3 trucos para ayudarle con los deberes

Trucos efectivos para que los deberes no sean un castigo


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista especializada en ocio y tiempo libre
Creado: 9 de octubre de 2018 15:46 | Modificado: 22 de agosto de 2025 11:21


Las tardes con niños en edad escolar pueden ser maravillosas... o una auténtica pesadilla. Llega el momento de hacer los deberes y, de pronto, todo son excusas, distracciones, bostezos y quejas. ¿Te suena? No estás sola. Muchos padres se enfrentan a la misma situación: niños que no quieren ponerse a estudiar, padres que acaban enfadados y tareas que se hacen mal o a desgana.

Pero no tiene por qué ser así. Ayudar a los niños con los deberes no significa hacerlos por ellos, sino ofrecer herramientas, rutinas y un entorno que les facilite la concentración y les motive. ¿El objetivo? Que aprendan a trabajar de forma autónoma, organizada... y hasta con ilusión.

Te contamos tres trucos infalibles, y muy fáciles de aplicar, para que la hora de los deberes deje de ser una guerra y se convierta en un momento productivo y, por qué no, también agradable.

trucos para que los niños hagan los deberes

Trucos para que los niños hagan los deberes

Truco 1: Definir las tareas con claridad

Antes de que tu hijo se siente a hacer los deberes, es fundamental que sepa exactamente qué tiene que hacer. Parece obvio, pero muchos niños empiezan sin tener claro cuál es la meta. Esto genera ansiedad, pérdida de tiempo y frustración.

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Ya sea que los deberes vengan indicados en la agenda del colegio o que hayas decidido incluir una pequeña rutina en casa (como leer 15 minutos o repasar las tablas), lo importante es que el niño tenga una visión clara del conjunto de tareas. Saber qué se espera de él y cuánto tiempo se estima que le llevará le ayuda a organizarse y a mantener la concentración.

Un truco útil es hacer juntos una lista breve de tareas y estimar cuánto tiempo dedicará a cada una. Incluso puedes dibujar un pequeño reloj o usar un temporizador con colores para que lo visualice mejor. Este tipo de estructura da seguridad y refuerza su autonomía.

Truco 2: Crea su "rincón de deberes"

El lugar donde se hacen los deberes también importa. Mucho. Tener un espacio fijo, ordenado y cómodo puede suponer un cambio radical en la actitud del niño.

Este "rincón de estudio" no tiene que ser una oficina de diseño. Puede ser un escritorio en su habitación, un rincón del salón o incluso una pequeña mesa en el cuarto de juegos. Lo importante es que esté libre de distracciones, bien iluminado y que el niño lo sienta como su espacio.

Una buena idea es dejar que participe en la decoración: que elija un portalápices, un póster motivador o que cuelgue allí uno de sus dibujos favoritos. Cuanto más personal sea, más lo sentirá como un lugar especial y menos como una imposición.

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También es clave que en este espacio solo se hagan tareas escolares. Si es el mismo lugar donde juega o merienda, su cerebro no activará el "modo concentración".

Truco 3: Jugar a ser el profesor

Uno de los secretos mejor guardados para que los deberes dejen de ser un castigo es convertirlos en un juego. ¿Cómo? Dando la vuelta a los roles.

Cuando tengan que leer, repasar lecciones o memorizar algo, proponles que lo hagan como si fueran profesores dando clase a sus muñecos, peluches... o a ti. Sentirse "el que sabe" refuerza su autoestima y transforma una obligación en un momento divertido.

Este truco funciona especialmente bien con materias como lectura, comprensión de texto, redacciones o incluso matemáticas. Puedes sentarte como "alumno" y dejar que te lo explique todo. Al hacerlo, el niño afianza conocimientos y se involucra mucho más.

Incluso puedes jugar a que tienen que aprobar a los "alumnos", que en realidad son sus muñecos, para asegurarte de que ha entendido bien la lección. La clave está en desdramatizar y despertar su curiosidad.

Establece una rutina clara, sin castigos ni chantajes

Además de estos tres trucos, es importante que la hora de los deberes tenga una rutina establecida, sin amenazas ni premios constantes. En lugar de frases como "si no haces los deberes no ves la tele", prueba con: "primero los deberes y luego lo que quieras". Así aprenden a gestionar su tiempo.

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También es bueno acordar juntos la mejor hora para hacerlos. Algunos niños rinden mejor justo después de llegar del cole, otros necesitan una pausa para merendar y despejarse. No hay una fórmula única. Observa, pregunta y adaptad la rutina a sus ritmos.

Los deberes pueden ser una oportunidad para fortalecer su sentido de la responsabilidad, su organización y su capacidad para aprender de forma autónoma. Pero eso no significa que deban hacerse con lágrimas, enfados ni discusiones diarias.

Con un poco de planificación, un espacio agradable y algo de juego, puedes conseguir que la hora de los deberes deje de ser una pesadilla y se convierta en una experiencia más llevadera, ¡incluso divertida!, para todos.

Recuerda: lo más importante no es que lo hagan perfecto, sino que aprendan a disfrutar del proceso de aprender.

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Comentarios (1)

16 jul 2024 23:13 valeria domenica triana lucio

un poco