¿Sabes si tus hijos están sufriendo fobia escolar?

Ansiedad de separación y fobia escolar

Los padres representan para el niño la seguridad y cuando éste comienza a comprender que, aunque no pueda verlos, siguen estando ahí y volverán más tarde, empieza la confianza en otras personas de su ambiente y desaparece la ansiedad.

Este estadio, que está dentro de las etapas de desarrollo del niño, puede convertirse en trastorno dependiendo de la duración y de la intensidad en las respuestas emocionales del pequeño. Si observamos gritos exagerados, llanto, verbalizaciones y quejas de dolores corporales, vómitos, miedo irracional porque a lo padres les ocurra algo, llamadas en voz alta continuas…puede que necesitemos pedir ayuda a un profesional. 

Ansiedad de separación y fobia escolar

La ansiedad de separación hace referencia a una sensación aversiva similar al miedo que experimentan, en algunas ocasiones, los niños cuando se separan de los padres a los que se encuentran vinculados afectivamente.

Se trata de un mecanismo de protección que aparece en los primeros meses y años de vida. Suele suceder cuando el niño comienza a darse cuenta de que cada objeto y cada persona del ambiente en el que se desenvuelve es diferente de él, no es único, pero tampoco comprende qué es el tiempo y mucho menos sus intervalos, con lo cual no sabe si sus padres volverán, cuándo lo harán… en resumen, quiere permanecer de continuo junto a ellos.

Cuando la ansiedad de separación se mantiene durante bastante tiempo y se altera el comportamiento social del niño, podemos hablar de un trastorno afectivo con indicios patológicos. Una de las manifestaciones más frecuentes de este trastorno es la adaptación negativa del niño a la escuela infantil, su deseo de quedarse en casa con los papás y de no ir al colegio, la fobia escolar. Este tipo de miedo no solamente nos describe el temor del niño a la escuela, sino que también hace referencia a la angustia del niño por tener que alejarse de sus papás. Suele comenzar por una dolor corporal (tripa, garganta, cabeza…), el niño se siente mal y la familia suele ceder para que se quede en casa, entonces “de repente” desaparecen todos los malestares. Si la familia no cede, el niño continuará quejándose en el colegio hasta conseguir que la profesora llame a sus padres para que acudan a buscarlo. Después los dolores desaparecerán.

La fobia escolar se define por un rechazo del niño hacia la escuela debido al temor a que sus padres o cuidadores le abandonen allí y no vuelvan para recogerlo. Él desea estar todo el tiempo con sus seres queridos y siente que pueden sufrir algún daño si no permanece continuamente a su lado. Los niños que padecen fobia escolar suelen ser exigentes, dependientes, con poca tolerancia a la frustración y necesidad de satisfacción inmediata de todas sus demandas. Es importante la consideración de un tratamiento adecuado para evitar futuras dificultades en el desarrollo social, alteraciones conductuales graves en la adolescencia y cuadros clínicos patológicos en la edad adulta. 

La diferencia entre ansiedad de separación y fobia escolar es sencilla. Si las conductas de ansiedad desmesurada sólo se manifiestan cuando el niño se separa de sus padres en la escuela, podemos hablar de fobia escolar, por el contrario, si se manifiestan ante cualquier tipo de alejamiento e incluso a la hora de dormir, hablaremos de ansiedad se separación. 

¿Qué hacemos ante la ansiedad de separación? Recomendaciones para padres:

  • Cuando tengas que separarte de tu hijo es importante que hables con él para prepararlo. Le explicaremos que tenemos que irnos durante unas horas (servirá de gran ayuda utilizar el reloj como instrumento señalando el intervalo de tiempo en el que estaremos ausentes) pero que después vamos a volver. Si se pone nervioso hablaremos con calma y paciencia, sin enfadarnos ni discutir. A veces, es útil dejarle un pañuelo o cualquier otro objeto que te pertenezca y pedirle que lo guarde hasta que volvamos, así estaremos con él durante todo el tiempo.

  • Practica juegos de alejamiento en casa, cambia de habitación y haz que el niño sepa dónde estás; él te llamará cada cierto tiempo para saber que estás ahí y no has desaparecido, tú responderás para desarrollar su seguridad.

  • Cuidado con marcharte furtivamente para que el niño no se dé cuenta, este hecho aumentará su sensación de ansiedad.

  • Controla tus inseguridades y miedos. Si el niño percibe que te sientes ansioso cuando os vais a distancias, percibirá sensación de amenaza. Es importante hablar con él para transmitir seguridad y confianza, p. ej.: “Me voy a trabajar un ratito pero volveré muy pronto”. 

La ansiedad excesiva producida por la separación de las personas vinculadas al niño se manifiesta por una serie de síntomas entre los que podemos destacar:

  1. Preocupación porque los padres se marchen y nunca regresen.
  2. Preocupación porque los padres sean víctimas de algún daño y no puedan verlos nunca más.
  3. Respuesta negativa a la hora de ir al colegio.
  4. Miedo a la hora de irse a dormir o de dormir alejado de los seres queridos.
  5. Pesadillas frecuentes relacionadas con el tema de la separación.
  6. Evitación continuada de quedarse solo.
  7. Quejas de dolores corporales cuando los padres o cuidadores se alejan.
  8. Pérdidas de control comportamental cuando los padres se marchan.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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