Las más originales fábulas de Esopo para niños

10 fábulas cortas de Esopo con moraleja para educar en valores

Se dice que Esopo era mal trabajador, feo, raquítico, bizco y de brazos muy cortos y, por si no fuera poco, era mudo. Pero esto no queda ahí, Esopo era un esclavo, pero la diosa Isis, lo curó de su mal, pudo dedicarse a escribir y demostrar así su ingenio, ganar su libertad y llegar a ser consejero. 

Toda esta descripción proviene de la "Vida de Esopo", un relato anónimo escrita en el año I a. C. en la que se supone que se relata la vida del fabulista griego. Sin embargo, hoy en día no se puede asegurar si este escritor de cuentos con moraleja, existiera realmente. Sea como fuere, a este personaje, real o ficticio se le atribuyen una serie de relatos que han llegado hasta nuestros días por el valor de las enseñanzas que transmiten. Aquí recogemos algunas de las más originales fábulas de Esopo para niños.

10 fábulas de Esopo para educar a los niños en valores

Fábulas de Esopo para niños

Según la biografía que tenemos de Esopo, nació como esclavo en Frigia, en Asia menor, en el siglo VI a.C. Obtuvo su libertad gracias a su gran ingenio y llegó a ser consejero del rey Creso en Lidia. Conoció a grandes filósofos como Tales o Solón y realizó innumerables viajes. En Delfos, fue acusado de robar una copa y le condenaron a muerte. Ya sea que esta historia sea real o Esopo sea un personaje ficticio bajo el que se aglutinan una serie de relatos, estos han llegado hasta nuestros días, versionados de muy distintas formas, por la sabiduría y las enseñanzas que transmiten. Estas son solo algunas de las fábulas de Esopo que podemos leer con nuestros hijos.

1. Fábulas para niños: la liebre y la tortuga

Fábula con moraleja para niños: la liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz.

Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

- ¡Miren la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! -decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una rara apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le dijo.

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2. Fábulas de Esopo: El viento del norte y el sol

Fábulas sobre la importancia de razonar

El viento del norte era muy presumido y siempre alardeaba frente al sol de ser muy fuerte:

- Puedo derribar árboles, hacer volar casas por los aires y levantar tractores como si fueran briznas de paja. Nadie puede aguantar mi fuerza. Todos deben doblegarse cuando soplo con fuerza.

- ¿Eso es ser fuerte? La realidad es que hay otras muchas maneras de ser fuerte. Te lo voy a demostrar, ¿ves a ese hombre que se acerca por el camino? Hagamos una sencilla prueba. El que logre de los dos quitarle la capa que lleva, será el más fuerte.

- ¡Qué sencillo, es pan comido!, dijo el viento del norte.

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3. Fábulas de animales: El león y el ratón

Fábula del león y el ratón para niños

Érase una vez, un ratón que iba caminando muy distraído cuando, sin darse cuenta, se encaramó por el lomo de un león que andaba echándose la siesta. El león, que comenzó a notar unas leves cosquillas, se rascó pero... al pasar la zarpa por su lomo, notó algo extraño: 

- Pero, ¿qué es esto?- dijo sorprendido atrapando al pequeño ratón entre sus garras y acercándoselo a la cara.- ¡Mmmmm, qué suerte tengo, la comida viene a mi hoy!

Pero cuando iba a abrir sus fauces para comerse al pequeño ratón, el pequeño animal que sorprendido y aterrado comenzo a temblar, se atrevió a decir:

- Señor león, no sabía que estaba sober usted, tiene que perdonarme iba despistado. Sálveme la vida y quizás, algún día, pueda yo salvar la tuya.

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4. La zorra y las uvas, una fábula de Esopo

Fábula de la zorra y las uvas

En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, delante de sus ojos. Deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrada, la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas.

Lo que la zorra no sabía es que los racimos de uvas estaban mucho más altos de lo que ella imaginaba. Entonces, buscó un medio para alcanzarlos. Saltó, saltó, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos.

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5. Cuentos de Esopo con moraleja de la cigarra y la hormiga

Fábula de la cigarra y la hormiga

La cigarra era feliz disfrutando del verano: El sol brillaba, las flores desprendían su aroma...y la cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

- ¡Amiga hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti. ? Le decía la cigarra a la hormiga.

- Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería ? le respondía la hormiga, mientras transportaba el grano, atareada.

Fábula completa para leer con tus hijos

6. Fábula El perro y el pedazo de carne

Fábula: el perro y el pedazo de carne

Un buen día, un perro que se creía muy inteligente, robó un enorme pedazo de carne de una carnicería. Antes de que pudieran atraparle, corrió tan lejos como pudo, quería poder disfrutar de aquella pieza con tranquilidad.

Tras la carrera llegó hasta un puente y, cuando se hayaba sobre él, miró hacia abajo y vio su imagen reflejada en el agua.

Lee la fábula completa

7. Fábulas de Esopo para niños: La zorra y la cigüeña

fábula de esopo con animales

La zorra simempre había comentado ante los demás animales que la cigüeña era muy boba, le gustaba mofarse de ella y un buen día, decidió ir un poco más allá de los insultos y quiso hacerle una broma.

La invitó a cenar a su casa y preparó una deliciosa comida que dispuso sobre una mesa bien adornada. Cuando llegó la cigüeña, sintió que el dulce aroma de los alimentos le abría el apetito pero... 

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8. Fábula corta de Esopo: El león y el mosquito 

El león y el mosquito, fábula

El pequeño e insignificante mosquito, se despertó un buen día sintiéndose valiente e invencible. Pensó que aquel era su gran día y que todo el mundo había de saber lo importante que era. Así fue como se fue volando hasta la casa del león y, en su camino, iba anunciando a grandes voces: 

- ¡Soy invencible! Nadie puede conmigo, ni siquiera el poderoso león.

Los animales, escuchaban atónitos a su paso los gritos de aquel insignificante mosquito. Sorprendidos por su actitud, decidieron seguirle para ver lo que ocurría. Cuando el mosquito llegó a la casa de león, llevaba detrás un enorme grupo de animales ansiosos por ver qué iba a hacer el mosquito.

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9. Ratón de campo y ratón de ciudad

Ratón de campo y ratón de ciudad

Érase una vez un modesto ratoncito que vivía tranquilo y feliz en el campo. Su casita estaba dentro del tronco de un árbol y allí, entre árboles y campiña tenía todo lo que un ratón de campo podría desear. Aunque no abundaba, no le faltaba grano que comer, ni espacio para jugar y corretear.

Un buen día, le vino a visitar su primo, el ratón de ciudad, que quedó espantado por el silencio, la tranquilidad, los olores y el sabor de la comida del campo. El ratón de ciudad, horrorizado por todo lo que veía, le dijo a su primo que no había nada como vivir en la ciudad y le invitó a su casa para que lo comprobara por él mismo. 

El ratón de campo se decidió a visitar a su primo y, en cuanto puso su patita en la ciudad se quedó horrorizado, todo era ruido, bullicio, gente yendo de un lado al otro, desagradables olores y suciedad. Cuando entró a la casa de su primo, dentro del hogar de una familia, respiró aliviado. Allí quedó maravillado por el lujo en el que vivía.

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10. Cuento con moraleja de Espo: El caballo y el asno

Fábula para niños del caballo y el asno

Un hombre tenía un caballo y un asno.

Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:

- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.

Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:

- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!

Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

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