¿Cómo recuperar la intimidad después del nacimiento del bebé?

Recupera tu relación de pareja después de ser padres.

Absorbidos por vuestro nuevo papel de padres, desde que que nació vuestro hijo tú y tu pareja os habéis distanciado un poco. Caroline Kruse, consejera matrimonial, te da algunos consejos para recuperar la armonía dentro de la pareja.

¿Por qué el nacimiento de un hijo puede debilitar la armonía de una pareja?

La llegada de un hijo es un cambio importante que modifica el equilibrio existente hasta ese momento, incluso cuando los dos miembros de la pareja han deseado tener al bebé con la misma intensidad. Los papeles de cada uno experimentan profundos cambios. Se pasa de dos a tres, de una pareja a una familia… Hay que encontrar nuevos puntos de referencia.

¿Cómo mantener la pareja frente a este cambio?

No hay que presionarse, sino todo lo contrario, darse tiempo. Recuperar la vida de pareja después del nacimiento de un hijo requiere modificaciones y organización. En cambio, una vez establecido un cierto ritmo, la pareja tiene que empezar a existir más allá del niño. Es importante para los padres jóvenes, pero también es esencial para el hijo, que necesita saber que sus padres no son “solo” sus padres. Si no es posible dejar al niño a cargo de alguien para ir a un restaurante, siempre se puede organizar una cena a solas en el salón, aunque el bebé duerma al lado.

A veces, el nacimiento de un niño también afecta a la líbido de los padres. ¿Cómo hay que reaccionar?

El descenso del deseo tras el nacimiento es un fenómeno que afecta a muchas parejas. Las noches demasiado cortas dedicadas a ocuparse de un bebé que llora no son muy propicias a las caricias y al diálogo amoroso. Hay que conseguir liberarse del discurso “oficial” transmitido por la sociedad, que obliga siempre al máximo rendimiento. Es un mensaje que ya está suficientemente presente en la vida profesional como para que invada también nuestra vida afectiva y sexual. ¿Sentís menos deseo o simplemente estáis demasiado cansados? Es importante comunicárselo al otro, sin temor. Al dialogar, los dos sentiréis el alivio de ser escuchados y rebajaréis las propias tensiones.

Y, en concreto, ¿cómo reavivar la llama?

Tomándoos vuestro tiempo y reconquistando el terreno de la sensualidad. La sexualidad no es el acto sexual. Cada pareja puede encontrar su modo de reactivar el deseo de forma lúdica, en función de lo que le gusta a cada uno. Pueden ser caricias diferentes a las habituales, masajes, comidas en lugares insólitos, paseos diferentes… La llegada de un hijo puede ser una ocasión para salir de la rutina en la que tal vez os creíais sumidos antes de que naciera el bebé. Si realmente no recuperáis el deseo, un terapeuta puede ayudar a comprender qué provoca ese bloqueo antes de que la relación se congele de verdad.

“La sexualidad no es el acto sexual”

Stéphanie Letellier
© Enfant Magazine

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