11 pautas para ayudar a los niños a gestionar su frustración

¿Cómo actúan los niños y niñas con baja tolerancia a la frustración?

“Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede trabajarse y desarrollarse”, explican desde el Hospital Sant Joan de Dèu.

La etapa infantil se caracteriza por el egocentrismo, los niños piensan que todo el mundo gira a su alrededor y pueden conseguir consiguen al momento lo que piden. No tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la capacidad de pensar en necesidades de los demás. Es entonces cuando hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración. Si les damos todo lo que piden no aprenderán a tolerar el malestar que provoca la frustración y a hacer frente a situaciones adversas. Si intentamos complacer siempre y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favoreceremos su desarrollo pleno e integral como personas.

¿Cómo actúan los niños y niñas con baja tolerancia a la frustración?

  • Con excesivas exigencias y demandas.
  • Con dificultades en el manejo y en la gestión de las emociones.
  • Buscando satisfacer sus necesidades de manera inmediata.
  • Con impulsividad e impaciencia.
  • Mostrándose poco flexibles ante nuevas situaciones.
  • Pensando que “todo gira a su alrededor”.
  • Pensando que “todo es blanco o todo es negro”.
  • Desarrollando rabietas y llanto de manera continuada.
  • Desarrollando ansiedad.

Si consigue siempre lo que quiere cuando lo pide para evitarle “sufrimiento” (porque nos cuesta mucho verle llorar, porque estamos cansados de escucharlo…) no favoreceremos la gestión de sus emociones y contribuiremos a posibles problemas de conducta futuros.

¿Cómo podemos ayudarle a gestionar su frustración?

  1. No complacer siempre sus deseos. Es importante que aprendan que en la vida nos podemos encontrara con el fracaso, no solamente con el éxito.
  2. Darles ejemplo sobre cómo afrontar los problemas.
  3. Permitir que actúen de manera autónoma.
  4. No darles resolución para todas las dificultades que encuentren, es necesaria “la cultura del esfuerzo” y la perseverancia para resolver asuntos desde los primeros años.
  5. No ceder ante sus rabietas y enfados.
  6. Ayudarle a entender lo que ocurre y de dónde procede su tristeza o enfado.
  7. Ayudarle a diferenciar entre sus deseos y necesidades.
  8. Convertir la frustración en aprendizaje. Los problemas que pueda ir encontrando a medida que crece se convierten en una gran oportunidad para que aprenda cosas nuevas.
  9. Enseñarle cuándo debe pedir ayuda. Primero es importante que encuentre una solución por sí mismo…. Cuando este paso se complica es conveniente que le demos alternativas para evitar que se frustre.
  10. Enseñarle técnicas de relajación.

La "técnica de la tortuga" para favorecer su autocontrol 

La técnica de la “tortuga” fue diseñada por M. Schneider (1974) como un método muy eficaz para el autocontrol de la conducta impulsiva en el aula, revelándose muy útil en situaciones de descontrol por carga emocional. Resulta de mucha utilidad en niños preescolares y hasta los 7 años de edad. A partir de esta edad, la escenificación de la tortuga se utiliza como planteamiento lúdico de una técnica de relajación y autocontrol. 

El procedimiento será el siguiente:

  1. La historia de la tortuga que cada vez que se enfadaba se escondía en su caparazón.
  2. Con la imagen mental que provoca el cuento, se invitará al niño/a a dramatizar la sensación de frustración de la tortuga, su rabia contenida e intento de introducirse en el caparazón. Cuando la tortuga se introduce en el caparazón para vencer los sentimientos de rabia y furia, el niño/a escenificará esta actitud pegando la barbilla al pecho, colocando los brazos a lo largo del cuerpo y presionando fuertemente barbilla, brazos y puños cerrados, mientras cuenta hasta diez. La distensión posterior provocará una relajación inmediata.
  3. Esta sesión concluye invitando al niño/a a realizar “la tortuga” en aquellos momentos en los que el enfado o la agresividad le desborde.
  4. Para motivar la aplicación de esta técnica, se propone al niño/a un refuerzo: una tortuguita de verdad. Si aplica la técnica de la tortuga obtendrá puntos para la tortuga de verdad.
  5. Se dibujará una tortuga grande en cartulina. El caparazón de la tortuga estará cubierto de “escamas”-casillas, que serán los puntos a conseguir (se empezará poniendo un número reducido de casillas para completar los puntos necesarios para  una primera tortuga; posteriormente puede continuarse la técnica, si procede, dibujando una segunda tortuga con más casillas).
  6.  El niño/a podrá tachar o colorear una de las “escamas” en dos ocasiones: primero, si ha conseguido hacer la tortuga en un momento difícil o bien, si ha recordado a otro niño que lo hiciera cuando ha visto que se iba a descontrolar.
  7. Se reforzarán los avances en el cartel de la tortuga con algún elogio o premio.

La frustración puede aparecer ante cualquier problema y entonces pueden sufrir esa amarga sensación de impotencia, rabia y tristeza por no conseguir aquello que desean. Es muy importante aprender a tolerar ese sentimiento que aparece cuando no se cumple una ilusión, un deseo…

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

Conoce las revistas para niños de Bayard

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!