El mutismo selectivo en los niños

¿Por qué habla solamente cuando quiere?

Muchas veces confundimos el mutismo selectivo con dificultades de lenguaje o problemas en el aprendizaje, agravando aún más el desequilibrio emocional que puede ocasionar en los niños que lo sufren y en sus padres y familiares más directos.

¿Cuándo suele manifestarse? En los primeros años. Normalmente el niño utiliza el lenguaje en casa y con las personas más íntimas, pero cuando sale por la puerta aparece un mutismo, en ocasiones absoluto, en diversidad de lugares (colegio, parque, centro de ocio…) y con numerosos adultos o niños externos a su núcleo más próximo.

Cuando mencionamos mutismo selectivo, mutismo electivo o mutismo parcial nos referimos a la dificultad inicial para establecer comunicación que presenta el niño en determinados momentos, situaciones, ambientes o con ciertas personas quienes, casi siempre, no son habituales ni cercanas en su entorno más inmediato. Puede significar reacción defensiva o agresiva; este trastorno de conducta se inicia en la infancia, entre los tres y los siete años aproximadamente.

Características de los/as pequeños/as que lo padecen: Timidez, una sensibilidad exacerbada, ansiedad en situaciones sociales, angustia en lugares de aglomeraciones con personas desconocidas, dificultades para expresar sus emociones y sus sentimientos, dificultad para expresar los saludos básicos de cortesía y dificultad para mantener el contacto visual…

La cuestión fundamental consiste en investigar qué causas son las que provocan la elección de estos ambientes determinados.

¿Cómo se trata el mutismo selectivo?

El tratamiento del mutismo selectivo debe enfocarse en el afrontamiento de tres dificultades básicas:

  • La ansiedad ante situaciones sociales.
  • La falta de seguridad del niño sobre todo en entornos y contextos nuevos y ante personas desconocidas.
  • Las actitudes de la familia que pueden reforzar el mutismo a través de un apoyo a la comunicación no verbal, sobreprotección…

Si el mutismo selectivo se produce esencialmente en el ámbito escolar, por ejemplo, tendremos en cuenta una serie de aspectos:

  1. La manera de expresarse y de comunicarse en el colegio: Con quién habla, si se dirige solamente a los adultos, únicamente a los niños, qué ocurre cuando interviene en alguna conversación común con el resto de compañeros…
  2. La evitación de situaciones en las que exista intercambio de lenguaje, de juegos grupales.
  3. La ansiedad manifiesta cuando se dirigen a él, la rigidez en su expresión corporal.

¿Cómo podemos actuar desde casa?

Es fundamental una valoración global de sus características y capacidades comunicativas, de su iniciativa en la interacción social, de su implicación en experiencias nuevas y de sus inquietudes; una observación detallada y registrada durante unas semanas o un mes, nos darán elementos de juicio bastante fiables.

Algunas recomendaciones:

  1. Promover la socialización del niño/a favoreciendo el contacto social.
  2. En público no conviene ser perseverante y forzar la comunicación si el niño no quiere.
  3. Cuidado con caer en la dramatización excesiva del problema o, por el contrario, en la minimización o en la indiferencia, así aumentarán las situaciones de mutismo.
  4. Cuidado con poner al niño “a prueba” delante de determinadas personas extrañas para él, lo que realmente nos demanda es comprensión, confianza y seguridad.
  5. Evitar criticar, juzgar, o etiquetar la conducta del niño, así como ridiculizar la falta del habla.
  6. Es conveniente reconocer qué situaciones producen en el niño mayor o menor grado de ansiedad y estrés para controlarlas.
  7. Es necesario examinar la existencia de algún suceso traumático que haya podido desencadenar el mutismo.
  8. La confianza es la mejor compañera para reducir el mutismo en cualquiera de los ambientes donde el niño interactúe y, especialmente en el escolar.
  9. La actitud comprensiva de la conducta del niño, con serenidad y sin manifestaciones de ansiedad, favorecerá la relación.
  10. La protección excesiva y la interpretación de los mensajes del pequeño entorpecerán la situación produciendo aislamiento, conviene reducirlas.
  11. Es importante aprobar con una sonrisa o un elogio sin demasiado énfasis, con mesura y equilibrio, cualquier intento de comunicación por parte del niño (gestos, signos, hablar al oído…).

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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Comentarios (1)

21 jun 2018 00:59 Yatbel Hardy

Primero que nada debemos diferenciar el mutismo y que tipo esta presentando de acuerdo con la informa adquirida en la situación sobre un niño, porque, mayormente confundimos el mutismo con problemas de lenguaje. Dejarlos relacionarse con los demás niños para que pierdan su times, y mitigar su ansiedad. Y sobre todas las cosas, al niño no hay que encerrarlo por este problema, no hay que atemorizarse por pensar en evitar problemas o porque es la mejor solución.