3 cosas que no debemos esperar de nuestros hijos

¿Cómo les afectan a los niños nuestras expectativas sobre ellos?

Cuando hablamos de la educación de nuestros hijos, los padres tenemos expectativas en el horizonte; no obstante a veces difieren de la realidad y surgen conflictos... lo que esperamos nunca llegan a suceder y nos sentimos defraudados, por ello es muy importante que esas expectativas sean claras.  Conocer qué puedes esperar de tu hijo y qué no provocará una situación en casa mucho menos tensa. En cualquier caso, nuestros hijos necesitan y merecen que nosotros podamos esperar grandes cosas de ellos, el hecho de no esperar nada provoca que no se esfuercen por cumplir las normas básicas de convivencia, fundamentales y de gran ayuda a lo largo de su vida. 

¿Qué esperamos de nuestros hijos?

Queremos que "sean buenos"

En ocasiones, dejar pasar algunas de las cosas no tan buenas cuando no hacen daño ni a ellos ni a los demás hará que la crianza sea mucho más fácil. ¿Qué esperamos cuándo deseamos que sean buenos? ¿estamos pensando en las responsabilidades que deben asumir?

Cuidado cuando son "demasiado buenos". Esos niños que no se manchan, comen toda la comida del plato sin quejarse aunque quizá les parezca demasiado, se van a dormir cuando les decimos y "sin rechistar"...  No obstante, esta actitud puede traer problemas, ¿qué ocurre cuándo los pequeños están obsesionados con que todo les salga perfecto y apenas disfrutan? Conviene reflexionar si nosotros, como adultos, estamos siendo demasiado exigentes con ellos... ¿estarán ansiosos por complacernos y agradarnos?

Su pensamiento está focalizado en "no decepcionar a sus padres" y tanta autoexigencia puede desembocar en estrés y/o depresión infantil. Creen que para ganarse el cariño de sus padres su comportamiento debe ser intachable. Es prioritario mostrar que el amor hacia ellos es incondicional. El desarrollo de los niños va unido al juego y a la espontaneidad, incluso a las travesuras...La educación que van recibiendo determina en gran medida su actitud. Los adultos podemos frenar o fomentar esta complacencia, nuestros comentarios pueden dar lugar a que ellos lleguen a pensar qué pueden hacer para que sus papás estén "mucho mejor"... La mayor parte de los niños actúan acorde a su edad. Los niños necesitan explorar, probar cosas, hacer tonterías. Es necesario que entendamos que los niños son niños y presemos atención si actúan con mayor madurez de la que deberían tener acorde a su edad. Solo porque nuestro hijo actúe como si fuera mayor no significa que sea un adulto.

"Los conflictos han tenido y tienen mala fama, pero si hablamos de crecimiento o de desarrollo, el conflicto es consustancial a una estructura familiar que acompañe el ritmo evolutivo de los hijos e hijas. Educar es buscar el equilibrio entre apego y desapego, entre autonomía y dependencia. Esto implica movimiento, cambio y conflicto. Cuando una familia se mueve, surgen contratiempos e imprevistos. Por eso, en las familias, el problema no es tener conflictos, sino la manera de enfocarlos y resolverlos. Es fundamental aprovechar la cantidad de oportunidades y de momentos que se tienen en la infancia para gestionar de forma positiva los conflictos, ya que una gestión positiva proporciona la dosis de seguridad necesaria para ejercer la responsabilidad en las diferentes etapas evolutivas..."

Fuente: Guía práctica para padres y madres. Resolución positiva de conflictos. CEAPA       Antonio Ortuño Terriza

Queremos que "se comporten como nosotros"

Todos comparamos a nuestros hijos con los demás, de forma consciente o inconsciente, el problema surge debido a la forma en que verbalizamos esas comparaciones. Cuando comparamos a nuestros hijos de forma desfavorable con respecto a otros niños les hacemos entender que no son lo suficientemente buenos, les enviamos un mensaje poco aconsejable: deberían aspirar a ser como otras personas. De la misma forma, cuando comparamos a nuestros hijos de modo favorable con respecto a otros, les enseñamos que deben ser mejor que los demás en lugar de enseñarles a ser únicos y a superarse a sí mismos.

Comparar a los hermanos en forma desfavorable puede generar consecuencias negativas. Lógicamente los padres buscan y a menudo encuentran puntos en común con sus hijos, y eso fomenta cierta rivalidad desde el punto de vista de la simpatía que provoca la identificación en diversos aspectos; no obstante no supone ningún problema siempre que exista cierto equilibrio en este reparto de simpatía, siempre que se valoren la cualidades individuales de cada uno sin caer en las falsas comparaciones y además se aprecie todo lo positivo de su comportamiento y disposición para hacer las cosas. Cuando somos capaces de hacer ver a nuestros hijos que no son rivales, que no son tratados como tales, sino que se valora su individualidad y se les quiere por lo que realmente son, se crean importantes cimientos para que obtengan una visión más plena de la familia y  de la vocación de permanencia en el tiempo  de este núcleo como soporte para el desarrollo personal y colectivo.

Lo más aconsejable es:

  • Enseñar a nuestro hijo que esperamos lo mejor de él, y que lo mejor que puede hacer es suficiente.
  • Enfocarnos en las fortalezas y debilidades únicas de nuestro hijo, no en las de sus hermanos o compañeros.
  • Fijar expectativas realistas con respecto a lo que puede hacer y está a su alcance.

Queremos que "sean como fuimos nosotros" 

Nuestros hijos, especialmente cuando son pequeños, suelen mostrarse como una extensión nuestra. No es necesario que les digamos cómo deben actuar, lo aprenderán a través de nuestro propio comportamiento, ellos están siempre atentos a lo que decimos y hacemos. Una vez aclarado este modelado o aprendizaje por imitación, es importante mencionar nuestras proyecciones. En ocasiones sucede que, aquellos de nosotros que no lograron cumplir sus sueños de vida en su juventud, intentan lograr que sus hijos sigan con éxito los caminos  que ellos no pudieron recorrerpara sentir la satisfacción de ver sus propósitos cumplidos... Pero es importante recordar a Kahlil Gibran:

En lugar de desear que "sea como tú":

  1. Confía en que eres lo suficientemente bueno como padre o madre y sé firme ante tus elecciones a la hora de enseñarles valores. Recuerda que tus hijos aprenden mucho al mirarte. Cuando eres firme con respecto a tus creencias, les enseñas que lo que ellos creen es válido.
  2. Acepta que tu hijo es un individuo y tiene derechos propios.
  3. Identifica tus propios valores y prioridades de enseñanza. 

La autoridad empática

La legitimidad, el mérito, el prestigio que una persona se gana por su forma de tratar a los demás, por su forma de ayudar, por su sabiduría...Ejercer la autoridad ayuda a crecer a otras personas, a sentirse libres, a ser personas seguras y responsables para gestionar sus riesgos...  La empatía es la capacidad que tiene el ser humano para ponerse en el lugar de otra persona, mostrando comprensión y respondiendo así adecuadamente a sus necesidades e intereses.

Los padres tenemos que ser empáticos ineludiblemente...tenemos que demostrar a nuestros hijos e hijas que se hacen cargo de cómo se sienten, entendiendo esa emoción para ayudar a identificarla y controlarla. La autoridad empática es la facultad legítima de gestionar los conflictos que los hijos e hijas no pueden afrontar, poniéndose en el lugar del otro y respondiendo así a sus necesidades e intereses.  La autoridad empática es saber decir NO, de forma amable y  respetuosa con las emociones, pero firme y coherente con las conductas.

Cualquier competencia parental ha de tener como pilares el amor incondicional y el control respetuoso. Dichos pilares están relacionados con la Educación con mayúscula y las expectativas que podemos tener sobre nuestros hijos:

  • Amor incondicional. Los hijos e hijas han de sentirse queridos siempre, hagan lo que hagan.
  • Control respetuoso. Decidiendo lo que puede decidir, estableciendo límites de forma inteligente y empática, dejando hacer, con confianza y respeto, con coherencia y credibilidad.

Ana Roa, pedagoga y  psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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Comentarios (1)

25 nov 2020 19:53 Javier Ramirez

Excelentes artículos!