Método Estivill para dormir a tu hijo: mitos y realidades

Analizamos pros y contras de este polémico método para enseñar a dormir a los niños

El método Estivill podemos encontrarlo entre los métodos que se nos ofrecen cuando surgen dudas sobre cómo acabar con los despertares nocturnos de nuestro bebé. Se describe en el libro Duérmete niño, escrito por el neurólogo catalán especialista en sueño, Eduard Estivill. Dicho método persigue ayudar a las familias a conseguir que sus pequeños concilien el sueño ellos solos. Según Estivill, a partir de los 4-6 meses de edad, están preparados para dormir sin compañía. El neurólogo parte de la idea de que los padres somos quienes provocamos la adquisición de hábitos inadecuados por parte de nuestros hijos a la hora de dormir.

El sueño infantil

Sabemos que los recién nacidos no duermen del tirón porque necesitan despertarse cada dos o tres horas para comer y es a partir del tercer mes cuando las horas de sueño se alargan y podemos enseñarles a dormir. Sin embargo, llegar a ese punto no siempre es fácil… a veces, el bebé no se duerme y provoca la desesperación de los padres. Vamos a conocer las dos etapas de sueño por las que pasará el bebé durante sus primeros doce meses de vida:

Primera etapa del nueño del bebé

El bebé duerme unas dieciséis horas diarias aproximadamente y se prolonga hasta los tres meses. Las tomas son las encargadas de marcar el ritmo de sus despertares. Los periodos de sueño se suceden cada tres horas y están despiertos alrededor de una hora… Poco a poco este tiempo se va incrementando y a los tres meses pueden permanecer despiertos tres horas después de comer. Es la etapa de más paciencia para los padres y de menos horas de sueño.

Segunda etapa del nueño del bebé

El bebé duerme unas trece horas diarias a partir de los tres meses y empieza a relacionarse con su entorno. Posteriormente sincroniza sus ritmos de sueño necesitando solamente una siesta por la mañana, otra por la tarde y el largo sueño de la noche. Hay bebés que duermen ocho horas seguidas antes de los cinco meses.

Sabemos que los bebés pueden soñar por la abundancia de investigaciones hechas al respecto desde distintos profesionales de la medicina, la psicología… Por ejemplo,  encontramos varios estudios relativos al sueño en bebés. El doctor Charles P.  Pollak del Centro para la Medicina del Sueño del Weill Corner Hospital de Nueva York, afirmó que los bebés igual que los adultos entran en fase REM (rápido movimiento de los ojos), una fase donde se produce la mayor parte de los sueños. Sin embargo para este experto es imposible averiguar qué sueñan. Hay científicos que afirman que los bebés comienzan a soñar en el vientre materno ya que se ha detectado actividad cerebral durante la fase del sueño.

El método Estivill para enseñar a dormir a los niños

Cuando preguntamos a familias sobre este método nos dicen que consiste en dejar llorar al niño hasta que se agote. Sí es cierto que recomienda acostar al bebé y dejarlo despierto en la cama durante periodos de tiempo que se van ampliando cada vez más… Esta “espera progresiva” aumentará poco a poco y los padres podrán consolarlo a distancia sin cogerlo en brazos ni darle de comer.

Alrededor de este método han surgido otras teorías que no están centradas en la modificación de conducta como la Crianza Natural, defensora del colecho o de la piel con piel.

El método Estivill se identifica con premisas como “hay que enseñar a los niños a dormir”, “el bebé puede dormir solo a partir de los 4-6 meses” y “funciona en un porcentaje muy alto de casos ya que los niños aprenden a autocalmarse”… todas ellas relacionadas con la autonomía y la independencia a la hora de dormir.

Mitos y realidades del método Estivill

El método Estivill tiene detractores y seguidores, ha sido muy polémico y tremendamente criticado por los partidarios de otros métodos de crianza.

  • ¿Trastorno del sueño? Este método desaconseja totalmente que el niño duerma en la cama con sus padres pasados los primeros meses. Es cierto que a los 6 meses el bebé ha cambiado sus ritmos de sueño, pero es cuestionable que esté totalmente preparado para dormir solo, además cada niño madura de manera diferente. Entonces surge la pregunta… ¿Si a los 6 meses no duerme solo en su habitación tenemos un niño con trastorno de sueño?

  • ¿No cogerlo? Los niños sienten miedo y soledad además de hambre, calor, sed… ¿Descartamos cualquier problema físico o cualquier necesidad?

  • ¿Miedo a la oscuridad? El miedo a la oscuridad es evolutivo y cuesta olvidarlo. Si los padres no pueden tocar al bebé, acariciarlo, abrazarlo… el niño puede comenzar a sufrir e interpretar que sus figuras de apego están allí pero en ese momento no lo ayudan… ¿Realmente esta actuación es una reeducación?

  • ¿Son todos los bebés iguales? El Dr. Estivill propone una tabla de tiempos con los minutos exactos de espera antes de entrar a la habitación. A medida que pasan los días se aumentan los minutos de espera… ¿No se puede modificar el sistema según las necesidades individuales?

  • ¿Un método exigente? Cada niño necesita su tiempo… Si decidimos que está preparado para dormir solo porque hemos llegado a  esa conclusión tras observarlo, podemos realizar aproximaciones sucesivas y acercarnos a este objetivo poco a poco. Así evitaremos sensaciones de culpa, frustración y autoexigencia con nosotros mismos.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com
 

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