Cómo se comunican los niños a los 2 años

Tu hijo/a a los dos años se expresa así.

A los 2 años, tu hijo entiende casi todo lo que le dices y su vocabulario se amplía de día en día. Además, cada vez combina mejor las palabras para formar frases des dos, tres y más vocablos. 

A los 24 meses, el niño, que hasta entonces señalaba con el dedo los objetos, animales y personas que le rodean, empieza a llamarlos por su nombre, por lo que la comunicación se hace más fluida.

Su jerga incomprensible se ha ido perfeccionando. Generalmente, ya no tiene necesidad de que sus padres le hagáis de intérpretes para que la gente le entienda. Pero si su lenguaje sigue siendo poco claro, intenta esforzarte para comprenderlo y, sobre todo, demuéstrale que le escuchas. 

Aunque el desarrollo del lenguaje es una de las habilidades que más varían entre los niños de la misma edad, a los 2 años, muchos pequeños tienen ya un vocabulario de unas 200 palabras.

Con ese vocabulario, los pequeños empiezan a construir frases de tres o cuatro palabras, o incluso más. Esas oraciones constan de un sujeto (“mamá”) al que se le suma un verbo (“mamá ven”) o un adjetivo (“mamá guapa”) y hasta un complemento (“mamá quiero agua”).

Ya suelen utilizar adecuadamente los pronombres “yo” y “tú” y el posesivo “mío”. Pero a menudo todavía se refieren a sí mismos en tercera persona. También empiezan a manejar los plurales y los géneros masculino y femenino y adverbios de lugar (“aquí”), de cantidad (“mucho”) o de tiempo (“ahora”).

Otro avance es el uso del “no”. Hasta hace poco, el niño expresaba su rechazo con un gesto. Pero eso se acabó. Ahora usa –e incluso abusa- de la negación. Es el vocablo estrella de esta etapa de afirmación del yo.

Gracias al nivel de comprensión que ha alcanzado y al desarrollo de su memoria, ya puede obedecer órdenes simples como “dame el juguete” o “no tires el vaso”. E incluso logra ejecutar dos o más órdenes seguidas, como “coge el osito y siéntalo en el sofá”.

Paralelamente, es capaz de responder a preguntas, siempre que sean suficientemente concretas como “¿tienes hambre?” o “¿a qué juegas?”. No le hagas preguntas genéricas que requieran una respuesta más compleja del tipo “¿qué has hecho en casa de la abuela?”, porque tu pequeño no sabrá qué contestar y se quedará callado.

A medida que el pequeño amplía sus capacidades lingüísticas, se produce otra novedad: empieza a hablar con otros niños y a compartir más los juegos.

A esta edad, le encanta escuchar cuentos, cancioncillas, juegos de palabras, rimas… A ser posible, siempre las mismas, ¡estamos en la etapa de la repetición! Seguramente también cantará canciones sencillas o repetirá versos pegadizos.

Para fomentar el desarrollo del lenguaje de tu hijo, háblale mucho y dale tiempo para que se exprese. Léele cuentos a diario, así aprenderá nuevas palabras que no forman parte de su universo cotidiano al tiempo que se familiariza con los libros.

El ritmo de aprendizaje de las habilidades lingüísticas varía mucho de un niño a otro, especialmente en esta etapa de su desarrollo. Algunos niños son más tímidos y callados y, aun conociendo las palabras, no se deciden a pronunciarlas. Otros, simplemente no sienten tanta necesidad de expresarse hablando. Pero eso no significa que sean menos inteligentes o sufran un retraso anormal. Al final todos se igualarán al llegar a la edad escolar. Si tu pequeño tiene un desarrollo motriz y psicosocial normal, no debes preocuparte.

 

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