Primaria y Secundaria: ¿Deberes en verano?

¿Es necesario que los niños hagan ejercicios de repaso en verano?

El verano es largo y hay tiempo para todo, incluso para hacer deberes de repaso del curso escolar y así no perder tanto el contacto con las rutinas académicas y el aprendizaje.

Los alumnos de Primaria pueden dedicar una parte de las vacaciones para asentar conocimientos. Para los de Secundaria, la exigencia es mayor, sobre todo si no han alcanzado algunos objetivos durante el curso. Para todos, leer y escribir es recomendable, y el apoyo de los padres, fundamental.

Los niños y adolescentes terminan el curso muy cansados y hartos de exámenes, deberes y trabajos escolares, y también los padres que han de apoyar y controlar que sus hijos progresen adecuadamente. Por lo tanto, no está de más que cuelguen mochilas y libros durante unas semanas pero, recordemos que las vacaciones de verano de los niños duran casi tres meses, por lo tanto, unos minutos al día para leer, escribir, hacer unas operaciones matemáticas no está de más. 

Los deberes en verano para primaria y secundaria son algo recomendado por muchos pedagogos y la mayor parte de profesores. Te explicamos por qué son buenos para los niños.

Ver también: +80 actividades de repaso para niños de Primaria

Deberes en verano

Final de curso... ¡por fin! Y ahora, ¿más deberes de verano?

El verano asoma tras el último examen de la última evaluación. Las notas de final de curso, reflejarán el alcance del trabajo desarrollado a lo largo de todo el año académico. El verano comienza realmente en ese momento preciso en que acaba la última clase, se cierra el libro de texto, y se planea el modo de dar sentido a tantos días de ocio como quedan por delante.

Pero el largo estío no tiene por qué ser ni una imitación suavizada del curso dejado atrás, ni un periodo de absoluta inactividad en el que se olvide, por ejemplo, qué es un libro. Por el contrario, existen muchas actividades que pueden convertir esas semanas en un tiempo productivo.

Repasar los contenidos más importantes de las áreas instrumentales, Matemáticas y Lengua, puede ser una de ellas. No se trata de pasar horas y horas frente al libro, ni de realizar interminables ejercicios. Tras un merecido descanso, los niños pueden dedicar tan solo media hora diaria a lectura, escritura, actividades de repaso, ejercicios interactivos, juegos en inglés y otra serie de recursos que les ayudarán después a retomar el curso con un buen nivel.

Deberes de verano: el apoyo familiar es importante

La familia es un elemento clave en el proceso educativo, como evidencian multitud de estudios. En esa función de tutelar el aprendizaje, desempeña en todo momento un papel trascendental. O más bien debiera desempeñarlo. Esta maestra, normalmente y dado que no hay conceptos nuevos que abordar, con el apoyo de los progenitores resulta suficiente. “

Es recomendable ayudar a los niños a trabajar cosas de las que se han ocupado durante el curso. Por eso, con un pequeño apoyo paterno pueden y deben ser capaces de sacarlo adelante. “

Sin embargo, a veces los padres no pueden ocuparse de ello, bien por falta de tiempo o de preparación. Entonces, en casos muy excepcionales, puede ser recomendable el apoyo de un profesor. Pero solo en casos muy puntuales en los que el niño ha suspendido o a terminado el curso muy por debajo del nivel exigido.

Ver también: La importancia de repasar en verano

Cuadernos de verano, ¿Sí o no?

Los cuadernos de las editoriales suelen quedar intactos cuando acaba el verano, por lo tanto, para muchas familias es un gasto innecesario. Muchos niños solo hacen las cuatro primeras páginas y después pierden interés o se olvidan.

Además, no todas las áreas son iguales. En Matemáticas, por ejemplo, las cosas son más complicadas. Cuando hay problemas de cálculo, es muy importante el apoyo de la familia, el hacer un poquito cada día.

De los dos meses y medio que tienen, en la mayor parte de los casos están 15 o 20 días en la playa y el resto con los abuelos o en el pueblo, y es este tiempo el que hay que dedicar a trabajar un poco.

Más exigencia en ESO durante el verano

En Secundaria las cosas son algo distintas, aunque solo sea porque la exigencia crece. Al disponerse a iniciar el verano, algunos alumnos se encuentran con la temida confirmación de que no han alcanzado los objetivos establecidos para ese curso o ese ciclo. Y que, si están por ejemplo en 2º de ESO o bien en cualquiera de los otros cursos del segundo ciclo de la Secundaria Obligatoria, cabe la posibilidad de que repitan.

Fidel Revilla, profesor de segundo ciclo en un instituto público de Madrid, subraya la necesidad de que haya una orientación por parte del centro o del docente que ha suspendido a ese chaval. “

"Habría que compaginar dos cosas. Por una parte, subsanar las deficiencias de contenido que tienen que ver con la materia, y, por otra, insistir en algunos de los elementos instrumentales", añade. “

"Se les puede pedir que lean un libro de aventuras, alguna novela más o menos sencilla relacionada con la historia o con la geografía. En otros casos les he pedido que hagan algún trabajo relacionado con el lugar en donde están. Si se quedan en su ciudad, que vayan a algún museo. Si están de veraneo, o si van al pueblo de sus abuelos, que hagan alguna tarea o que redacten alguna historia breve sobre ese lugar. Todo ello con la finalidad de insistir, en este caso, en la expresión escrita, en la observación", argumenta.

La importancia de leer y escribir en verano

María es profesora y por su parte, es consciente de que las normas que puedan darse de cara al tiempo veraniego son luego bastante difíciles de cumplir. "Y lo digo porque también tengo hijos".

No obstante, además de insistir en la importancia de la lectura y de recordar que todas las vacaciones hace para sus alumnos una selección de libros adecuados al nivel de cada uno, sí hace una recomendación, y en ello coincide con Fidel Revilla: que los chicos escriban y elaboren sus propios cuentos. Algo que, por experiencia, sabe que es un importante elemento motivador. Lo que no es poco en estos tiempos para empezar con ánimo un nuevo curso.

Javier Sanz

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