10 errores graves de los padres en la educación de sus hijos

Conoce las actitudes que deberías evitar a la hora de educar a tus hijos.

La tarea de los padres en la educación de los hijos a menudo está llena de errores, normalmente involuntarios pero que pueden resultan graves en el desarrollo de los niños y adolescentes. Toma nota de las 10 actitudes que debes evitar con tus hijos.

1. Permisividad. "Tratar de ser los mejores amigos de nuestros hijos"

El problema se acentúa cuando los padres “dejan de ser padres” y no son capaces de asumir sus responsabilidades, aunque a veces cueste. Si queremos hacer bien nuestro trabajo, tenemos que aceptar que se enfaden y que a veces no les gusten nuestras decisiones, en lugar de tomar decisiones desesperadas por temor a no contar con su aprobación.

2. Un "No" disfrazado. "Ceder después de dar una negativa"

Los “noes” son innegociables, no hay marcha atrás. Es importante utilizar “no “cuando sea realmente necesario y es la primera regla de oro a respetar. También es muy importante cumplir las promesas que tengamos pactadas con ellos.

3. Autoritarismo. "Aplicar la autoridad sin objetivos concretos"

Es tan negativo para la educación de nuestros hijos como la permisividad. Apliquemos Disciplina Positiva. Este enfoque, que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad, se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida. Los cinco criterios a tener en cuenta para una Disciplina Positiva según la autora Jane Nelsen en su libro “Cómo educar con firmeza y cariño” son:

  • Es amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y motivadora).
  • Ayuda a los niños a sentirse importantes (conexión).
  • Es eficaz a largo plazo.
  • Enseña valiosas habilidades para la vida (respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad…)
  • Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas.

4. Actuar sin coherencia. "Ceder ante las presiones y chantajes"

Los progenitores estarán siempre dentro de una misma línea ante los hechos sin ceder, nuestro estado de ánimo no puede ni debe influir. Si existen contradicciones entre nuestras palabras y nuestros hechos generaremos confusiones y dificultades en el hogar, la coherencia da sentido a la honestidad y a la sinceridad dentro de la familia.

5. Elogiar en exceso. "Niños caprichosos y débiles emocionalmente"

No se trata de elogiar por elogiar sin moderación ni motivo. Los elogios más eficaces son los que se refieren a actuaciones concretas, aquellos que ayudan al niño a desarrollar una mayor conciencia de lo que sí está bien y de lo que no está correcto. El elogio excesivo y sin propósito en ocasiones suele provocar que el móvil de las acciones del niño deje de ser interno para pasar a perseguir la recompensa externa, con lo que la satisfacción de sentirse capaz de hacer algo bien y de haberlo hecho pasaría a un segundo término.

6. La vida de nuestros hijos es la nuestra. "No sabemos dónde acaba su vida y dónde empieza la nuestra"

Los hijos son seres únicos, cuidado con la sobreprotección. KHALIL GIBRAN: “SOBRE LOS HIJOS” “Tus hijos no son tus hijos son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, Pues ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas, Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados (…). Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea hacia la felicidad”.

7. Palabras en lugar de hechos. "Muchos sermones y pocos resultados"

En ocasiones las reflexiones que realizamos delante de nuestros hijos son muy profundas y ellos no las comprenden, las toman como una regañina con resultados poco eficaces. Se trata de nuestras experiencias y manera de evaluar posibles consecuencias pero ellos no las han vivido, por los que no podrán procesarlas como pensamos. La escucha activa y las actuaciones acompañadas de un breve discurso nos llevarán a lograr éxitos y a ganar confianza por ambas partes.

8. Nuestros hijos son perfectos. "Niños complacientes y demasiado buenos"

Los niños que nos hacen sentir estupendamente y nos complacen quizá estén olvidando de sus propias necesidades, confundiendo nuestras emociones con las suyas propias y asumiendo unos compromisos que están muy por encima de las responsabilidades inherentes a su edad… Estos niños suelen pensar que los mayores les quieren por su buena forma de actuar, por cómo se comportan y porque nunca hay que regañarles…es decir por cómo se portan y no por quiénes son, en un marco de cariño que creen condicionado a que siempre sean buenos. Cuidado con las consecuencias de esa excesiva responsabilidad.

9. Juzgar a otras familias. "No me gusta esa familia"

No sabemos los acontecimientos por lo que las familias cercanas a nosotros pasan ni cuando nos veremos en una situación parecida por mucho que nos extrañe, cuidado con las conclusiones precipitadas y los prejuicios, nos son aliados de una educación auténtica.

10. Nuestros hijos son el centro del universo. "Niños tiranos"

Niños que van de las rabietas y los llantos a las exigencias, los insultos y los ataques. Se transforman en tiranos y son capaces de destruir la convivencia y la paz familiar. Para evitar llegar a esta situación, conviene marcar límites a los hijos desde que son bebés, ser firmes desarrollando su conciencia y empatía, educar en la tolerancia y en el respeto.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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