leer en voz alta, responder delante de toda la clase) hasta que haya avances.</p>
</li>
<li data-start="814" data-end="963">
<p data-start="816" data-end="963">Le permita participar de forma alternativa al principio: señalar, levantar una tarjeta, enseñar una respuesta escrita, asentir/negar con la cabeza.</p>
</li>
<li data-start="964" data-end="1074">
<p data-start="966" data-end="1074">Busque una figura “puente” (un compañero con el que el niño se sienta cómodo) para facilitar la interacción.</p>
</li>
<li data-start="1075" data-end="1191">
<p data-start="1077" data-end="1191">Cree espacios de comunicación “de menos a más”: primero con una persona, luego con dos, luego en un grupo pequeño.</p>
</li>
</ul>
<p data-start="1193" data-end="1281">La idea es que el niño vaya ganando seguridad sin sentir que cada día está en un examen.</p>
<h2 data-start="1283" data-end="1331"><strong>Estrategias terapéuticas que suelen funcionar</strong></h2>
<p data-start="1332" data-end="1537">El abordaje suele basarse en técnicas de <strong data-start="1373" data-end="1426">intervención psicológica centradas en la ansiedad</strong> (habitualmente con enfoque cognitivo-conductual) y en un plan muy gradual. Algunas estrategias frecuentes son:</p>
<ul data-start="1539" data-end="2273">
<li data-start="1539" data-end="1784">
<p data-start="1541" data-end="1784"><strong data-start="1541" data-end="1564">Exposición gradual:</strong> acercarse poco a poco a las situaciones que bloquean, empezando por las más fáciles (por ejemplo, saludar con un gesto) y avanzando hacia conductas más complejas (decir una palabra, una frase, hablar con alguien nuevo).</p>
</li>
<li data-start="1785" data-end="1907">
<p data-start="1787" data-end="1907"><strong data-start="1787" data-end="1814">Moldeamiento:</strong> reforzar pequeños pasos: primero susurrar, luego hablar bajito, luego hablar con voz normal.</p>
</li>
<li data-start="1908" data-end="2097">
<p data-start="1910" data-end="2097"><strong data-start="1910" data-end="1961">Desvanecimiento de estímulos:</strong> comenzar hablando con <a title="cómo hacer que los niños tengan confianza en sí mismos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-conseguir-que-los-ninos-tengan-confianza-en-si-mismos/">alguien de mucha confianza</a> y, sin romper el “momento seguro”, ir incorporando a otra persona de forma progresiva.</p>
</li>
<li data-start="2098" data-end="2273">
<p data-start="2100" data-end="2273"><strong data-start="2100" data-end="2131">Entrenamiento a la familia:</strong> aprender a no reforzar sin querer el <strong>mutismo</strong> (por ejemplo, “traduciendo” siempre) y a reforzar de forma calmada los intentos de comunicación.</p>
</li>
</ul>
<p data-start="2275" data-end="2497">En algunos casos, si hay también dificultades de pronunciación o lenguaje, puede colaborar un <strong data-start="2369" data-end="2381">logopeda</strong>, pero el núcleo del mutismo selectivo suele estar más ligado a la ansiedad que a un problema puramente lingüístico.</p>
<h2 data-start="2499" data-end="2541"><strong>Qué NO hacer, aunque salga por impulso</strong></h2>
<ul data-start="2542" data-end="2951">
<li data-start="2542" data-end="2615">
<p data-start="2544" data-end="2615"><strong data-start="2544" data-end="2560">No etiquetar</strong> (“es tímido”, “es borde”, “es raro”) delante de otros.</p>
</li>
<li data-start="2616" data-end="2699">
<p data-start="2618" data-end="2699"><strong data-start="2618" data-end="2642">No pedir que “actúe”</strong> para visitas o familiares (“venga, díselo a la abuela”).</p>
</li>
<li data-start="2700" data-end="2800">
<p data-start="2702" data-end="2800"><strong data-start="2702" data-end="2729">No castigar el silencio</strong> ni sobrerrecompensar con entusiasmo excesivo (puede aumentar presión).</p>
</li>
<li data-start="2801" data-end="2951">
<p data-start="2803" data-end="2951"><strong data-start="2803" data-end="2831">No hablar por él siempre</strong>: es útil ayudar, pero sin convertirlo en un hábito fijo. Mejor ofrecer opciones: “¿Quieres decírselo tú o lo digo yo?”.</p>
</li>
</ul>
<h2 data-start="2953" data-end="2996"><strong>Cuándo conviene pedir ayuda cuanto antes</strong></h2>
<p data-start="2997" data-end="3130">Aunque cada niño tiene su ritmo, es recomendable consultar con un profesional (psicólogo infantil, orientación escolar, pediatra) si:</p>
<ul data-start="3131" data-end="3497">
<li data-start="3131" data-end="3261">
<p data-start="3133" data-end="3261">El mutismo dura <strong data-start="3149" data-end="3166">más de un mes</strong> en contextos sociales (sin contar el periodo de adaptación inicial a un nuevo cole o mudanza).</p>
</li>
<li data-start="3262" data-end="3369">
<p data-start="3264" data-end="3369">Interfiere en el aprendizaje, en la socialización o en su bienestar (llantos, evitación, somatizaciones).</p>
</li>
<li data-start="3370" data-end="3428">
<p data-start="3372" data-end="3428">Hay un aumento claro de <a title="señales de ansiedad en los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/12-senales-de-ansiedad-en-ninos-como-identificar-y-ayudar-a-tu-hijo/">ansiedad</a>, rigidez o aislamiento.</p>
</li>
<li data-start="3429" data-end="3497">
<p data-start="3431" data-end="3497">Aparecen situaciones de acoso o malestar significativo en el aula.</p>
</li>
</ul>
<p data-start="3499" data-end="3582">Pedir ayuda temprano no es “hacerlo grande”: es evitar que el patrón se cronifique.</p>
<h2 data-start="3584" data-end="3646"><strong>Un mensaje final para padres: paciencia, estrategia y calma</strong></h2>
<p data-start="3647" data-end="4007">El <strong>mutismo selectivo</strong> suele mejorar cuando el niño siente tres cosas: <strong data-start="3716" data-end="3729">seguridad</strong>, <strong data-start="3731" data-end="3741">tiempo</strong> y <strong data-start="3744" data-end="3755">un plan</strong>. Celebrar los avances pequeños (una mirada, un gesto, una palabra al oído) con naturalidad, sin dramatizar, es una forma muy eficaz de decirle: “Voy contigo, paso a paso”. Y ese “paso a paso”, bien acompañado, es lo que suele abrir la puerta a la voz.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga<span><a href="https://www.roaeducacion.com" target="_blank"><br /></a></span></p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/12000/12983-mutismo-ninos.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ ¿Qué se esconde detrás de una rabieta infantil? ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-se-esconde-detras-de-una-rabieta-infantil/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/que-se-esconde-detras-de-una-rabieta-infantil/</guid>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 10:10:30 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ La rabieta infantil no es una emoción aislada. Es un cóctel emocional complejo que mezcla enfado, rabia, frustración y, sobre todo, una necesidad no cubierta. ¿Qué hay detrás de este comportamiento? ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p dir="ltr">Las <a title="las rabietas según un pediatra" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/pataletas-infantiles-como-actuar/">rabietas</a> son uno de los fenómenos más frecuentes en la primera infancia. A menudo se viven como un desafío, una provocación, o una llamada de atención mal entendida. Sin embargo, <strong>una rabieta es un estado de máximo estrés emocional en el niño</strong>, un momento en el que su sistema nervioso alcanza el pico más alto de activación que puede manejar en ese instante.</p>
<p dir="ltr">No estamos ante un problema de conducta. <strong>Estamos ante un cerebro inmaduro desbordado.</strong></p>
<p class="picture" dir="ltr"><strong><img title="Qué se esconde tras una rabieta infantil" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/rabiataqueesconde.jpg" alt="Qué se esconde tras una rabieta infantil" width="1201" height="700" /></strong></p>
<h2 dir="ltr"><strong>La rabieta infantil como pico máximo de estrés</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>Desde un punto de vista neurobiológico, durante una rabieta el niño entra en un estado de hiperactivación del sistema nervioso simpático. Se activa el eje del estrés (hipotálamo–hipófisis–adrenal), con liberación de cortisol y adrenalina, preparando al organismo para una respuesta de defensa o evitación.</span></p>
<p dir="ltr"><span>En ese momento, </span><span>la corteza prefrontal, encargada de la autorregulación, el control de impulsos y el razonamiento, queda funcionalmente inhibida</span><span> . <strong>El cerebro racional se “apaga” y toma el control el cerebro emocional.</strong></span></p>
<p dir="ltr"><span>Por eso, durante una rabieta:</span></p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>El niño no puede razonar.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>No puede calmarse solo.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>No puede aprender nada nuevo.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>No puede cambiar ese comportamiento.</span></p>
</li>
</ul>
<p dir="ltr"><span>Exigir autocontrol en ese estado es pedirle a un cerebro inmaduro algo que, a nivel neurológico, </span><span>no está preparado para ofrecer</span><span>.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>Un cóctel emocional: enfado, rabia y necesidad</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>La rabieta no es una emoción aislada. Es un </span><a title="crisis emocionales en la infancia" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/explosion-de-emociones-como-lidiar-con-las-crisis-de-nuestros-hijos/"><span>cóctel emocional complejo</span></a><span> que mezcla enfado, rabia, frustración y, sobre todo, </span><span>una necesidad no cubierta</span><span>.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Desde la teoría del apego de Bowlby, sabemos que los niños dependen del adulto no solo para su supervivencia física, sino también para su regulación emocional. Cuando una necesidad, física o emocional, no está satisfecha y el niño no tiene recursos para gestionarlo, <strong>el cuerpo habla: llora, grita, se tira al suelo, estalla</strong>… No porque quiera manipular, sino porque </span><span>no sabe hacerlo de otra forma</span><span>.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>“Solo quiere llamar la atención” …¿y si fuera verdad?</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>Una de las frases más repetidas ante una rabieta es:</span><span><br /></span><span>“Déjale, solo quiere llamar la atención”</span><span>.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Esta frase merece una revisión profunda. Porque sí, efectivamente, el niño está llamando la atención. Pero no en el sentido negativo que solemos atribuirle.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Está diciendo:</span><span><br /></span><span>“Necesito ser visto”</span><span><br /></span><span>“Necesito ayuda”</span><span><br /></span><span>“Esto me supera”</span></p>
<p dir="ltr"><span><strong>La atención no es un premio ni un refuerzo negativo.</strong> </span><span>La atención es una necesidad básica del desarrollo</span><span>. La regulación emocional se construye en relación con otro. Sin atención, sin mirada, sin presencia, no hay aprendizaje emocional posible.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Un niño que pide atención, en realidad, </span><span>está pidiendo conexión</span><span>.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>La importancia de la contención emocional de los padres ante una rabieta</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>Cuando hablamos de acompañar rabietas, uno de los conceptos clave es la </span><span>contención emocional</span><span>. C<strong>ontener no es frenar ni cortar la emoción. Es sostenerla.</strong></span></p>
<p dir="ltr"><span>La contención implica:</span></p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Presencia calmada del adulto.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Regulación del propio tono emocional.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Disponibilidad afectiva.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Seguridad física y emocional.</span></p>
</li>
</ul>
<p dir="ltr"><span>El contacto físico seguro, como un abrazo, favorece la liberación de oxitocina, la hormona relacionada con el <a title="el vínculo con el bebé" href="https://www.conmishijos.com/bebes/cuidados/apego-un-vinculo-de-por-vida-entre-padres-e-hijos/">vínculo</a>, la calma, y la reducción del estrés. <strong>Un abrazo sincero, respetuoso y ofrecido (no impuesto), </strong></span><span><strong>puede ser una auténtica medicina</strong>.</span></p>
<p dir="ltr"><span>No siempre funciona a la primera. Y esto es importante decirlo. Al inicio, algunos niños rechazan el contacto porque están en una espiral de la que es difícil salir. Pero con el tiempo, cuando el abrazo se asocia a seguridad y no a control, se vuelve un recurso regulador indispensable.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>Acercarse, no invadir</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>Acompañar una rabieta no significa abalanzarse sobre el niño. Significa </span><span>acercarse poco a poco</span><span>, bajar a su altura, suavizar la voz y ofrecer apoyo.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Preguntar:</span><span><br /></span><span>“¿Necesitas un abrazo?”</span><span><br /></span><span>“Estoy aquí contigo”</span></p>
<p dir="ltr"><span>Dar opción es clave. Porque el respeto también regula. Cuando el niño siente que mantiene cierto control sobre su cuerpo, <strong>el sistema nervioso comienza a relajarse.</strong></span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>El rol del adulto ante una rabieta infantil</strong></h2>
<p dir="ltr"><span> El adulto actúa como un regulador externo del sistema nervioso infantil. A través de su calma, su tono de voz, su lenguaje corporal y su mirada, ayuda al niño a volver a un estado de equilibrio.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Este proceso repetido una y otra vez es lo que permite que, con el tiempo, el niño desarrolle su propia autorregulación. No es inmediato. Es un aprendizaje progresivo, dependiente de la maduración cerebral y de la calidad del vínculo.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Un niño no aprende a calmarse solo. </span><span>Aprende a calmarse porque primero fue calmado</span><span>.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>Buscar soluciones juntos: después de la tormenta</strong></h2>
<p dir="ltr"><span><strong>Durante la rabieta no es el momento de buscar soluciones.</strong> El cerebro no está disponible para ello. Pero </span><span>cuando la calma regresa</span><span>, sí podemos ayudar al niño a pensar alternativas.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Ahí es donde el adulto acompaña:</span></p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Nombrando la emoción.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Validando lo vivido.</span></p>
</li>
<li dir="ltr">
<p dir="ltr"><span>Buscando opciones posibles para la próxima vez.</span></p>
</li>
</ul>
<p dir="ltr"><span>Este proceso fortalece las funciones ejecutivas, la capacidad de resolución de problemas y la conciencia emocional.</span></p>
<h2 dir="ltr"><strong>Cambiar la mirada lo cambia todo</strong></h2>
<p dir="ltr"><span>Cuando entendemos que una rabieta es un estado de máximo estrés, una llamada legítima de atención y una expresión de una necesidad no cubierta, la forma de acompañar cambia.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Dejamos de luchar contra la emoción y empezamos a </span><span>sostener al niño que la está viviendo</span><span>.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Las rabietas no son el enemigo. Son el lenguaje de un cerebro en desarrollo que necesita apoyo, respeto y mucho amor.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Cuando un niño se siente contenido en sus momentos más difíciles </span><span>aprende que sus emociones son válidas y que no está solo cuando el mundo se le hace demasiado grande</span><span>.</span></p>
<p><span><span> </span></span></p>
<p dir="ltr"><strong>Carmen Prieto Ribó.</strong></p>
<p dir="ltr"><span>Neuroeducadora. Autora del libro “No me grites, abrázame”, una guía sobre cómo llevar a cabo una crianza respetuosa. Experta en el desarrollo y comportamiento infantil en la primera infancia.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Acompañante de familias y profesionales de la educación desde una perspectiva basada en la comprensión, el respeto y la crianza consciente, a través de formaciones y asesorías.</span></p>
<p dir="ltr"><a href="https://www.instagram.com/carmenprieto__crianza/"><span>Crianza Respetuosa (@carmenprieto__crianza)</span></a></p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17438-que-se-esconde-tras-una-rabieta-infantil.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ La edad del porqué en los niños. Cómo responder a todo sin perder la calma ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/la-edad-del-porque-en-los-ninos-como-responder-a-todo-sin-perder-la-calma/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2025 10:09:21 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Empieza de repente. Un día, tu hijo te pregunta por qué llueve, y al día siguiente quiere saber por qué los peces no se ahogan, por qué tú trabajas tanto o por qué los dinosaurios no iban al cole. Bienvenido a la edad del porqué, una etapa tan fascinante como agotadora. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Entre los <strong>tres y los seis años</strong>, los niños atraviesan una de las fases más intensas de su desarrollo: la explosión de la <a title="curiosidad de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/infancia-una-curiosidad-insaciable/">curiosidad</a>. Su cerebro funciona como una esponja emocional y cognitiva. Todo lo observan, todo lo cuestionan, todo lo quieren entender.</p>
<p>Lo que para un adulto puede parecer una pregunta sin sentido, para un niño es una puerta abierta a descubrir cómo funciona el mundo.</p>
<p>La psicóloga infantil <strong>Silvia Álava</strong> lo explica con claridad: “La edad del porqué es el inicio del <strong>pensamiento lógico</strong>. El niño busca conectar causas y efectos, construir un mapa coherente de su realidad.”</p>
<p>El problema es que ese mapa pasa inevitablemente por ti. Por tus respuestas, tus gestos y tu nivel de paciencia.</p>
<p class="picture"><img title="La edad del porqué" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/la_edad_del_porqu.jpg" alt="La edad del porqué" width="1200" height="600" /></p>
<h2><strong>¿Por qué, por qué y otra vez por qué?</strong></h2>
<p>Si convives con un niño en esta etapa, sabrás que el “por qué” no viene solo. Es una especie de efecto dominó infinito:</p>
<p>—¿Por qué el sol se va?<br /> —Porque es de noche.<br /> —¿Y por qué es de noche?<br /> —Porque la Tierra gira.<br /> —¿Y por qué gira?<br /> —Porque… porque sí, cariño.</p>
<p>Y entonces llega la gran trampa: el “¿por qué sí?”. En ese punto, el adulto comprende que ha perdido la batalla dialéctica.</p>
<p>El <strong>porqué constante</strong> no es un ataque, es una muestra de amor. El niño pregunta porque confía en ti, porque cree que sabes todo. Hasta que crezca y descubra que no. Disfruta ese breve periodo de gloria.</p>
<h2><strong>Lo que hay detrás del porqué</strong></h2>
<p>El “por qué” no siempre busca una respuesta racional. A veces busca una <a title="ocultar las emociones ante los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/debemos-ocultar-emociones-negativas-ante-nuestros-hijos/"><strong>reacción emocional</strong></a>.</p>
<p>Cuando un niño pregunta “¿por qué te vas a trabajar?”, no quiere una charla sobre economía doméstica. Quiere saber si vas a volver. Cuando pregunta “¿por qué la abuela ya no viene?”, no busca una lección sobre biología, sino consuelo.</p>
<p>Por eso, antes de responder, conviene preguntarse: <em>¿qué quiere realmente saber?</em><br /> A veces el porqué es un disfraz para decir “me da miedo”, “te echo de menos” o “quiero entender el mundo porque me asusta un poco”.</p>
<h2><strong>Cómo responder a todo sin perder la calma </strong></h2>
<p>Responder a una avalancha de porqués no es tarea fácil. Pero hay formas de sobrevivir sin caer en el sarcasmo ni en el agotamiento. Aquí van algunas estrategias útiles.</p>
<p><strong>1. Acepta que no lo sabes todo y dilo sin miedo</strong></p>
<p>Los niños respetan más la <a href="mentiras%20piadosas">honestidad </a>que la perfección. Decir “no lo sé, pero podemos buscarlo juntos” es una lección de <strong>humildad</strong> y curiosidad compartida.<br /> Además, los convierte en pequeños investigadores: buscad en un libro, en una enciclopedia infantil o, si hace falta, en Google (aunque conviene evitar que acabe en “vídeos recomendados” de gatitos).</p>
<p><strong>2. Responde con humor y ternura</strong></p>
<p>El humor desactiva el cansancio. Si un día te pregunta por qué las vacas no vuelan, puedes contestar: “Porque si volaran, nos llovería leche”. Risas garantizadas, y curiosidad intacta.<br /> El humor enseña que aprender no tiene por qué ser serio ni solemne.</p>
<p><strong>3. No respondas todo al instante</strong></p>
<p>A veces los niños hacen preguntas en cadena porque <strong>notan que les escuchas</strong>. No siempre esperan una respuesta inmediata. Puedes devolver la pelota con un:</p>
<p>“¿Tú qué crees?”<br /> Esa simple pregunta estimula el <a title="cómo desarrollar el pensamiento crítico en los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/como-desarrollar-el-pensamiento-critico-de-los-ninos-en-la-era-de-la-desinformacion/">pensamiento crítico</a>, y además te da cinco segundos para respirar.</p>
<p><strong>4. Adáptate a su edad, no a tu currículum</strong></p>
<p>No hace falta explicar la rotación terrestre con fórmulas. Una metáfora sencilla vale más que una conferencia.</p>
<p>“El sol se esconde para que la luna salga a jugar.”<br /> Ya tendrás tiempo, años después, de hablarle de Copérnico.</p>
<p><strong>5. Aprovecha los porqués para hablar de valores</strong></p>
<p>Algunos porqués son perfectos para enseñar empatía y ética.</p>
<p>“¿Por qué ese niño está solo?”<br /> “Porque a veces nos cuesta acercarnos a los demás. ¿Quieres que vayamos a jugar con él?”<br /> Los <strong>porqués sociales o emocionales</strong> son una oportunidad para educar la mirada y el corazón.</p>
<p><strong>6. No conviertas el porqué en un examen</strong></p>
<p>Evita respuestas del tipo “porque te lo digo yo” o “porque sí”. No calman: <a title="ayudar a gestionar la frustración" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/11-pautas-para-ayudar-a-los-ninos-a-gestionar-su-frustracion/">frustran</a>. Si necesitas cerrar la conversación, hazlo con humor o afecto:</p>
<p>“Ese es un gran porqué. Te lo cuento mañana, que mi cerebro ya está dormido.”</p>
<h2><strong>Cuando el porqué se convierte en diálogo</strong></h2>
<p>La edad del porqué también enseña algo a los adultos: <strong>a escuchar de verdad</strong>.</p>
<p>Estamos tan acostumbrados a responder deprisa que olvidamos lo importante: los niños no preguntan solo para obtener información, sino para <a title="escucha activa con los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/familia/claves-para-desarrollar-la-escucha-activa-con-nuestros-hijos/">conectar</a>.</p>
<p>Cada “por qué” es una invitación a mirar el mundo con sus ojos. Si lo piensas, ellos están estrenando la vida. Lo que a nosotros nos parece obvio, el cielo, la lluvia, los trenes, los zapatos…, para ellos es magia pura.</p>
<p>De pronto, al responder una pregunta absurda (“¿por qué las nubes no se caen?”), tú también recuerdas que la curiosidad es la gasolina de la infancia.</p>
<h2><strong>El día que dejan de preguntar</strong></h2>
<p>Hay un día, sin que te des cuenta, en que los niños dejan de preguntar tanto. Ya no necesitan entender cada detalle. O, peor aún, <strong>han aprendido que los adultos no tienen tiempo para responder</strong>.</p>
<p>Por eso, aunque resulte agotador, la edad del porqué es un regalo. Es la prueba de que aún confían en ti como fuente de sabiduría. Cuando dejen de preguntar, te darás cuenta de que el silencio no siempre es descanso: a veces es distancia.</p>
<h2><strong>Del porqué al para qué</strong></h2>
<p><strong>Responder a los porqués de los niños</strong> no significa tener todas las respuestas. Significa estar presente, curioso y dispuesto a mirar el mundo con ellos.</p>
<p>La edad del porqué no solo educa a los niños, también nos educa a los adultos: nos enseña paciencia, <a title="educar en la empatía" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/5-practicas-para-educar-a-los-ninos-en-la-empatia/">empatía </a>y humildad. Nos recuerda que saber no es tan importante como <strong>preguntar con interés</strong>.</p>
<p>Así que la próxima vez que oigas un “mamá, papá, ¿por qué…?”, respira, sonríe y agradece. Puede que estés construyendo, sin saberlo, el pensamiento crítico, la sensibilidad y la confianza de una persona que mañana seguirá preguntándose por el mundo… aunque tú ya no tengas todas las respuestas.</p>
<h2><strong>Bibliografía recomendada</strong></h2>
<ul>
<li>Álava Reyes, S. (2020). <em>El arte de educar jugando</em>. JdeJ Editores.</li>
<li>Guerrero, R. (2021). <em>Educar sin miedo a escuchar</em>. CEU Ediciones.</li>
<li>Goleman, D. (2015). <em>Inteligencia emocional</em>. Kairós.</li>
<li>Jové, R. (2019). <em>Ni rabietas ni conflictos</em>. La Esfera de los Libros.</li>
<li>UNICEF España. (2023). <em>Guía sobre comunicación y desarrollo infantil</em>.</li>
</ul>
<p> </p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/17000/17332-la-edad-del-porque.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Cómo evitar el miedo de los niños al pediatra ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-evitar-el-miedo-de-los-ninos-al-pediatra/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
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		<pubDate>Tue, 28 Oct 2025 11:30:11 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Cómo reducir el miedo al pediatra: pautas y juegos para preparar a tu hijo, manejar el llanto y hacer la visita al médico más breve, amable y sin sobresaltos. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Aunque durante los primeros años de vida los niños acuden al <strong>pediatra</strong> de forma periódica, con frecuencia sienten aprensión por esa visita. ¿Qué hay que hacer para que la consulta vaya lo mejor posible? ¿Hay que preocuparse si el niño o la niña <a title="Por qué llora un bebé" href="https://www.conmishijos.com/bebes/cuidados/por-que-llora-un-bebe/">se pone a llorar</a>? Aquí encontrarás pautas, ideas y consejos para <strong>evitar el miedo de los niños al pediatra</strong> y conseguir que la visita al médico sea lo más agradable posible. Puedes preparar a tu hijo para ir a la consulta y facilitarle este momento.</p>
<h2>Miedo de los niños al pediatra</h2>
<p class="picture"><img title="Miedo de los niños al pediatra" src="https://www.conmishijos.com/uploads/salud/miedo_al_pediatra.jpg" alt="Miedo de los niños al pediatra" width="1200" height="700" /></p>
<p>Sí. El miedo empieza a manifestarse cuando los niños tienen entre <a title="El bebé de 6 meses" href="https://www.conmishijos.com/bebes/mes-a-mes/el-bebe-de-6-meses/">seis meses</a> y un año, en la etapa del <strong>miedo a la separación.</strong> En ese momento, el niño toma conciencia de que es una persona distinta de su madre y empieza a temer a los desconocidos. Por eso reacciona del mismo modo en presencia del pediatra al que, sin embargo, ve todos los meses. Pero, en general, no es tanto el médico lo que atemoriza al niño como el hecho de que <strong>lo examinen con instrumentos extraños</strong>. Le miran los oídos con un otoscopio, lo vacunan con una inyección, le abren la boca con un palito de madera... Los niños pequeños son extremadamente sensibles a esos gestos. Algunos lloran y otros, aunque sienten <a title="Miedos infantiles" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/">mucho miedo</a>, logran dominar su temor.</p>
<h2><strong>Qué puede hacer el pediatra para que el niño no tenga miedo</strong></h2>
<p>A los niños les interesa mucho el contacto que se establece con ellos y notan enseguida si son bien acogidos o no. Por eso, si interiormente no son bien recibidos, las cosas no funcionan. Yo me esfuerzo en <strong>respetar</strong> mucho a los niños pequeños. Por la entonación de mi voz, les hago entender que estoy ahí para ayudarles, aunque a veces tenga que hacerles un poco de daño. Las palabras tiene que estar en consonancia con lo que sentimos por el niño. El aspecto sensorial también es muy importante. Cuando cojo la mano del pequeño puedo notar si se relaja, si empieza a sentirse mejor, si va superando su miedo...</p>
<h2><strong>Los padres en la consulta del pediatra</strong></h2>
<p>Son unos intermediarios importantes para entrar en contacto con el niño. Antes de examinarlo, hablo un poco con los padres. En general, el pequeño nos mira, hace muecas... También desea comunicarse, sobre todo si se siente seguro en los brazos de su padre o de su madre. Ese momento le sirve al médico para <strong>familiarizarse con é</strong>l, para presentarse sin precipitación. <a title="Elegir juguetes para niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/juguetes-recomendados-segun-la-edad-del-nino/">Los juguetes</a> también pueden ayudar a los niños algo mayores a sentirse más cómodos. Normalmente, les gusta encontrárselos cada vez que van a la consulta. Así juegan mientras yo hablo con los padres, al tiempo que escuchan lo que decimos. Para ellos, es un modo agradable de entrar en materia.</p>
<h2>C<strong>uándo las visitas al pediatra son un drama</strong></h2>
<p>Para empezar, <strong>no hay que cambiar de pediatra porque el niño llore</strong> cuando lo examinan, salvo, por supuesto, si consideramos que el médico se comporta de forma demasiado dura o no lo trata bien. Cuando veo a un niño por primera vez, no llora porque no me conoce. En general, por su mirada me doy cuenta de que no le soy antipático. Pero, a menudo, en las consultas siguientes, el miedo crece. Poco a poco, la emoción se hace demasiado fuerte y no siempre consigue dominarla y, entonces, puede echarse a llorar. Cuando los niños son más mayorcitos, hacia los <a title="El bebé de 2 años" href="https://www.conmishijos.com/bebes/mes-a-mes/el-bebe-de-24-meses/">2 ó 3 años</a>, verbalizan esa emoción: Tengo miedo, voy a llorar. No hay que olvidar que <strong>el miedo y el llanto son cosas normales que traducen emociones</strong> y no tienen por qué ser sinónimo de trauma o sufrimiento. Sin embargo, a veces, los niños muestran auténtico pánico. Algunos hasta <strong>vomitan</strong>. Eso significa que les falta seguridad. En ese caso, conviene que el pediatra y los padres hablen de ello para mejorar la situación, porque esa reacción es desproporcionada.</p>
<p><strong>Jacky Israël</strong>, pediatra y neonatólogo</p> ]]></content:encoded>
		<media:content type="image/jpeg" medium="image" url="https://www.conmishijos.com/assets/posts/2000/2638-como-evitar-el-miedo-de-los-ninos-al-pediatra.jpg"/>
	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Miedo de los niños a los perros. Cómo debemos actuar ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/ninos/ninos-educacion/miedo-de-los-ninos-a-los-perros.html</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/ninos/ninos-educacion/miedo-de-los-ninos-a-los-perros.html#comments</comments>
		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/ninos/ninos-educacion/miedo-de-los-ninos-a-los-perros.html</guid>
		<pubDate>Tue, 28 Oct 2025 11:17:15 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Miedo de los niños a los perros. Fobia de los niños a los animales domésticos y, en concreto, a los perros. Causas del miedo a los perros y cómo ayudar al niño que teme al perro. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Los miedos son habituales en la población infantil</strong>. Sin embargo, sólo el 4% prevalece después. La mayoría de los <a title="Temores de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/">miedos infantiles</a> son transitorios, de intensidad leve y específicos de cada edad (a medida que los niños crecen, unos miedos van sustituyendo a otros) y proporcionan a los niños un modo de adaptación a estímulos que les resultan estresantes.</p>
<p>La <strong>ansiedad</strong> produce en el niño respuestas físicas, signos objetivables como la sudoración excesiva, la taquicardia, el enrojecimiento o la palidez de la piel, el calor o el frío súbitos en las manos y los pies, el aumento del tono muscular o la sensación de ahogo. Pero ¿por qué se producen las <strong>fobias en los niños</strong>? Y, más específicamente, ¿por qué es común la <strong>fobia a los animales en los niños</strong>, y particularmente a los perros?</p>
<p class="picture"><img title="Miedo de los niños a los perros" src="https://www.conmishijos.com/uploads/educacion/miedo_a_los_perros.jpg" alt="Miedo de los niños a los perros" width="800" height="600" /></p>
<h2><strong>Causas del miedo de los niños a los perros</strong></h2>
<p>Al margen de las experiencias aversivas generadoras de las fobias (el caso de un niño que es atacado por un perro), existen más hipótesis sobre su origen. Una de ellas es la disposición del organismo para adquirir y mantener respuestas fóbicas a estímulos que han constituido una a<strong>menaza para la supervivencia</strong> de la especie.</p>
<p>Otra posible causa es la <strong>vulnerabilidad biológica</strong> (niños a los que se les disparan con más facilidad sus reacciones psicofisiológicas de defensa porque están enfermos, o cansados, y resisten menos las impresiones) o la vulnerabilidad psicológica (<a title="Consecuencias de sobreproteger a los hijos" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/consecuencias-de-sobreproteger-a-los-ninos/">sobreprotección parental</a>, inseguridad...).</p>
<p>También pueden ser factores desencadenantes la <strong>observación</strong> (una película con contenido agresivo sobre perros peligrosos) o la información (los adultos utilizan animales para amenazar o atemorizar al niño: «<strong>si no comes, llamo al lobo</strong>», «cuidado, no te acerques al perro, no te vaya a...»).</p>
<p>No hay que olvidar, por otro lado, los privilegios que proporcionan los miedos: mayor atención y cercanía de los padres, más concesiones y mimos y menos obligaciones, deberes y responsabilidades. Por último, hay que tener en cuenta que existen ciertos mecanismos de <strong>mantenimiento de los miedos</strong>, como la asociación entre perro y parque.</p>
<h3>Ayudar a los niños con fobia a los perrros</h3>
<ul>
<li>En caso de que se produzca un problema con un <strong>perro</strong>, es necesario intervenir lo antes posible.</li>
<li>No hay que subestimar el sufrimiento y las repercusiones negativas ocasionadas por las <strong>fobias en la infancia. </strong></li>
<li>Nunca se debe <strong>ridiculizar</strong> al niño por sus fobias.</li>
<li>No hay que reñirle ni <a title="Alternativas al castigo de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/el-castigo-a-los-ninos-y-sus-alternativas/">castigarle</a> por sentir miedo.</li>
<li>Es preciso reconocer que el miedo es real. No hay que <strong>trivializarlo</strong>.</li>
<li>Hay que preguntar al niño por sus miedos, pedirle que evalúe la <strong>intensidad</strong> que tienen para él.</li>
<li>No hay que rendirse ante los <strong>miedos del niño</strong> estableciendo conductas de evitación que refuerzan el pensamiento irracional. Por el contrario, hay que brindarle apoyo, lograr que se sienta protegido para que <strong>afronte sus temores</strong>, enseñarle a relajarse y a respirar.</li>
<li>Los padres deben transmitir al niño su confianza en que <strong>superará los miedos</strong>. Decirle que podrá hacerlo.</li>
<li>Si el miedo impide el funcionamiento diario, es necesario que lo trate un profesional de salud mental. No hay que agobiarse, se puede solucionar.</li>
</ul>
<p><strong>María del Mar García Orgaz.</strong> Psicóloga Infantil</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Miedos de los niños. Ayudarles a superar sus temores ]]></title>
		<link>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/</link>
		<category>Comportamiento infantil</category>
		<category>Educación</category>
		<comments>https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/#comments</comments>
		<guid isPermaLink="true">https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/</guid>
		<pubDate>Tue, 28 Oct 2025 10:25:01 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Temer a los extraños, a separarse de sus padres, a la oscuridad, al colegio... son miedos evolutivos. Son temores comunes a casi todos los niños, la mayoría pasajeros, de poca intensidad y propios de una etapa evolutiva concreta. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p><a title="La risa de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/aprendizaje/los-beneficios-de-la-risa-para-los-ninos/">Reír</a>, llorar, enfadarse... Experimentar emociones es algo común en niños y adultos. <strong>Sentir miedo</strong>, también. Es normal e incluso positivo, ya que supone un estado de alerta que protege de posibles riesgos. <strong>Hay temores comunes en casi todos los niños</strong>, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda de forma casi espontánea. Solo debemos preocuparnos si los <a title="cuento juan sin miedo" href="¿Tu%20hijo%20sufre%20por%20las%20noches%20debido%20al%20temor%20a%20la%20oscuridad%20o%20a%20los%20monstruos?%20El%20cuento%20de%20Juan%20sin%20miedo%20es%20uno%20de%20los%20relatos%20clásicos%20de%20los%20Hermanos%20Grimm%20más%20potentes%20para%20trabajar%20la%20educación%20emocional%20en%20el%20hogar.%20A%20través%20de%20esta%20divertida%20aventura,%20los%20niños%20descubren%20que%20el%20miedo%20no%20es%20una%20debilidad,%20sino%20una%20herramienta%20natural%20de%20protección.%20%20En%20este%20artículo%20encontrarás%20la%20versión%20completa%20adaptada%20para%20leer%20en%20familia,%20un%20análisis%20profundo%20de%20sus%20valores%20pedagógicos%20y%20actividades%20descargables%20para%20hacer%20en%20casa.%20%20Cuento%20Juan%20Sin%20Miedo%20%20Resumen%20breve%20del%20cuento%20infantil%20Juan%20sin%20miedo%20Este%20cuento%20narra%20la%20historia%20de%20Juan,%20un%20joven%20valiente%20y%20algo%20ingenuo%20que%20busca%20incansablemente%20experimentar%20el%20miedo.%20Tras%20sobrevivir%20a%20tres%20noches%20aterradoras%20en%20un%20castillo%20encantado%20donde%20derrota%20a%20gatos%20gigantes,%20espectros%20jugadores%20y%20un%20gigante%20atrapado,%20Juan%20logra%20riquezas%20y%20matrimonio,%20logrando%20finalmente%20sentir%20el%20miedo%20que%20anhelaba%20gracias%20a%20un%20ingenioso%20plan%20de%20su%20esposa%20que%20le%20vertió%20agua%20helada%20y%20peces%20mientras%20dormía%20logrando%20que%20se%20despertara%20asustado.%20%20El%20cuento%20de%20Juan%20sin%20miedo%20(Versión%20completa%20para%20leer%20a%20tus%20hijos)%20Érase%20una%20vez%20un%20anciano%20padre%20que%20tenía%20dos%20hijos%20con%20personalidades%20totalmente%20opuestas.%20Pedro,%20el%20hijo%20mayor,%20era%20un%20chico%20muy%20aplicado,%20listo%20y%20responsable,%20pero%20se%20asustaba%20con%20extrema%20facilidad.%20Le%20temía%20a%20las%20tormentas,%20a%20la%20oscuridad%20de%20la%20noche%20y%20a%20cualquier%20ruido%20extraño.%20El%20hijo%20menor,%20Juan,%20era%20todo%20lo%20contrario:%20fuerte,%20despistado%20y%20completamente%20incapaz%20de%20experimentar%20temor.%20En%20el%20pueblo,%20todos%20terminaron%20por%20apodarlo%20«Juan%20sin%20miedo».%20%20Juan%20crecía%20escuchando%20las%20historias%20de%20terror%20de%20los%20vecinos%20y%20veía%20cómo%20todos%20temblaban.%20Con%20total%20ingenuidad,%20repetía%20una%20y%20otra%20vez:%20%20-%20«¡Ojalá%20supiera%20lo%20que%20es%20sentir%20miedo!%20Debe%20ser%20una%20sensación%20muy%20interesante.%20¡Quiero%20aprender%20a%20temblar!».%20%20Al%20cumplir%20la%20mayoría%20de%20edad,%20decidido%20a%20resolver%20su%20gran%20misterio,%20Juan%20hizo%20las%20maletas%20y%20se%20despidió%20de%20su%20familia%20para%20recorrer%20el%20mundo%20en%20busca%20del%20temor.%20%20El%20rey%20y%20la%20promesa%20del%20castillo%20encantado%20Tras%20varios%20días%20de%20caminata,%20Juan%20llegó%20a%20la%20capital%20de%20un%20reino%20sumido%20en%20la%20tristeza.%20El%20monarca%20local%20había%20lanzado%20una%20proclama:%20cualquier%20hombre%20que%20lograse%20pasar%20tres%20noches%20seguidas%20dentro%20del%20castillo%20maldito%20de%20la%20región,%20recibiría%20como%20recompensa%20inmensas%20riquezas%20y%20la%20mano%20de%20la%20princesa%20en%20matrimonio.%20Sin%20embargo,%20la%20advertencia%20era%20clara:%20decenas%20de%20caballeros%20lo%20habían%20intentado%20y%20ninguno%20había%20salido%20con%20vida,%20devorados%20por%20los%20monstruos%20que%20allí%20habitaban.%20%20Juan,%20viendo%20la%20oportunidad%20perfecta%20para%20descubrir%20por%20fin%20el%20miedo,%20se%20presentó%20ante%20el%20rey:%20%20-%20«Majestad,%20yo%20pasaré%20esas%20tres%20noches.%20Solo%20os%20pido%20que%20me%20dejéis%20llevar%20tres%20objetos:%20un%20brasero%20con%20fuego,%20una%20mesa%20de%20carpintero%20y%20un%20cuchillo%20afilado».%20%20El%20soberano%20aceptó%20compadecido,%20pensando%20que%20sería%20la%20última%20vez%20que%20vería%20al%20joven.%20%20La%20primera%20noche:%20Los%20gatos%20gigantes%20Al%20caer%20el%20sol%20de%20la%20primera%20jornada,%20Juan%20se%20instaló%20en%20el%20gran%20salón%20del%20castillo,%20encendió%20su%20fuego%20para%20calentarse%20y%20esperó%20pacientemente.%20A%20medianoche,%20las%20ventanas%20se%20abrieron%20de%20golpe%20y%20aparecieron%20dos%20gatos%20negros%20gigantescos.%20Tenían%20ojos%20de%20fuego%20y%20garras%20afiladas.%20%20-%20«¡Miau!%20¡Tenemos%20frío!%20¡Queremos%20jugar!»,%20aullaron%20las%20criaturas%20saltando%20hacia%20él.%20%20-%20«Si%20tenéis%20frío,%20calentaos%20en%20el%20fuego»,%20respondió%20Juan%20sin%20inmutarse.%20%20Cuando%20los%20felinos%20intentaron%20arañarle%20la%20cara,%20Juan%20usó%20sus%20reflejos%20rápidos,%20los%20atrapó%20con%20la%20mesa%20de%20carpintero%20y%20los%20inmovilizó.%20Al%20ver%20que%20el%20joven%20no%20huía%20despavorido,%20los%20gatos%20se%20desvanecieron%20en%20el%20aire.%20Juan%20se%20acostó%20y%20durmió%20plácidamente%20hasta%20el%20amanecer.%20%20La%20segunda%20noche:%20Los%20bolos%20de%20esqueleto%20La%20noche%20siguiente%20parecía%20más%20tranquila,%20hasta%20que%20el%20reloj%20de%20la%20torre%20marcó%20las%20doce.%20De%20repente,%20un%20enorme%20esqueleto%20humano%20cayó%20ruidosamente%20por%20la%20chimenea%20y%20se%20desarmó%20en%20el%20suelo.%20Segundos%20después,%20las%20piezas%20se%20unieron%20de%20nuevo%20y%20el%20esqueleto%20comenzó%20a%20gritar%20con%20voz%20de%20ultratumba%20para%20asustarlo.%20%20Juan,%20lejos%20de%20alterarse,%20se%20echó%20a%20reír:%20%20-%20«Vaya,%20qué%20buen%20juego%20de%20bolos%20me%20han%20enviado».%20%20Tomó%20el%20cráneo%20del%20esqueleto%20como%20bola%20y%20los%20fémures%20como%20bolos,%20pasando%20el%20resto%20de%20la%20noche%20divirtiéndose%20solo.%20El%20esqueleto,%20frustrado%20por%20su%20total%20falta%20de%20éxito%20en%20infundir%20terror,%20se%20desintegró%20en%20polvo%20antes%20de%20que%20saliera%20el%20sol.%20%20La%20tercera%20noche:%20El%20espectro%20del%20gigante%20%20La%20última%20prueba%20fue%20la%20más%20dura.%20Un%20espectro%20enorme,%20con%20forma%20de%20gigante%20maldito%20y%20cadenas%20arrastrando%20por%20los%20pasillos,%20entró%20derribando%20las%20puertas%20principales.%20%20-%20«¡Soy%20el%20guardián%20de%20este%20castillo%20y%20voy%20a%20acabar%20contigo!»,%20rugió%20el%20monstruo.%20%20Juan%20se%20levantó%20de%20su%20silla,%20tomó%20su%20cuchillo%20afilado%20y%20se%20enfrentó%20a%20él%20cuerpo%20a%20cuerpo.%20La%20batalla%20duró%20horas,%20pero%20la%20fuerza%20física%20de%20Juan%20y%20su%20ausencia%20total%20de%20dudas%20terminaron%20por%20agotar%20al%20espectro.%20El%20monstruo%20cayó%20de%20rodillas%20y%20suplicó%20clemencia,%20prometiendo%20romper%20la%20maldición%20del%20castillo%20y%20desenterrar%20los%20tesoros%20ocultos%20de%20los%20antiguos%20reyes%20a%20cambio%20de%20su%20vida.%20Juan%20aceptó.%20%20Al%20día%20siguiente,%20el%20rey%20acudió%20al%20lugar%20esperando%20encontrar%20lo%20peor,%20pero%20vio%20a%20Juan%20desayunando%20tranquilamente.%20Cumpliendo%20su%20palabra,%20el%20monarca%20lo%20nombró%20príncipe%20y%20se%20celebraron%20las%20bodas%20reales.%20%20%20El%20inesperado%20desenlace%20del%20cuento%20Juan%20sin%20miedo%20A%20pesar%20de%20tener%20riqueza,%20amor%20y%20un%20palacio,%20Juan%20seguía%20suspirando%20en%20los%20banquetes:%20%20-%20«Sigo%20sin%20saber%20qué%20es%20el%20miedo...%20¡Qué%20pena%20no%20saber%20lo%20que%20es%20temblar!».%20%20La%20princesa,%20cansada%20de%20escuchar%20la%20misma%20queja%20todos%20los%20días,%20ideó%20un%20plan%20con%20su%20cortejo%20de%20sirvientas.%20Una%20mañana,%20mientras%20Juan%20dormía%20profundamente%20en%20la%20cama,%20la%20princesa%20se%20acercó%20sigilosamente%20con%20una%20jarra%20de%20agua%20helada%20del%20río,%20repleta%20de%20pequeños%20pececillos%20de%20colores.%20%20¡Zas!%20La%20vertió%20por%20completo%20sobre%20el%20cuerpo%20del%20joven.%20%20Juan%20despertó%20de%20golpe%20dando%20saltos%20en%20la%20cama,%20tiritando%20por%20el%20frío%20helado%20y%20sintiendo%20cómo%20los%20peces%20se%20deslizaban%20de%20forma%20viscosa%20por%20su%20piel.%20Asustado%20por%20la%20inesperada%20sensación,%20empezó%20a%20gritar:%20%20-%20«¡Ay,%20qué%20es%20esto!%20¡Sacaos%20de%20encima%20mío!%20¡Socorro!».%20%20Al%20ver%20la%20risa%20de%20su%20esposa,%20Juan%20se%20dio%20cuenta%20de%20lo%20que%20había%20ocurrido,%20sonrió%20aliviado%20y%20exclamó%20feliz:%20%20-%20«¡Por%20fin!%20¡Ya%20sé%20lo%20que%20es%20sentir%20miedo%20y%20temblar!».%20%20Audiocuento%20Juan%20sin%20Miedo%20para%20niños%20%20%20Análisis%20pedagógico:%20¿Qué%20valores%20transmite%20la%20historia%20de%20Juan%20sin%20Miedo?%20A%20diferencia%20de%20otros%20relatos%20de%20los%20Hermanos%20Grimm,%20Juan%20sin%20miedo%20contiene%20una%20psicología%20inversa%20muy%20valiosa%20para%20los%20padres%20modernos.%20%20El%20miedo%20como%20mecanismo%20de%20supervivencia:%20el%20cuento%20demuestra%20que%20no%20sentir%20miedo%20no%20es%20una%20virtud%20virtuosa,%20sino%20una%20desconexión%20de%20la%20realidad.%20El%20miedo%20nos%20avisa%20de%20los%20peligros.%20Un%20niño%20sin%20miedos%20podría%20cruzar%20la%20calle%20sin%20mirar%20o%20tocar%20el%20fuego.%20La%20resiliencia%20ante%20los%20problemas:%20Juan%20aborda%20los%20retos%20cotidianos%20desde%20la%20acción%20y%20la%20lógica%20en%20lugar%20de%20bloquearse%20por%20la%20ansiedad.%20Esto%20enseña%20a%20los%20niños%20a%20buscar%20soluciones%20creativas%20cuando%20se%20enfrentan%20a%20situaciones%20difíciles.%20La%20naturalidad%20de%20las%20emociones:%20el%20desenlace%20humaniza%20al%20héroe.%20Todos,%20por%20muy%20fuertes%20que%20seamos,%20tenemos%20un%20punto%20de%20vulnerabilidad,%20y%20aceptarlo%20es%20fundamental%20para%20una%20buena%20salud%20mental%20infantil.%20Preguntas%20de%20comprensión%20lectora%20para%20niños%20Utiliza%20estas%20sencillas%20preguntas%20tras%20leer%20la%20historia%20en%20la%20cama%20para%20fomentar%20el%20debate%20y%20la%20memoria%20con%20tus%20hijos:%20%20¿Por%20qué%20el%20hermano%20mayor%20de%20Juan%20tenía%20una%20personalidad%20tan%20distinta%20a%20la%20suya?%20¿Qué%20tres%20objetos%20pidió%20Juan%20al%20rey%20para%20pasar%20el%20tiemp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perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado.</p>
<p class="picture"><img title="Miedos de los niños" src="https://www.conmishijos.com/uploads/ninos/miedo-ninos-g.jpg" alt="Miedos de los niños" width="460" height="210" /></p>
<h2><strong>Por qué tienen miedo los niños</strong></h2>
<p>Temer a los extraños, a separarse de sus padres, a la <a title="superar el miedo a la oscuridad" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-ayudar-a-los-ninos-a-superar-el-miedo-a-la-oscuridad/">oscuridad</a>, al colegio... son <a title="Miedos infantiles. Cómo ayudar al niño" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/">miedos evolutivos</a>. Son temores comunes a casi todos los niños, la mayoría pasajeros, de poca intensidad y propios de una etapa evolutiva concreta. Están asociados a las distintas fases del desarrollo y van variando a medida que evolucionan las características cognitivas, sociales o emocionales de los niños.</p>
<p>Ahora bien, cada uno, en función de sus características personales y de sus experiencias, vivenciará dichos miedos de forma diferente o en distintos momentos que otros, o incluso no experimentará nunca un temor determinado. No reaccionará de la misma manera un niño que ha sido agredido por un perro que otro cuyas experiencias con animales han sido positivas.</p>
<p>Frecuentemente, <strong>los padres recurren al miedo</strong> para proteger a sus hijos de situaciones peligrosas (enchufes, animales, tráfico), pero también, les meten el miedo en el cuerpo innecesariamente para controlar su conducta. Es una práctica educativa que, aunque consiga que el niño obedezca en ese momento, puede originar a la larga problemas más serios.</p>
<h2><strong>Miedos de los niños según su edad</strong></h2>
<ul>
<li>Durante el <a title="El bebé de 12 meses" href="https://www.conmishijos.com/bebes/mes-a-mes/el-bebe-de-12-meses/">primer año</a>, lo que más los sobresalta es la pérdida de sustentación, los ruidos fuertes, los extraños y separarse de sus padres.</li>
<li>A partir del <strong>segundo año</strong>, descubren que hay <a title="miedo a los animales" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedo-a-los-animales-del-campo/">animales </a>que les pueden hacer daño, que no les gusta la oscuridad, que se angustian cuando se hacen alguna herida y que los asusta lo desconocido. Por ello, siguen sin querer separarse de los padres.</li>
<li>Con <strong>3 y 4 años</strong> sus miedos se hacen más patentes. Su imaginación les juega malas pasadas y elucubran acerca de los <strong>monstruos</strong> que se esconden en la oscuridad. También los asusta el daño físico y aparece el miedo a los fenómenos naturales (truenos, viento, terremotos).</li>
<li>Al llegar a los <strong>5 y 6 años,</strong> mantienen el miedo a separarse de sus padres, a los animales, a la oscuridad y al daño físico, pero además se suma el miedo a seres malvados (ladrones, secuestradores) y personajes imaginarios (brujas, fantasmas, el "coco", personajes de dibujos animados). Tampoco les gustan los <a title="miedo al médico" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-ayudar-a-los-ninos-con-miedo-al-medico/">médicos</a>, sobre todo si llevan bata blanca, y los preocupa la enfermedad y la muerte.</li>
<li>El niño de<strong> 7 y 8 años</strong> sigue teniendo miedo a la oscuridad, a los animales y a los seres sobrenaturales, y añade su <strong>temor a hacer el ridículo</strong> por la ausencia de habilidades escolares, sociales o deportivas.</li>
<li>De <strong>9 a 12 años</strong> disminuye su miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios, pero ahora son especialmente sensibles al colegio (exámenes, suspensos), a la aceptación social (integración en el grupo, aspecto físico), a la soledad, a la enfermedad y a la <a title="cómo hablar con los niños de la muerte" href="https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/como-hablar-de-muerte-guerra-y-miedo-con-los-ninos-sin-romper-su-calma/">muerte</a>.</li>
</ul>
<h2>La reacción del niño ante el miedo</h2>
<p>Cuando son bebés pueden reaccionar con sobresalto o <a title="Por qué lloran los bebés" href="https://www.conmishijos.com/bebes/cuidados/por-que-llora-un-bebe/">llanto</a>; más tarde, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscan la compañía de un adulto que los proteja.</p>
<p>A veces, simplemente, experimentan algún cambio en su conducta habitual, por ejemplo, pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a <strong>chuparse el dedo</strong> cuando ya habían dejado de hacerlo.</p>
<p><strong>Los miedos infantiles no son motivo de grandes preocupaciones</strong>, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente visitar a un profesional.</p>
<h2><strong>Cómo ayudar al niño a superar el miedo</strong></h2>
<ul>
<li>Primero, identificar lo que produce miedo.</li>
<li><strong>Hablar</strong> sobre las cosas que le causan temor, que se sienta escuchado.</li>
<li>Tener un talante <strong>comprensivo</strong>. Procurar que no se sienta avergonzado ni regañado.</li>
<li>Transmitirle <strong>seguridad</strong> y confianza, siempre con un tono relajado.</li>
<li>Alentarle a que se <strong>enfrente a sus temores</strong> de forma gradual, aunque al principio sea con nuestra ayuda, sin forzarlos y elogiando sus conductas valerosas.</li>
<li>Fomentar su <a title="Potenciar la autoestima de los niños" href="https://www.conmishijos.com/educacion/valores/como-estimular-la-autoestima-en-los-ninos/">autoestima</a> y autonomía.</li>
<li>Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, <strong>relajarse</strong>, o actividades que le mantengan ocupado (contar fichas, enumerar comidas favoritas).</li>
<li>Concederle algún <strong>poder</strong> sobre la situación (encender una pequeña luz, tener una pequeña mascota).</li>
<li>Predicar con el <strong>ejemplo</strong>, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación.</li>
<li>Ofrecer al niño una<strong> visión positiva del mundo</strong>. Hay que enseñarle a no preocuparse excesivamente por las cosas y a encontrar soluciones a los problemas que le surjan.</li>
<li>Mucho <strong>humor</strong>. Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas.</li>
</ul>
<h2><strong>Qué no hacer si el niño tiene miedo</strong></h2>
<ol>
<li><strong>No se debe ignorar el miedo</strong>. Frases del tipo "no te asustes, no tienes motivo" o "tienes que ser valiente" le hacen sentirse incomprendido y solo ante el peligro, ya que si sus padres niegan su miedo, seguramente no le van a poder ayudar a superarlo.</li>
<li>Tampoco hay que reaccionar de forma <strong>exagerada</strong>. El niño puede ver en ello más atención y concesiones de las normales, que le libran de tareas y obligaciones, reforzando accidentalmente los temores.</li>
<li><strong>No burlarnos del niño</strong>, ni regañarle. La ridiculización no le hace menos miedoso, solo merma la confianza en sí mismo y hace que trate de ocultar su miedo.</li>
<li><strong>No evitarle los objetos y hechos que teme</strong>, ya que así supera momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente.</li>
<li>Permitir al niño<a title="dormir en la cama" href="https://www.conmishijos.com/bebes/sueno/metodo-estivill-para-dormir-a-tu-hijo-mitos-y-realidades/"> dormir en la cama </a>con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema.</li>
<li><strong>No mentir al niño</strong>. La información sobre un hecho que le sobrepasa (por ejemplo, vacunarse) le puede ayudar a controlarlo. Simplemente hay que explicarle las cosas de manera sencilla para que las pueda entender.</li>
<li>Si son niños especialmente temerosos, <strong>evitar las historias</strong> de ogros, fantasmas o <a title="Bruja para colorear" href="https://www.conmishijos.com/ocio-en-casa/dibujos-para-colorear/dibujos-b/dibujos-bruja.html">brujas</a>, o actividades que puedan asustarlos (películas de miedo, sustos...), sobre todo antes de irse a dormir.</li>
<li><strong>No transmitirles nuestros temores</strong> personales.</li>
</ol>
<p><strong>Virginia González.</strong> Psicóloga y maestra de Educación Infantil</p>
<p class="lpicture"><img title="Virginia González" src="https://www.conmishijos.com/uploads/ninos/virginia-psicloga.jpeg" alt="Virginia González" width="100" height="100" /></p> ]]></content:encoded>
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