Consejos para que los niños no se aburran en verano

Algunos se entretienen solos... pero a otros les cuesta más. ¿Qué hacemos?

Algunos niños saben distraerse por sí mismos, otros se aburren... Podemos ofrecerles alternativas saludables y educativas, ayudarles a encontrar por sí mismos los recursos para pasar un buen rato evitando largos periodos frente a una pantalla jugando con videojuegos, una de las soluciones más frecuentes que encuentran los niños para pasar el tiempo durante las vacaciones…

Los niños durante el curso no paran. Cuando terminan su jornada escolar tienen deberes y actividades extraescolares, casi no tienen tiempo para el juego o para, sencillamente, “estar sin hacer nada” y descansar.

En la época estival, en ocasiones, intentamos que tengan todo el día ocupado (a veces por la difícil conciliación familia-trabajo). No es conveniente que tengan todo su ocio dirigido, es importante que aprendan a valorar el tiempo, a organizarse y a gestionarlo. Si quieren vencer al aburrimiento tendrán que esforzarse, podemos ayudar pero no darles todo solucionado porque de nuevo esto implica “darles todo hecho”

¿Cómo podemos ayudar? Recomendaciones

Cuando el verano comienza podemos sentarnos con nuestros hijos y hacer una lista con todo lo que queremos hacer durante las vacaciones. Incluiremos desde jugar a las cartas, leer un libro o ir a dar un paseo en bicicleta hasta cocinar platos preferidos, ir al teatro o practicar la fotografía. Esta lista se convertirá en el antídoto ideal contra el aburrimiento y los niños podrán echar mano de ella si no saben cómo continuar gestionando su tiempo.

No obstante, es necesario tener en cuenta que el aburrimiento no es una pérdida de tiempo ni nuestros hijos se van a deprimir por “estar aburridos” pues en muchas ocasiones este estado despierta la motivación y produce las ideas más creativas.

¿Cómo podemos ayudar desde la familia? En primer lugar permitiendo que tengan un buen rato para crear e inventar y ofreciéndoles medios y posibilidades para ello, es decir, materiales de manualidades, juegos de construcción, elementos para reciclar… para que no recurran siempre a la tele o a la consola de videojuegos.

No pasa nada porque jueguen con dispositivos tecnológicos, pero es importante que se den cuenta de les quita tiempo para hacer otras cosas o bien que en ocasiones se están excediendo. Es fundamental que durante su crecimiento los padres ayudemos a que practiquen de forma progresiva y natural actividades para fomentar su creatividad y capacidad de juego. Por ejemplo: “¿Qué podemos hacer con una cuchara de madera?” Y que el niño diga todas las cosas que se le ocurran. Hay que proporcionarles herramientas para que aprendan en relación con su edad y capacidad. El verano es una etapa muy bonita para que padres e hijos pasemos tiempo juntos, pues el ritmo de vida actual lo hace difícil, y que el tiempo que se comparta con ellos sea de calidad: No mirar continuamente el móvil, no tener de fondo la televisión y ocuparnos de generar espacios estimulantes para el juego creativo en familia, y oportunidades para disfrutar.

¿Debemos permitir que se aburran?

Según la psicóloga Guila Sosman “El aburrimiento tiene que ser parte de la vida de los niños, ya que se relaciona con la estimulación de la creatividad, el aprendizaje y la imaginación. El estar aburridos puede motivarlos a buscar cosas sencillas para entretenerse como cocinar, bañar el perro, lavar el auto, dibujar, salir a caminar al aire libre, leer, etc. En este sentido, el aburrimiento es necesario en el desarrollo, porque si continuamente se les estimula y recrea, se está limitando a que el niño genere sus propios recursos para divertirse y también que tolere la frustración del aburrimiento”

Asimismo, esta psicóloga nos dice que antes de imponer ciertos panoramas, paseos o viajes, es fundamental consultar a nuestros hijos por sus expectativas y deseos. “Ello genera mayor participación en la toma de decisión y con esto, que todos se sientan cómodos y en confianza. Además, dependiendo de la edad de los niños, se deben negociar las expectativas para que se adecuen a la realidad de la familia, evitando así generar una idea irreal de las vacaciones y que luego se frustren”

Una propuesta: ¡¡Salimos de excursión!!

Lo más importante es la motivación y, en este caso, hablamos de una de las actividades más interesantes, divertidas y saludables que se pueden vivir en esta época del año.

El verano es la estación ideal para salir al campo tempranito. Una excursión es una preciosa actividad para realizar en familia, contemplar el paisaje, sentir la naturaleza, escuchar el canto de los pájaros, disfrutar de las explicaciones sobre lo que vamos descubriendo…

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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