Cómo usan las manos los bebés

Bebés: diez dedos para descubrir el mundo

Cuando aún no se pueden mover, los bebés intentan atrapar todo lo que se les pone a tiro. Al cabo de un año más o menos, ya son unos virtuosos en lo tocante a la desteridad.

El primer intento coronado con el éxito

Los experimentos demuestran que los bebés agarran objetos antes de lo que se creía hasta hace pocos años. Es probable que inicien sus intentos de asimiento inmediatamente después de nacer. Según Martin Grunwald, investigador especialista en la percepción de la Universidad de Leipzig, “los movimientos de los recién nacidos no son casuales. Desde el principio, tienen un sistema, un objetivo. Cuanto más se entrenan, más seguridad adquieren”.

Los pequeños investigadores utilizan la boca y las manos

A los 3 ó 4 meses, los bebés que están descubriendo el mundo ya son bastante hábiles. Ven un objeto apasionante y lo cogen con determinación. Porque, durante las semanas anteriores, han adquirido una capacidad importante: la visión en tres dimensiones. Para los bebés, es la condición necesaria para un asimiento seguro y certero.

Tu pequeño todavía agarra el juguete con las dos manos y casi siempre se lo lleva directamente a la boca. Lo chupetea a conciencia y lo examina detalladamente con los labios y la lengua. A tu bebé no le importa si es un peluche baboseado, un guante deshilachado y húmedo o un pato duro de madera.

Los científicos han comprobado que los lactantes enseguida desarrollan así una imagen bastante precisa de las cosas e incluso las reconocen cuando vuelven a aparecer en su campo visual.

Examina el material y el peso del objeto

Sus deditos se afanan en la tarea cada vez más con más habilidad. A los 6 meses, tu bebé ya puede sujetar un cubo en cada mano e intentar reconocer al tacto el material del que está hecho el juguete. Sus dedos palpan con entusiasmo el revestimiento áspero de sofá o la superficie lisa de la mesa. Miles de sensores situados en la punta de los dedos comunican al cerebro la textura de la superficie. Puedes hacer feliz a tu bebé dejándole coger muchas cosas hechas de diferentes materiales.

Gracias al tacto y a la palpación, el niño aprende a distinguir las cosas duras, blandas, lisas y resbaladizas y a establecer categorías. La palpación estimula el desarrollo del lenguaje del niño. Y especialmente la adquisición de las palabras que designan las cosas.

Entre el octavo y el décimo mes, tu bebé ya es capaz de pasar un juguete de una mano a otra. Con esta nueva capacidad, puede distinguir si el objeto en ligero o pesado.

Hacia el final de su primer año, tu bebé ya no agarra las cosas con toda la mano, sino con el pulgar y el índice, y desarrolla una gran precisión. Miguitas, cuentas o pelusas… a sus hábiles deditos ya no se les escapa casi nada.

© Enfant.com

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