Mi hijo duerme en nuestra cama

Cómo hacer para que tu bebé duerma solo

Cuanto tu pequeño te llama por la noche, te desesperas. Como no deja de berrear, cedes. Y ahí está, victorioso, durmiendo entre los dos. ¿Quieres que eso cambie?

Mi hijo duerme en nuestra cama

¿Por qué prefiere dormir en vuestra cama?

A esta edad, tu hijo empieza a tomar conciencia de que vosotros, sus padres, formáis una pareja. Por eso os llama o duerme en vuestra cama. ¿Intenta separaros? ¿Está celoso? ¿Tiene miedo de que lo olvidéis? Hay un poco de todo.

¿Qué hacer?

Demuéstrale que entiendes sus sentimientos. De nada sirve negar su llanto. Sí, tiene perfecto derecho a estar inquieto. Si le prestas atención, se sentirá reconfortado. A lo mejor descubres que, al final, se siente más seguro cuando rechazas sus tentativas de invadir vuestra intimidad.

¿Y vosotros por qué aceptáis que duerma en vuestra cama?

Si os dejáis manejar, puede que sea porque las cosas no van demasiado bien entre vosotros últimamente.

¿Qué hacer?

Reflexionad sobre vosotros como pareja. A veces, la llegada de un hijo perjudica la intimidad. La disminución del deseo sexual, frecuente durante los meses posteriores al parto, puede prolongarse. Por eso dejas ese espacio a tu hijo. Hablad del tema juntos y, si es necesario, no dudéis en pedir ayuda.

Dormir con los padres puede ser peligroso

El colecho es reconfortante para vuestro hijo pero, según muchos especialistas, también puede ser peligroso. 

Al estar en la cama con vosotros, corre peligro de hipertermia (fiebre alta) debido a las almohadas, al calor que desprenden vuestros cuerpos y al edredón.

También corre el riesgo de hundir la cara en uno de vosotros dos, en el colchón o en el edredón.

Según el centro de referencia de la muerte súbita del lactante del hospital Antoine-Béclère de Clamart, el colecho es uno de los factores de riesgo de este síndrome.

Aprender a separarse… por la noche

A esta edad, tu pequeño tendría que empezar a aprender a separarse de ti… ¡y tú de él! El sueño forma parte de ese necesario alejamiento. 

Durante la noche, tu hijo no duerme de forma lineal. Alterna fases de sueño agitado y de sueño profundo. Puede rechinar los dientes, hacer ruido o balancearse ligeramente. Eso no significa que esté desvelado.

Los despertares nocturnos son naturales. Tendrá que acostumbrarse a volverse a dormir y deberá aprender a manejar los ritmos del sueño él solo. Acabará cogiendo el chupete o el peluche sin tu ayuda. Pero, atención, eso no significa que haya que dejarle berrear. Hay que comprobar que se encuentra bien.

Ayudarlo a dormir en su cama

Si lleva varios días o semanas durmiendo con vosotros y estás decidida a poner fin a eso, procede de forma progresiva.

Coloca una cama provisional en tu habitación. Así mantendrá el contacto sin sufrir una ruptura brutal.

Cuando los dos estéis listos, háblale de vuestro proyecto. 

Explícale que cada uno tiene su espacio, que estará más tranquilo solo en su camita.

Ve a verlo, pero si se despierta del todo, no lo cojas en brazos. Tranquilízalo acariciándolo y diciéndole que no se preocupe, que estás ahí, cerca de él.
 
Maria Poblete con la colaboración de Hélène de Leersnyder, pediatra y especialista en trastornos del sueño.

El ritual para irse a dormir es sagrado

Un cuento, una nana, unos mimos… todos los rituales para irse a dormir ayudan a tu hijo a conseguir la calma necesaria para el reposo. Esa esperada repetición de acciones hace que el niño tenga la sensación de que controla la situación. Pero no hay que prolongar demasiado la sesión. Si el ritual es demasiado largo, tu hijo no querrá parar y será difícil que se duerma. 

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