Comportamientos habituales de los niños de 2 años

Egocentrismo, explorar sus límites, timidez... son algunas de las conductas típicas de los niños de 2 años.

Tu hijo ha cumplido 2 años. Su desarrollo mental es cada vez más complejo. Ya sabe que es un ser independiente. Entiende muy bien lo que le dices, pero no siempre es fácil razonar con él, porque su visión del mundo es todavía muy simple e incompleta. Es la etapa de la frustración, la terquedad y las rabietas. ¡Ármate de paciencia!

Explora los límites…

En esta etapa, el niño está en plena construcción de su yo y de su autonomía. Quiere saber hasta dónde llegan los límites. Por eso se opone a lo que le ordenas o intenta hacer lo contrario. Le encanta el desafío. Ha entrado de lleno en la etapa del “no”. Es bueno que el niño descubra por sí mismo esa autonomía, pero no puedes permitir que tu pequeño se salga con la suya. Cuando tu hijo te desafíe, intenta desviar su atención –a esta edad su capacidad de concentración es corta-, pero debe quedarle muy claro que la última palabra la tienes tú.

… Y explora sin límite

Su curiosidad se ha multiplicado exponencialmente. Necesita explorar todo lo que le rodea para conocer mejor su entorno: no deja de comparar, probar, manipular… Pero no tiene conciencia del peligro. Por eso, en esta etapa debes extremar la vigilancia y adoptar todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad.

Yo, yo y yo

A los 2 años, tu hijo ya sabe que es una persona independiente, pero todavía no tiene capacidad para ponerse en el lugar del otro. Eso lo lleva a ser muy posesivo, egoísta. Considera natural lo que recibe y no alcanza a valorar el esfuerzo de los demás. Por eso casi nunca da las gracias de forma espontánea.

El rey de la casa… ¡y del mundo!

En esta etapa de afirmación del yo, el niño quiere convertirse a toda costa en el centro der atención de las personas que le rodean. Por eso, cuando estás conversando con otras madres en el parque o en casa con los amigos, tu hijo interrumpe constantemente: te pide que le ates los zapatos, que mires cómo salta… Por un lado, quiere ser el protagonista y, además, quiere expresar su descontento por tener que compartirte.

Le gusta la repetición

El niño aprende por imitación y repetición. Ahora que tiene más capacidad de memoria, cuando algo le gusta (una película, un cuento, un juego…) lo recuerda y quiere volver a disfrutar de ello una y otra vez. ¿Cuántas veces no le habrás leído su libro de Peppa Pig?

Pídele respuestas concretas

Aunque tu pequeño sea muy parlanchín, cuando le preguntas qué tal lo ha pasado en casa de la abuela, se queda callado. No lo hace oposición o porque no quiera complacerte. Es que necesita que le formules una pregunta mucho más concreta. Sus capacidades lingüísticas todavía son limitadas, y se siente perdido. Si le preguntas: “¿A qué has jugado en casa de la abuela?”, es más fácil que obtengas una respuesta.

Sufre ataques de timidez

Puede que tu hijo sea extrovertido y hablador y busque a menudo llamar la atención de las personas más próximas. Pero, en cuanto está ante un desconocido, se oculta detrás de ti y no abre el pico. Está en la edad en que aflora la timidez, un sentimiento nuevo para él. Respeta su silencio y no lo obligues a dar besos al recién llegado. Dale un poco tiempo y actúa con naturalidad, ¡probablemente acabe sentado en sus rodillas!

Suscríbete al Club Conmishijos

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!