El desarrollo social y emocional del niño de 2 años

Tu hijo a los dos años empieza a tomar sus decisiones.

A esta edad, el niño ya sabe que es un ser independiente. Empieza a querer hacer cosas y tomar decisiones por sí mismo. También nace en él el deseo de relacionarse con otros niños de su edad.



Conocer, comprender y controlar las emociones es un proceso largo, y tu hijo lo acaba de iniciar. Sus emociones afloran, pero aún no las controla. Eso genera frustración, que muchas veces deriva en rabieta. Es el momento de poner las bases para desarrollar su inteligencia emocional.

Explora el mundo y sus límites

A esta edad, tu hijo se lanza a descubrir el mundo que le rodea. En sus exploraciones, busca los límites: los de su entorno y los suyos propios. Actúa por el principio de ensayo y error y, cuando el ensayo no prospera, se frustra. Es una frustración que el pequeño aún no puede controlar adecuadamente por lo que, a menudo, desemboca en llantos y pataletas. Lo mismo ocurre cuando le pones límites. En realidad, es una reacción positiva, porque demuestra que el niño está luchando por dominar sus emociones y sus impulsos. Pero eso no significa que debas ceder. Ponle límites razonables y no dejes que se los salte, ¡aunque tengas que armarte de paciencia! 

Explora las relaciones sociales con sus iguales

A los 2 años, tu hijo empieza a interesarse realmente por otros niños de su edad. Ya no se limita como hacía hasta ahora a mirar a otro bebé con curiosidad, sino que interactúa con él de forma continuada, hablando, compartiendo espacio y tiempo de juego e imitando sus acciones. Está haciendo sus primeros pinitos en la vida en sociedad. Felicítalo cuando juegue bien con otro niño, eso le hará sentirse orgulloso de sí mismo y le animará a seguir por el buen camino. Y procura mediar cuando surjan conflictos.

Explora emociones más complejas

A medida que el niño crece, sus emociones se van haciendo más complejas. Probablemente empiecen a aparecer sentimientos nuevos como el orgullo, la vergüenza, la timidez o los miedos. Tienes que ayudarle a canalizar esas emociones que aún no controla.

Tu pequeño empieza a darse cuenta de que las personas que le rodean también tienen  sentimientos y experimentan emociones. Quiere saber lo que les ocurre a los demás y por qué. Puede que al ver a su hermano llorando, intente consolarlo: está desarrollando su empatía. No le ocultes las emociones negativas, tiene que aprender que forman parte de la vida. ¡Y comparte con él las alegrías, claro!

Edúcalo en la inteligencia emocional

Si fomentas la inteligencia emocional de tu hijo, le estarás dando las herramientas necesarias para aprender a canalizar sus emociones. Ayúdale a reconocer la alegría, la tristeza el miedo o la rabia. Nómbrale las emociones y ayúdale a afrontarlas enseñándole a expresar sus sentimientos. Cuando tengas que comunicarle una prohibición, establecer un límite o hacerle una pregunta, háblale despacio y mirándole a los ojos. Y escúchalo siempre, para que en el futuro pueda expresarse en un ambiente de confianza.

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