El precio del humo. Cuento popular sobre las personas aprovechadas

Cuento para enseñar a los niños a lidiar con los caraduras y aprovechados

El precio del humo es un cuento popular que puedes leer con tus hijos o tus alumnos para hablarles sobre las personas aprovechadas. Trata sobre una granjera muy humilde que, tras acercar el pan al humo que desprendía el asado de una posadera, ésta pretendía cobrarle nada más y nada menos que eso... ¡el humo! ¿Cómo saldrá la granjera de este apuro?, ¿qué hará para librarse de esta persona avariciosa y caradura? 

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Cuento para niños sobre las personas aprovechadas: El precio del humo

El precio del humo

Un buen día, una granjera acudió al mercado de la ciudad para vender huevos y leche. Al finalizar la jornada, entró entró en una posada para comer algo y reponer fuerzas antes de volver a casa.

- ¿Qué quieres comer? - le preguntó la posadera.

- Un plato de sopa y un poco de pan - respondió la granjera.

Mientras tomaba sus viandas, observó que la posadera estaba asando una jugosa pieza de carne en el fuego, ¡Qué bien olía! Seguro que era muy cara y no podría pagarla, no podía permitirse esos lujos.

Aun así, no se lo pensó dos veces, se acercó a la chimenea, pasó un trozo de pan por el humo del asado y, al cabo de un momento, el pan se había impregnado del aroma que desprendía la carne. ¡Estaba delicioso!

La muchacha continuó cortando trozos de pan y acercándolos al asado, hasta que la posadera que vio lo que ocurría, muy enfadada, le dijo:

- Te crees muy lista, ¿verdad? Vas a tener que pagar lo que me has robado.

- ¿Robar? Yo no he robado nada. Le he pagado la sopa y el pan que me he comido.

- ¿Y el humo, qué? ¿Acaso no piensas pagarlo? - respondió la mujer cada vez más enfadada.

- ¿El humo? Pero si el humo no vale nada. Solo he acercado el pan al humo que desprendía el asado.

La discusión entre la posadera y la muchacha despertó la curiosidad de muchos clientes y, en poco rato, se reunió un buen grupo de hombres y mujeres alrededor de ellas.

Un comerciante que observaba la escena intervino en la discusión:

- Cálmate, posadera. ¿Cuánto quieres por el humo?

- Cuatro monedas.

- ¡Pero si solo es humo! - insistía la granjera-. Eso es mucho dinero.

El comerciante entonces sacó cuatro monedas de su bolsillo y, sosteniéndolas en la palma de su mano, comenzó a moverlas. 

- Escucha el sonido de las monedas, posadera - dijo el comerciante. Con él estás pagada.

- ¿Cómo que estoy pagada? Dame ahora mismo mis monedas - respondió ella furiosa.

Y el comerciante, dirigiéndose a los clientes de la posada, preguntó:

-¿Acaso la muchacha se comió la carne?

- ¡Noooo! -respondieron varias voces al unísono.

- ¿Acaso ella tomó algo más que el humo?

- ¡Noooo!, dijeron de nuevo.

- Pues para pagar el humo del asado basta con el sonido de las monedas, dijo el comerciante satisfecho.

Y, ante las risas de todos los presentes, la posadera no tuvo más remedio que regresar a la cocina.

La granjera, a continuación, dio las gracias al comerciante y se marchó de allí aliviada.

Ejercicios de comprensión lectora 

Una vez leído el cuento, te proponemos que realices al niño estas preguntas relacionadas con la lectura para trabajar su comprensión lectora y además ayudarle a reflexionar sobre el sentido de la historia.

- ¿Qué fue a hacer la granjera en la ciudad? 

- ¿Qué pidió la muchacha para comer en la posada?

- ¿Qué hizo con el pan la granjera?

- ¿Por qué se enfadó la posadera?

- ¿Qué propuso el comerciante para ayudar a la granjera?

- ¿Crees que era justa la reclamación que le hizo la posadera a la granjera?

- ¿Crees que el pago con el sonido de las monedas era justo ante la petición de la posadera?

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