¿Cuál es el estilo educativo de tu familia?

El estilo educativo empleado afecta a la personalidad y autoestima de los hijos.

El estilo educativo empleado por los padres en el seno familiar refleja su autoestima e influye en la personalidad de los hijos, siendo el amor la máxima perfección de todos los estilos educativos y constituyendo la base de na vida familiar positiva.

Hasta los años 80 el modelo educativo más común y más tradicional era el modelo autocráctico o autoritario. Este modelo mantenía una estructura piramidal en la que los padres imponían sus ideas de manera rígida sin tener en cuenta las opiniones de sus hijos. La comunicación era siempre unidireccional y sólo se tenían en cuenta los deberes que el niño debía cumplir.

Modelo Autoritario.

Los/as progenitores/as en este modelo tienden a:

  • Hacer uso excesivo de su poder y recurrir al castigo.
  • Asumir un total control y toda la responsabilidad de las decisiones.
  • Pensar que su forma de ver las cosas es la única correcta.
  • No escuchar opiniones ni favorecer oportunidades de independencia.
  • Sentirse superiores, desconfiados y agobiados por su responsabilidad educativa.

Los/as hijos/as en este modelo:

  • Desean que se les indique siempre qué hacer.
  • Carecen de un sentido de responsabilidad personal.
  • No son creativos, carecen de imaginación.
  • Se muestran bien sumisos y retraídos (aceptando su falta de poder) o desafiantes y rebeldes (luchando por el poder).
  • Se sienten con baja autoestima, recelosos, indefensos y solos.

Como reacción a este modelo surge el modelo permisivo o de demasiada libertad. Los progenitores ahora son demasiado indulgentes, y los/as niños/as están sin referencias, no tienen límites para determinadas conductas. Carecen de unos valores que les permitan asumir responsabilidades y orientar sus actos para lograr una estabilidad.

Modelo Permisivo

Los/as progenitores/as en este modelo tienden a:

  • Creer que no tienen derechos.
  • Justificar todo lo que hacen los niños.
  • Demostrar poco interés por sus hijos o por lo que hacen.
  • Esperar a que los hijos tomen decisiones por sí mismos.
  • Se sienten desalentados, confusos, agobiados y con baja autoestima.

Los/as hijos/as en este modelo:

  • Tienen problemas para aceptar límites (aunque al mismo tiempo los desean).
  • Carecen de autodisciplina y responsabilidad.
  • Pueden realizar una inversión perjudicial de roles con sus padres.
  • Piensan que tienen derecho a hacer lo que deseen.
  • Se sienten inseguros, desconcertados, dependientes, rodeados de confusión e incoherencia.

Podemos hablar en ocasiones de un Modelo No Implicado, sin ningún tipo de norma ni receptivo a los hijos, solamente atento a sus cuidados de manutención. Los hijos pueden mostrar déficits en el apego y en el desarrollo emocional.

Un buen modelo educativo es el que se propone actualmente, el modelo democrático. En este modelo los progenitores son consejeros y entrenadores de sus hijos. La autoridad está fundamentada en el diálogo, las necesidades de todos los miembros de la familia se consideran importantes, padres e hijos son sujetos activos y responsables de su propio proceso educativo.

Modelo Democrático

Los/as progenitores/as en este modelo tienden a:

  • Hacerse cargo de sí mismos y de la familia.
  • Ofrecer una estructura organizada, pero dejar lugar a la flexibilidad y a la libertad personal.
  • Dejar escoger a sus hijos entre opciones apropiadas a su edad.
  • Escuchar opiniones y fomentar la toma de decisiones.
  • Alentar a sus hijos a participar en la realización de proyectos y en la toma de decisiones, aunque siempre fijando ciertas reglas.
  • Ser respetuosos y respetados, aman y son amados, confían en sí mismos y en sus hijos y se muestran sensibles a sus necesidades.

Los/as hijos/as en este modelo:

  • Respetan las reglas.
  • Son disciplinados y responsables, competentes e independientes.
  • Comprenden las relaciones causa-efecto.
  • Se sienten valiosos, importantes, seguros y merecedores de su propio respeto.

En nuestra sociedad democrática donde las personas deben ser capaces de tomar decisiones y pensar por sí mismas, la familia democrática constituye la base de la responsabilidad y del sentimiento de equipo.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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