Trucos para que tus hijos se vistan solos

¿A qué edad pueden comenzar los niños a vestirse sin ayuda?

Vestirse por sí mismos les ayuda a reafirmar la confianza en sus propias capacidades y a sentirse más independientes. Para facilitarles esta tarea es importante respetar el ritmo individual de cada uno y convertirlo en un hábito divertido, prestando nuestra ayuda solamente cuando sea necesario.

Cómo permitir que los niños desarrollen su autonomía a la hora de vestirse

Un número significativo de niños y niñas empiezan a vestirse de manera autónoma hacia los dos años, pero la mayoría no adquiere suficiente destreza hasta los cuatro, los cinco o quizá los seis años. Todo está en función de la habilidad de cada uno y de su grado de madurez, pues este aprendizaje es el siguiente paso significativo en su desarrollo tras dejar el pañal.

Lo más común es la gran facilidad que tienen para aprender a desnudarse y a ponerse las prendas inferiores, mucho mejor que las superiores. Al principio empezará por los calcetines (mejor si no tienen talón para que no se los ponga al revés) y alguna chaqueta no obstante, a los tres años ya puede con unos pantalones o un vestido (a veces por el lado contrario). 

Os dejamos algunas recomendaciones:

  1. Elegir momentos en los que no tengamos prisa, por ejemplo los fines de semana. Más adelante podemos reestructurar un poquito los horarios y levantarlos más temprano para que se vistan a fin de no estar agobiados con la salida.

  2. Comenzar cuanto antes asegurándonos de que sea el niño quien tome la iniciativa e intente realizar la tarea por sí mismo.

  3. Estructurar la tarea en distintas etapas según su nivel de dificultad. Durante las primeras semanas puede vestirse solo la ropa interior y los calcetines. Cuando lo supere que continúe con los pantalones. Se trata de secuenciar el hábito en pequeños pasos para aumentar la motivación.

  4. Preparar la ropa la noche anterior, especialmente durante la semana. Tendremos en cuenta para ello la previsión del tiempo y las actividades programadas para el día siguiente.

  5. Tener paciencia para que finalice su tarea. Si se demoran mucho y somos nosotros quienes terminamos de colocarles las prendas ellos perderán la motivación.

  6. Ayudarles solamente cuando lo pidan y explicarles cómo se hace despacito, ellos pueden hacerlo después.

  7. Recompensar con elogios sus logros y sus progresos.

  8. Respetar su autonomía una vez que ya saben vestirse. 

Ropa “fácil” para practicar esta tarea 

Nos ayudarán las prendas que no tengan cierres y la cinturilla sea elástica; les daremos “pistas”: La etiqueta debe estar detrás, el bolsillo de una camisa se tiene que ver por delante… Toda esta práctica se desarrollará en un entorno con muy pocos estímulos distractores y con la ropa preparada en orden (primero la interior, a continuación camisa y pantalón, falda o vestido… por último los jerséis y los abrigos) Es importante que la ropa sea fácil de poner y de quitar.

Les encantará que nos vistamos a la vez que ellos y que les dejemos elegir las prendas en algunas ocasiones siempre ofreciendo distintas opciones: “¿Prefieres la camiseta azul o la roja? 

Consejos divertidos para que se vistan solos

  • Jugar a encontrar la etiqueta (siempre tiene que quedar detrás).
  • Vestir a sus muñecos y a sus hermanitas o hermanitos más pequeños. Esto último con el objetivo de ayudar reforzando su autoestima.
  • Pintar una letra en las plantillas de los zapatos de modo que al unirlos de forma correcta le indique cuál va en cada pie.
  • Jugar a los disfraces sorpresa, “nadie puede ver de lo que nos disfrazamos y tenemos que vestirnos solos…”
  • Inventar canciones con las prendas de vestir para memorizar en orden en el que se las tiene que poner.
  • Abrochar los botones de un abrigo empezando por abajo y sin saltarnos ninguno.

¡Nos ponemos el abrigo en tres pasos!

  1. Colocar el abrigo abierto hacia arriba en el suelo y con las mangas bien estiradas.
  2. El niño se situará detrás del abrigo con los pies junto al cuello o la capucha.
  3. Se arrodillará y meterá las manos por las mangas después se pondrá de pie levantando los brazos de tal manera que el abrigo pase por encima de su cabeza… ¡Ya está!!

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com 

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