Mi hijo/a ha tenido muchos suspensos este curso, ¿qué hago?

Lo que debemos y no debemos hacer para ayudar a nuestros hijos.

Llega el final de curso, el momento de recibir las notas no siempre es un buen momento para muchas familias porque, por experiencia previa, sabemos que a pesar de las observaciones que aparecen en el boletín de notas con un lenguaje más o menos positivo y alentador, encontraremos una sucesión de suspensos... ¿Cuál es la mejor forma de reaccionar? ¿De nuevo surgirá el enfado o el reproche? ¿Qué hacemos en verano?

Las notas representan los resultados de la evolución de nuestro hijo en el colegio y es importante interpretarlas de manera correcta. Si aparecen suspensos reconoceremos que algo falla y no siempre debe ser la falta de estudio de nuestro hijo, existen otras variables que influyen... Reflexionar sobre ellas y buscar soluciones será una parte importante de la asimilación de estos resultados.

Con la llegada del fin de curso, si los niños no han alcanzado los resultados deseados, los padres buscamos asesoramiento. Solemos preocuparnos, no sabemos qué hacer... en definitiva, queremos saber cómo podemos encauzarlo.

A final de curso los niños están agotados y muy excitados con la llegada del verano. A estas alturas del año, los madrugones continuados, las clases obligatorias y las actividades extraescolares empiezan a pesar, necesitan un paréntesis.

Las celebraciones propias de estas fechas y el hecho de saber que las vacaciones están a la vuelta de la esquina acrecientan esas ganas de terminar, a veces las pruebas de final de curso resultan complicadas por la propia excitación, los resultados pueden no ser los esperados.

Establecer unas medidas de descanso físico y mental durante esta etapa de final de año escolar es la clave para acabarlo bien. Por tanto, estos días, para ayudar a tu hijo a relajarse puedes hablar con él a menudo, realizar juntos planes atractivos y evitar de manera negociada el exceso de tecnologías. El bombardeo de imágenes le resta concentración (que puede necesitar para hacer algún deber que le hayan mandado, especialmente si el curso no ha ido demasiado bien) y le dificultan el sueño.

Adaptación al ritmo final del curso

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el ambiente educativo dentro de la familia es fundamental a la hora de la finalización del curso... ¿Cómo colaborar para ello?

Seguiremos unas sencillas reglas:

  1. Conocer bien a nuestro hijo y el momento evolutivo en el que se encuentra. Es necesario que los padres tengan en cuenta sus actitudes y su carácter, puede que está atravesando una etapa de cambios y le cueste concentrarse con la llegada del calor y la subida de temperaturas.
  2. También es importante estar atentos a su entorno: Colegio, deportes y actividades que determinan sus núcleos de amigos.
  3. En casa es determinante que continúe con sus responsabilidades y compromisos previamente definidos dentro de la familia.
  4. El éxito escolar es el resultado de un todo que forma parte de un clima familiar que contribuye a formar la responsabilidad del niño y su deseo de superarse.

¿Cómo colaborar desde casa?

  1. Facilitarles un lugar adecuado para "estudiar", a ser posible siempre fresquito, que favorezca la atención y evite el despiste (debe estar recogido y ordenado).
  2. Ayudarles a definir el trabajo que tienen que hacer sin dejarlo en manos del capricho o de la improvisación. - Pensar con ellos cómo pueden realizarlo.
  3. Comprobar el resultado y si no vale, repetir de nuevo.
  4. Evitarse las interrupciones de hermanos, amigos o producidas por el móvil u otros dispositivos tecnológicos.
  5. Seguir muy de cerca las dificultades escolares y ayudarles dentro de nuestras posibilidades.

Si a pesar de todas estas recomendaciones las cosas no marchan bien, debemos buscar ayuda al comienzo de vacaciones. Empezaremos preguntando en el mismo colegio y si en él no pueden resolverlo, nos plantearemos consultar con un pedagogo, psicopedagogo o psicólogo hasta llegar al fondo del problema y poner los medios adecuados para resolverlo. No es conveniente rechazar la realidad y racionalizarla pensando que "ya mejorará al curso que viene" porque en este asunto el tiempo perdido resulta decisivo.

En ocasiones, es importante tener en cuenta que nuestro hijo pocas veces admitirá que no es capaz de sacar adelante las asignaturas suspensas. Su orgullo y su amor propio le impiden reconocer su falta de habilidad o su falta de conocimientos previos necesarios para seguir aprendiendo. Nosotros debemos ofrecer a nuestro hijo ayudas y alternativas alejadas del fracaso.

¿Qué NO debemos hacer?

  • Los castigos y los gritos. Algunos padres, tras recibir las notas con suspensos, reaccionan con amenazas de castigo o gritos que no son la manera más adecuada para encontrar las causas del fracaso escolar. De hecho, cuando esta situación se repite, el niño se acostumbra a ella, y continúa con los mismos resultados. Esta manera de actuar deteriora la relación familiar.
  • La humillación. Utilizar expresiones como "eres un vago", "no vas a servir para nada en la vida..." solamente entristecen al niño y son destructivas. Normalmente, si el niño no tiene motivación hacia el estudio es por algo... Decir que es vago resulta fácil pero no es eficaz.

¿Qué debemos hacer?

  • Aceptar la situación con sinceridad comunicándonos el niño para buscar las causas.
  • Escuchar a nuestros hijos. Nos explicarán las razones por las que no han aprobado y escucharemos sin juicios o evaluaciones; aprovecharemos este momento para extraer conclusiones de los mensajes que nos envía nuestro hijo "leyendo entre líneas". El fracaso escolar es consecuencia de numerosos factores, entre ellos las relaciones humanas.
  • Pediremos apoyo al tutor/a. Nos aportará datos del rendimiento de nuestro hijo y de su comportamiento en clase.
  • Trabajar técnicas de estudio. Los insuficientes incluyen, en numerosas ocasiones, una falta de habilidad para estudiar que se puede solucionar con un apoyo que le enseñe técnicas, muchas veces las dificultades están relacionadas con la comprensión lectora.
  • En el caso del/a adolescente es importante que tenga clara la vocación profesional, por lo que es fundamental ayudarle a decidir la carrera o profesión que quiere estudiar. En este caso sería necesaria una adecuada orientación profesional.

¿Cómo recibir las notas?

  • Con calma y serenidad.
  • Sin etiquetar a nuestro hijo ni reprochando sus resultados. Si actuamos así dañaremos la autoestima del niño y se producirán consecuencias a largo plazo.
  • Asegurándonos de que nuestro hijo/a sabe que nuestro amor es incondicional y va más allá de las notas.
  • Sin proyectar nuestros deseos o exigencias. Muchos padres esperan que su hijo siga su camino en el mundo laboral, o bien cumpla con los sueños que ellos no han podido alcanzar.
  • Escuchando activamente. Debemos darle tiempo para expresar cómo se siente con las notas, para explicar sus motivos y su experiencia.
  • Permitiendo descanso. Nuestro hijo necesita recuperarse aunque las notas no hayan sido buenas.
  • Analizando sus necesidades reales. Es importante que asuma la responsabilidad y pida ayuda al respecto.
  • Estando presente durante todo el tiempo. Muchos padres se alteran con la llegada de las notas, pero luego absorbidos por el ritmo de la vida, se ausentan en el día a día. Es importante acompañar a nuestros hijos en el proceso de aprendizaje con continuidad.

 Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

 

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