Prueba con tu hijo la disciplina positiva

Un enfoque educativo que puede evitar conflictos desde bebé

Prueba con tu hijo la disciplina positiva

A lo largo de la jornada, tienes que enfrentarte a un montón de situaciones potencialmente conflictivas con tu hijo. La disciplina positiva puede ayudarte a desactivarlas. Sigue los consejos de Béatrice Sabaté, psicóloga y especialista en este enfoque educativo.

Por las mañanas, no quiere que lo vista

Cuando le vas a poner el pantalón, tu pequeño se transforma en una auténtica anguila que se escurre y huye de ti. Le acabas de poner un calcetín y se lo arranca. Cada mañana es el mismo cantar y cada vez llegas al borde del ataque de nervios.

¿Cómo puedes calmar los ánimos?

La disciplina positiva te propone que utilices una herramienta muy eficaz: la creación de una rutina. Se trata de diseñar, con la ayuda de tu hijo, el procedimiento que debe seguir para vestirse, que se repetirá todas las mañanas. Para que asuma totalmente esta medida, dale a escoger: así participará en las decisiones. “¿A la hora de vestirte, prefieres que te vaya dando la ropa pieza a pieza o que la dispongamos como si fuera un muñeco sobre la cama?”. “¿Quieres abrocharte los botones tú solo o prefieres que te ayude?”.

¿Por qué es una buena solución?

Si tu hijo se implica mucho en la elaboración de su rutina, es menos probable que la cuestione después. Para él, será una situación repetitiva que le dará seguridad y que asumirá de buena gana. Ya no se encontrará en esa situación desagradable en la que un adulto todopoderoso lo viste más o menos a la fuerza, sino ante una acción libremente consentida.

Por la noche, después de acostarlo, tu hijo se levanta diez veces

La norma está clara: en la cama a las 20 h. Pero tu hijo no la acepta y encuentra mil pretextos para levantarse, a veces hasta las 21 h. Estás molesta con él porque te fastidia todas las noches. 

¿Cómo puedes calmar los ánimos?

No cabe duda de que tu hijo necesita que replantees el “ritual” a la hora de acostarlo, que redefináis juntos lo que necesita para suavizar ese momento de separación antes de dormir. Para ello, debes utilizar un procedimiento a la vez firme y condescendiente, uno de los pilares de la disciplina positiva.

Firme, porque en las negociaciones será muy importante el respeto de tus intereses como adulto. Y condescendiente, porque prestarás atención a las necesidades de tu hijo.

¿Te pide que te acuestes a su lado hasta que se duerma? Eso no es compatible con la indispensable firmeza: necesitas pasar un rato a solas con tu pareja. Pero puedes ofrecerle, por ejemplo, quedarte cinco minutos. “En estos cinco minutos, ¿quieres que te cante una canción o prefieres escuchar música?”. Es muy importante que le expliques qué ocurrirá si no respeta el acuerdo: “Si te levantas, te llevaré a la cama sin decirte nada ni hacerte mimitos”. Pero, si eso ocurre, ¡tienes que cumplirlo!

¿Por qué es una buena solución?

Tu hijo puede elegir dentro de unos limites bien definidos. Eso hace que se vuelva mucho más cumplidor que si le hubieras impuesto un “ritual” cerrado, al tiempo que le das seguridad gracias a los límites inamovibles y a la previsibilidad de la respuesta en caso de transgresión.

Solo quiere comer pasta

No hay modo de que coma fruta y verdura. Solo le gustan los alimentos con fécula. ¡Cada comida es una batalla campal!

¿Cómo puedes calmar los ánimos?

En cuestiones de alimentación, hay que desactivar cuanto antes los conflictos: el peligro de escalada nunca está lejos porque es un asunto que vehicula afectos y emociones.

En esta situación, se enfrentan dos deseos de control. El tuyo, porque quieres que tu hijo coma cosas sanas y buenas para su salud, y el suyo, porque quiere comer lo que le gusta.

¿Cómo salir de la confrontación? ¡Optando por la diversión! Por ejemplo, puedes introducir una dimensión lúdica vendándole los ojos y haciéndole probar un plato que debe reconocer. O bien, intenta motivarle organizando una actividad divertida para después de la comida: cuando el plato esté vacío, jugarás con él una partida de Uno. Otra idea: implicarlo dándole a escoger un tema para decorar la mesa y luego llevar a cabo la decoración.

¿Por qué es una buena solución?

Estas sugerencias tienen las virtud de operar un cambio: salir del tenso enfrentamiento cara a cara sobre el contenido del plato para situarse en un contexto agradable.

Isabelle Gravillon

© Enfant Magazine

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