El perro y el pedazo de carne. Fábulas cortas para niños

Fábula para leer con los niños con moraleja, un cuento sobre la vanidad

Esta fábula corta para niños, El perro y el pedazo de carne, es uno de los cuentos con moraleja que se atribuyen al conocido fabulista Esopo. Es un relato breve, entretenido y popular, que trata de transmitir una sencilla pero importante enseñanza: cuanto más listo se cree uno, se actúa de forma menos inteligente, en definitiva, los que afirman ser muy listos, en el fondo son muy bobos.

Fábula corta con moraleja: El perro y el pedazo de carne

Fábula: el perro y el pedazo de carne

Un buen día, un perroque se creía muy inteligente, robó un enorme pedazo de carne de una carnicería. Antes de que pudieran atraparle, corrió tan lejos como pudo, quería poder disfrutar de aquella pieza con tranquilidad.

Tras la carrera llegó hasta un puente y, cuando se hayaba sobre él, miró hacia abajo y vio su imagen reflejada en el agua.

Aquel perro que se creía muy listo pensó: 

"Ese perro que está ahí abajo también tiene un pedazo de carne. ¡No puede ser! Su trozo parece más grande que el mío. Pero ese perro tiene cara de bobo. Si lo logro asustar, dejará su pedazo de carne y yo podré comer hoy dos trozos de esta delicia. ¡Soy tan listo!

Pero, al abrir el hocico para ladrar, el pedazo de carne cayó al río, se hundió en el agua y desapareció.

Moraleja: hay quienes se creen tan inteligentesque, cuando se pasan de listos, actúan como bobos.

Curiosidades sobre las fábulas

- Las primeras fábulas que se conocen proceden de Mesopotamia, desde allí se extendieron hacia oriente y occidente, llegando a Grecia donde escritores como Esquilo, Hesíodo o Arquíloco las cultivaron.

- Esta fábula corta, El perro y el pedazo de carne, pertenece a Esopo, que fue un gran fabulista y el escritor que ha dado al género su importancia, pero no fue el primero.

- Las fábulas de Esopo comenzaron a transmitirse por tradición oral, los filósofos hacían que sus estudiantes las aprendieran. Sin embargo, no fue hasta el año 300 a.C. cuando Demetrio de Falero, las puso por escrito. 

- ¿Sabías que las fábulas originales de Esopo no llevaban moraleja? Se suponía que no había que dar explicación alguna y que la enseñanza fluía naturalmente del cuento, sin embargo, escritores posteriores consideraron fundamental agregar una pequeña frase para ayudar al lector a interpretar la moraleja.

Anatol Lapifia

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