Los niños y la salida del confinamiento

¿Es necesario que los niños salgan del confinamiento?

Los niños poseen una naturaleza extraordinariamente resistente y están muy preparados para la supervivencia, son capaces de sortear problemas, trabas y dificultades de manera asombrosa.  

No obstante, los menores de 6 años todavía no están preparados para expresar sus emociones en totalidad, su cerebro está en una fase de desarrollo neuronal muy importante procesando estímulos y experiencias muy diferentes.Los más pequeños están madurando y no tienen las capacidades de afrontamiento de los adultos, por lo que no cuentan con herramientas suficientes como para gestionar una situación como la que estamos viviendo. 

Muchas familias tienen miedo del posible contagio, pero también del regreso a la rutina. En general, no tiene por qué permanecer ninguna secuela fuerte; viviremos un periodo de readaptación para todos… aquí los pequeños nos llevan ventaja porque se adaptan mejor por lo general.

Riesgos del confinamiento para los niños

No todos los niños están viviendo de la misma manera el confinamiento. La situación social, el nivel económico, las características de la vivienda, la posibilidad de acceso a las nuevas tecnologías o el ambiente familiar son factores que hacen que este tiempo de confinamiento con motivo del coronavirus sea diferente en las familias.

Por lo general, son similares los riesgos que corren los niños de ver restringidos sus movimientos durante la cuarentena, de dormir más de lo normal o padecer trastornos de sueño, variar su ritmo de alimentación y permanecer más tiempo sentado del habitual, quizá con tabletas u otros dispositivos, en parte porque, si no se están quietos, los padres tampoco podemos teletrabajar.

Uno de los motivos posibles y de sobra conocidos que dificulta el descanso nocturno de los niños y provoca dormir interrumpidamente, con perturbaciones o de manera alterada es específicamente “el miedo a la oscuridad”. El miedo a la oscuridad surge a partir de los dos años y es muy común en la población infantil;  la oscuridad es comprobable por los mismos niños, el temor a irse a dormir es muy grande si todo está oscuro y las dificultades para conciliar el sueño pueden complicarse más de lo deseable… Quizá en estos días de confinamiento se haya acentuado. Debemos tener en cuenta que todas las experiencias que los pequeños viven cuando están despiertos: jugar, pensar, fantasear… volverán a reproducirse a la hora de dormirse, porque el sueño es un granmetabolizador de vivencias y puede impedir angustias o conflictos. Si consideramos al sueño como un protector o guardián que todo niño puede tener cuando “cae en sus brazos” (no así la pesadillaque consideramos como un elemento perturbador de sueño) hablamos de un mecanismo de defensa psicológico destinado a excesos de ansiedades, angustias, terrores…  Por ello, en la cuarentena podemos encontrar trastornos o quizá que necesiten dormir más de lo normal. El sueño “defiende” al niño de excesivas estimulaciones, porque el hecho de “irse a dormir” evitará muchas fatigas irritantes provocadas en parte por la cantidad ingente de estímulos, de imágenes, sonidos, olores, ansiedades… que recibe durante estos días. En este sentido el sueño no sólo es una necesidad sino una conducta.  El niño, tanto en el sueño como en el juego expresa sus intereses, preocupaciones o ansiedades que ha de gestionar al día siguiente.   

Otro riesgo importante y destacable de este confinamiento está relacionado con la alimentación. Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hace más obesos, practicar una actividad física es esencial para su correcto crecimiento y para su salud. El estilo de vida que llevan los niños durante el confinamiento también ha cambiado mucho, la mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Es importante tener cuidado con dejar a los niños delante de la televisión toda una tarde o jugando a los videojuegos y conectados a Internet. 

Estar confinados provoca una subida de los niveles de ansiedad y estrés. Si tenemos en cuenta que muchas familias viven en pisos no muy amplios, los niños pueden verse sobrepasados por la situacióny persiguen continuamente a sus padres…  Realmente encontramos familias muy agobiadas para quienes un paseo se convierte en un respiro cada vez más necesario.

También el confinamiento puede tener secuelas para los benjamines de la casa, que quizá pueden ver alterado su comportamiento y  tener más rabietas. En estas edades, los niños son aún muy dependientes y las rabietas constituyen una parte más en su desarrollo; si no protestaran en ciertas situaciones de este confinamiento posiblemente tendrían tendencia a mantener para ellos sus verdaderos deseos, o bien no tendrían claro qué es lo que desean, lo cual podría requerir una atención especial. 

Salida de los niños a la calle, ¿por qué es importante?

El levantamiento de las normas de cuarentena estará precedido de una situación de control. Es evidente que los pequeños no deberían juntarse con otros niños, pero sí pasear y empaparse de estímulos sensoriales, el aire, los colores, los rayos del sol, los olores...  Además salir a la calle contribuye al fortalecimiento de su sistema autoinmune.

Si consultamos a los profesionales: pediatras, psicólogos, psiquiatras, terapeutas, pedagogos, logopedas… encontramos diversidad de opiniones sobre las salidas de los menores. Hay expertos partidarios de que se permita de manera global a todos los niños pasear por la calle durante  periodos cortos de tiempo,sin embargo, otros creen que hay que contar con todas las garantías antes de permitir abandonar la casa.

Bien es cierto que no podemos hablar de la misma manera de un niño que está viviendo el confinamiento en una casa con terraza, patio o jardín que de otro que lo está haciendo en un piso pequeño, o que solo tiene luz de un patio interior.

Además del espacio de la vivienda, también es importante el ambiente familiar y las relaciones existentes en cada familia. En algunos casos se viven situaciones complicadas porque no se sabe gestionar la situación… Encontramos niños con conflictos, con problemas de hiperactividad, chicos en plena adolescencia viviendo momentos de rebeldía.....  

Muchas de las reacciones que estamos viendo ahora en nuestros hijos derivan del propio estrés.La necesidad de salir a la calle es cada vez mayor.

 Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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