Cocinar en familia: la actividad favorita entre padres e hijos durante el confinamiento

El confinamiento ha fomentado la participación de los niños en la cocina

Según los datos publicados por el Observatoire NovaChild para Interfel, un 97% de los niños siente interés por la cocina. Este interés ha vivido un momento álgido durante el confinamiento debido a la crisis del coronavirus. 

Cocinar en familia se ha convertido en una de las ocupaciones favoritas entre padres e hijos en Francia,según nos explica  France Lebreton, autor de este artículo para la revista Revue de Press (junio 2020), y además ha sido también una constante en otros países como España o Italia. 

Algunos niños han aprendido a cocinar durante el confinamiento, otros han ampliado sus conocimientos y, todas las familias que han disfrutado del arte culinario, se han beneficiado de las grandes ventajas que ofrece no solo la gastronomía, sino el ocio en familia. 

Los niños han ayudado más en la cocina durante el confinamiento 

Cocinar en familia durante el confinamiento

Irene, de origen italiano, casada con un francés, vive en Borgoña con sus tres hijos. En su hogar la cocina tiene un lugar esencial. Esta maestra prepara la cena familiar, una tarea diaria un poco complicada cuando hay que esforzarse para satisfacer a todos, sin que el menú sea demasiado repetitivo.

«Busco el equilibrio entre legumbres, féculas y proteínas. Mi hija pequeña, de 11 años, me ayuda cada vez más. Además, ya es capaz ella sola de preparar una cena completa cuando termino las clases tarde. Mi hija me observa cuando cocino y toma notas en una libreta. Cocino a mi manera, mezclando recetas francesas e italianas. Algunas vienen de mi madre, como la torta de cebolla o espinacas, o las albóndigas, su especialidad, que hago de memoria. Siento no haberlas apuntado cuando vivía. Pero he conservado su receta detallada de la pizza, que a mis hijos les encanta».

La cocina en familia ha resurgido durante el confinamiento

Durante el confinamiento, cocinar en familiase ha convertido en una de las mayores ocupaciones de los franceses, como muestran los primeros resultados de un estudio sobre lo que se invierte en la cocina, que será publicado por el Inra en septiembre de 2020. «A las personas entrevistadas les gustaría continuar teniendo tiempo para cocinar e involucrar a los hijos en la preparación de las comidas», declara Sandrine Monnery-Patris, encargada de investigación en el Inra.

Esta actividad nutritiva ha permitido a algunos miembros de la familia iniciarse en la cocina y, a todos, pasar un poco más de tiempo en la mesa. Preparar la cena y compartirla juntos ha contribuido a favorecer momentos de estos momentos inesperados de confinamiento con mayor placer, afirma Sophie Gerstenhaber, delegada general en la Fondation pour l’innovation et la transmission du goût (Fundación para la innovación y la transmisión del gusto) (1).

De manera general, según esta especialista, la generación de los baby boomers no ha transmitido, o lo ha hecho poco, el arte de cocinar a los que en día son treintañeros. Antes, las abuelas confiaban a sus hijas y nietas los secretos de la cocina. Se conservaba con mucho cuidado su cuaderno de recetas, como una reliquia.

Sin embarco, actualmente entre las parejas jóvenes, padres o no, algunos se han dirigido a otros canales de transmisión, como las redes sociales, los programas de televisión, los blogs de cocina, etc. Otros, al contrario, han dado la espalda a la cocina.

Guiar al niño en la cocina pero siempre dejando hacer

Joël ha crecido en medio de los olores de la cocina de su abuela española, a la que observaba cuando preparaba la paella para tantos comensales. Ya padre de familia, le gusta alimentar a los suyos en el día a día, anticipar los menús y preparar la receta tradicional de las migas. Su hija de 14 años, siguiendo la tradición paterna, añade además la repostería al menú familiar.

Cocinar en familia es un momento privilegiado, cargado de sentido y de emociones. «Al niño se le puede implicar de principio a fin, desde la compra a la comida. En el mercado o supermercado, aprende a conocer y elegir los alimentos en crudo, frescos, de temporada», detalla Sophie Gerstenhaber.

«Para los más pequeños –dice Sandrine Monnery-Patris–, en este confinamiento han podido observar, identificar los olores, el sonido de la batidora, el borboteo en el fondo de la cazuela, y después han podido actuar en la cocina al meter las manos en la masa».

Bajo la mirada benévola del adulto que «guía todo dejando hacer», el aprendiz de cocinero aprende así a organizarse, a ser paciente, a ser cuidadoso con su trabajo. En el plano simbólico, preparar un plato particular puede traer el recuerdo de un abuelo desaparecido, de un país que se ha dejado. Entonces, cocinar se convierte en una manera de insertarse en una tradición. En algunos momentos complicados de la vida, la cocina se revela así una preciosa transición entre la cultura de origen y la cultura del país que acoge.

El aprendizaje de la cocina en los niños 

«Hay mucho sentimiento en la alimentación – afirmael psicosociólogo Jean Epstein –. A través de ella el niño expresa sus propios gustos y su necesidad de sentirse amado, jugando con el miedo de los adultos». Cuando no quiere comer, lo que preocupa a los padres, el niño o el adolescente realiza una «verificación de amor».

Durante las comidas, los más jóvenes aprenden los «tiempos sociales». Dicho de otra manera, los tiempos de compartir y de comunicación, que exigen permanecer sentados alrededor de la mesa, esperar el turno para ser servido, tomar la palabra y comenzar a comer.

Lo que el niño aprende, saboreando el pato a la naranja hecho en casa, más allá de su sabor incomparable, es «una parte de su cultura familiar, que alimenta positivamente su memoria, integrarse a nivel afectivo de su cerebro», sigue Jean Epstein. Es el efecto «magdalena de Proust». «La cocina es identidad familiar y sentido de pertenencia. Los padres tienen interés en valorar lo que se come en casa. Así los niños son felices y están orgullosos de lo que son, estando abiertos también a otros gustos, a otras culturas».

Datos curiosos sobre la cocina y las comidas en familia

  • 2 h 22 m es el tiempo medio diario que dedicamos a las comidas.
  • Un 73 % de los padres reconocen haber mejorado su alimentación con la llegada del primer hijo.
  • Un mismo alimento se debe presentar de 8 a 10 veces para que el niño lo aprecie.
  • El 62 % de los niños saben que hay que comer 5 piezas de fruta y legumbres cada día.
  • Un 97 % de los niños se interesan por la cocina.
  • La cocina es la tercera actividad que abuelos y nietos hacen juntos.
  • 68 % de los que tienen 18/25 años dicen que han aprendido a cocinar por sus propios medios.

(Cifras 2018 Observatoire NovaChild para Interfel)

(1) www.fondation-gout.org. La operación «Le Goût du Jeu – La semaine du Goût chez vous» se ha prolongado hasta el fin del año escolar. www.legout.com/le-gout-du-jeu/

Autor: France Lebreton

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