Guía de supervivencia para hacer la Ruta del Cares con niños y adolescentes

Senderismo con niños en Asturias


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 18 de junio de 2026 07:18 | Modificado: 18 de junio de 2026 07:29


Hay parajes naturales en España que, al menos una vez en la vida, hay que recorrer a pie. La Garganta Divina, ese desfiladero imponente esculpido por el río Cares entre León y Asturias, es uno de ellos. Pero, cuando planteas hacer senderismo en alta montaña a un adolescente, la respuesta habitual suele ser un suspiro dramático o un "qué pereza". Y si vas con niños más pequeños, el pánico a los desfiladeros puede jugarte una mala pasada. ¿Es posible hacer la Ruta del Cares con niños y adolescentes sin morir en el intento, o terminar discutiendo en mitad de la montaña?

Os aseguro que no solo es posible, sino que puede convertirse en una de las mayores aventuras de vuestro verano. La clave no está en las piernas, sino en la estrategia, la psicología y la logística.

A diferencia de un parque de atracciones o un museo interactivo, los Picos de Europa ofrecen una inmersión salvaje. Aquí no hay pantallas ni coberturas móviles fiables, lo que convierte a este desfiladero en el escenario perfecto para reconectar, picar el orgullo explorador de vuestros hijos y disfrutar de un paisaje que parece sacado de una película de aventuras. Agarrad las botas de montaña y el protector solar, porque aquí tenéis la guía definitiva de tú a tú.

Ruta del Cares con niños

Consejos para hacer la Ruta del Cares con los niños

Cómo motivar a un adolescente a hacer la Ruta del Cares

El mayor enemigo en la Ruta del Cares con niños y adolescentes no es el desnivel, sino la monotonía del camino si no se gestiona bien. El Cares es una ruta de senderismo lineal, llana en su mayor parte, pero larga. ¿Cómo mantenemos el interés?

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La táctica del explorador:

  • Para los niños: Convertid el camino en una película de aventuras. El desfiladero está repleto de puentes que cruzan el vacío (como el espectacular Puente de los Rebecos), túneles excavados en la roca viva donde gotea el agua y canales de agua que acompañan el sendero. Utilizad estos hitos como "metas parciales". No vamos a hacer 12 kilómetros; vamos "hasta el próximo túnel de roca".
  • Para los adolescentes: Apelad a su orgullo y a su cámara. El paisaje es tan sumamente fotogénico e imponente que incluso el adolescente más pegado a las redes sociales caerá rendido ante la espectacularidad de las paredes verticales de más de 2.000 metros de altura. Además, la ausencia de cobertura (sí, la vais a perder en gran parte del recorrido) es una oportunidad de oro para obligarles a mirar hacia arriba y conversar.

¿Desde dónde empezar y cuántos kilómetros hacer en la Ruta del Cares?

La ruta completa une los pueblos de Poncebos (Asturias) y Caín (León). Son unos 12 kilómetros solo de ida (24 kilómetros si se hace ida y vuelta). Hacer el recorrido completo de ida y vuelta con niños o adolescentes que no estén muy acostumbrados a caminar es una locura que os garantizará agujetas y mal humor.

Las dos mejores opciones para familias:

  1. La opción Caín - Caín (La más recomendada para niños pequeños): Consiste en aparcar en el pueblo leonés de Caín y caminar en dirección a Poncebos unos 4 o 5 kilómetros (hasta el ecuador de la ruta) y luego dar la vuelta. El tramo que sale de Caín es, de lejos, el más espectacular, el más llano y el que tiene más túneles y puentes. Los niños apenas se cansarán y verán lo mejor del paisaje.
  2. La opción con todoterreno (El planazo para adolescentes): Podéis empezar a caminar en Poncebos, hacer los 12 kilómetros de ida disfrutando de la caminata completa (con la famosa subida inicial de los Collaos, el único tramo duro) hasta llegar a Caín. ¿Y la vuelta? En lugar de caminar otros 12 kilómetros, contratad previamente una excursión de vuelta en vehículo 4x4 a través de empresas locales. Los llevarán de regreso a Poncebos cruzando los Picos de Europapor pistas de alta montaña. A los adolescentes este trayecto en todoterreno les parece una pasada.

Las cabras del Cares, los habitantes más simpáticos de la ruta

Si hay algo que rompe la monotonía y saca una sonrisa instantánea a cualquier edad, son las famosas cabras que habitan el desfiladero. Están completamente acostumbradas a los senderistas y os las encontraréis caminando por el propio sendero, encaramadas a riscos imposibles o descansando a la sombra de los túneles.


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Explicadles a los niños y adolescentes que, por muy simpáticas y fotogénicas que sean, no hay que darles de comer. Son animales salvajes y la comida humana les sienta mal, además de que pueden volverse insistentes o empujar sin querer si huelen comida en las mochilas.

Consejos de supervivencia para que la excursión sea un éxito

Hacer la Ruta del Cares con niños y adolescentes requiere respetar la montaña. No es un paseo marítimo, es un desfiladero de alta montaña. Apotad estos consejos imprescindibles:

  1. Atención constante al camino: El sendero es ancho (de entre 1 y 2 metros), pero no tiene vallas de protección en la mayoría de los tramos y a un lado siempre está el abismo hacia el río. Con niños pequeños, la regla de oro es llevarlos siempre de la mano o por el lado de la pared de roca, nunca sueltos ni corriendo. Si lleváis adolescentes, advertidles de que no se despisten mirando el móvil mientras caminan.
  2. Cuidado con las piedras y los cascotes: El desfiladerosufre desprendimientos naturales, a veces provocados por las propias cabras que caminan por arriba. Si veis que caen piedrecitas, alejaos de la pared. Muchas familias optan por ponerles cascos ligeros (tipo escalada o bicicleta) a los niños más pequeños por seguridad.
  3. Calzado con buen agarre: Prohibidas las chanclas, las sandalias de vestir o las zapatillas de suela lisa. El suelo es de piedra caliza y, con el paso de miles de senderistas, algunas rocas están pulidas y resbalan como el hielo, especialmente si chispea. Unas buenas botas o zapatillas de trail con suela estriada os evitarán sustos.
  4. Agua y comida de sobra: En mitad de la ruta no hay tiendas, ni fuentes de agua potable, ni baños. Cada miembro de la familia debe llevar su propia mochila con al menos un litro y medio de agua, bocadillos, frutos secos y fruta para ir reponiendo fuerzas.

La Ruta del Cares con niños y adolescentes es una oportunidad magnífica para demostrarles a tus hijos que hay un mundo impresionante ahí fuera que no necesita wifi para ser emocionante. Una experiencia de esfuerzo compartido que, os lo aseguro, recordaréis entre risas durante las cenas familiares de los próximos años.

Datos prácticos

  • Mejor época del año: Los meses de mayo, junio y septiembre son ideales. En julio y agosto la ruta masifica bastante, por lo que, si vais en estas fechas, es obligatorio madrugar muchísimo para poder aparcar en Poncebos o Caín antes de las 9:00 de la mañana.
  • Duración aproximada: Si hacéis la ruta completa de ida (12 km), calculad unas 3 o 4 horas con niños, contando las paradas para hacer fotos y comer algo.
  • Equipamiento imprescindible: Chubasquero (el clima en Asturias cambia en diez minutos), gorra, gafas de sol, protector solar y una batería externa para el móvil (al buscar cobertura constantemente, las baterías se agotan el doble de rápido). 

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