Niños demasiado responsables para su edad

Analizamos la responsabilidad infantil.

¿Qué significado tiene “ser responsable” durante todo el año?

Una persona es responsable cuando responde positivamente de un hecho concreto ante alguien, en otras palabras “existe un compromiso”. Desde edades tempranas los niños ya pueden conocer qué significa la palabra “compromiso”.

Siguiendo el libro “Valores para la Convivencia” (Parramón Ediciones) encontramos lo aspectos muy positivos y poco positivos en términos de responsabilidad infantil.

MUY POSITIVOS

  • Responsabilidades adecuadas a cada edad.
  • Premiar las responsabilidades cumplidas, de vez en cuando, con una recompensa material aunque predominen los elogios y los afectos.
  • Realizar seguimiento de las responsabilidades en las tareas encomendadas.

  • Dar cuenta a los/as hijos/as de las responsabilidades que nos hayan encomendado a nosotros y de nuestro cumplimiento.

POCO POSITIVOS

  • Pedir más responsabilidades de las que les corresponden por su edad.
  • No felicitar por las responsabilidades cumplidas o pagar el cumplimiento de las responsabilidades con un sueldo.

  • No pedir nunca responsabilidades de las tareas encomendadas.
  • No sentirnos responsables ante nuestros hijos de las tareas que nos hayan encomendado.

La responsabilidad es la capacidad de responder con acciones adecuadas a las situaciones que se nos presentan en la vida. Cuando nosotros educamos intentamos que nuestros hijos comiencen a comprender la necesidad de un equilibrio entre derechos y deberes, entre libertad y responsabilidad. Permitir al niño ciertas responsabilidades (repartir material, regar las plantas de clase, cuidar la mascota…) es ayudarle a entender que existen acciones y consecuencias que dependen de él, de esta manera estará motivado para realizar estos “pequeños encargos” con seriedad y cumplirlos lo mejor posible.

En periodos de vacaciones resulta imprescindible que continúen con sus responsabilidades: Recoger sus juguetes, responsabilizarse de su aseo antes y después del baño en playa o piscina, poner y quitar la mesa, sacar a pasear a la mascota en las horas de menos calor…

Poco a poco les ofreceremos mayores oportunidades e incluso podrán ser responsables de tener a punto y al día su propio equipaje cuando los viajes sean de más movimiento.

Es muy importante la confianza que depositemos en ellos y el refuerzo positivo ante sus logros.

¿Es demasiado responsable para su edad?

Aunque el porcentaje no es muy alto, existen niños que nunca se ensucian, se comen todo sin protestar, se preocupan de hacer todos los deberes aunque el calor sea sofocante, se van a dormir cuando llega la hora sin distraerse… en definitiva, son “adultos pequeñitos”.

A veces nos encontramos con niños que, desde las edades más tempranas, muestran altos grados de responsabilidad o asumen compromisos que están muy por encima de los años que tienen. El carácter, la genética y la educación familiar determinan esta actitud en gran medida, bien para frenarla, bien para fomentarla.

Este hecho no debe preocuparnos, no obstante estaremos vigilantes cuando el niño no posee o quizá sí, pero de manera muy escasa, tolerancia a la frustración y desea que todo le salga perfecto y “a la primera”. En estos casos, debemos analizarnos nosotros mismos, puede que nuestro nivel de exigencia sea muy alto y ellos, para no decepcionarnos y complacernos, cumplan lo que les decimos entregándose por completo, como si estuvieran haciendo lo más importante de su vida.

Los niños “demasiado responsables”:

  • No aceptan ayuda y todo lo quieren hacer ellos solos.
  • Son responsables de sus cosas, están siempre limpios.
  • Son “niños modelo” en la mayoría de los ambientes.
  • Se relacionan mejor con niños más mayores o adultos que con los de su edad.

Es importante demostrarles que nuestro amor hacia ellos no está sujeto a condiciones, las muestras de cariño son imprescindibles: abrazos, besos, caricias… reír juntos, equivocarnos delante de ellos y explicarles que hemos cometido un error y “no pasa nada”, jugar mucho y ser espontáneos, hacer excursiones divertidas... Es clave enseñarles a diferenciar qué deben hacer y hasta dónde deben llegar, pues lo que están buscando con este comportamiento, en la mayoría de los casos, es “complacernos” pensando que así conseguirán nuestro cariño y aceptación.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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