Si tu hijo se muerde las uñas o se rasca más en verano, observa esto

Cuando un gesto repetido puede estar contando algo que tu hijo no sabe decir


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 3 de agosto de 2026 09:42 | Modificado: 3 de agosto de 2026 09:48


En verano los niños tienen más tiempo libre, más cambios de rutina y, muchas veces, más horas de convivencia familiar. También duermen peor, pasan más calor, se aburren más o viven situaciones nuevas: campamentos, viajes, casas ajenas, primos, piscina, playa, planes que no siempre eligen. Y, de pronto, se muerde las uñas, se rasca sin parar, se toca el pelo, se pellizca la piel o no deja quietas las manos.

A simple vista puede parecer una manía sin importancia. "Déjate las uñas", "no te rasques", "para ya". Pero cuando un niño repite mucho un gesto corporal, conviene mirar un poco más allá.

Morderse las uñas niños

No siempre es una manía

Morderse las uñas puede aparecer en momentos de nervios, espera, aburrimiento o cansancio. La Asociación Española de Pediatría incluye gestos como morderse las uñas o tocarse el pelo entre las manifestaciones motoras que pueden verse en niños con ansiedad, junto a inquietud o agitación.

También hay hábitos repetitivos que se disparan con la emoción, el estrés, el cansancioo el aburrimiento. La AEP señala que algunas estereotipiaso conductas repetidas pueden aparecer en actividades estimulantes o en situaciones de ansiedad, y que, si tienen repercusión importante, puede ser necesaria intervención psicológica.

PUBLICIDAD

En verano esto puede pasar desapercibido porque todo parece más relajado. Pero precisamente esa falta de estructura puede aumentar algunos hábitos corporales. Hay niños que no saben decir "estoy nervioso", "me siento observado", "me aburro" o "esto me supera". Lo dicen con las manos, la piel o las uñas.

Cuándo observar y cuándo consultar

No se trata de alarmarse por cada uña mordida. Conviene observar si el gesto aparece siempre en los mismos momentos: antes de dormir, al separarse de los padres, cuando hay mucha gente, al usar pantallas, cuando se aburre o cuando tiene que hacer algo que le incomoda.

Ayuda más preguntar con calma que reñir: "veo que te muerdes mucho las uñas, ¿estás nervioso?", "¿te pica de verdad o lo haces sin darte cuenta?". También se pueden ofrecer alternativas: una pelota antiestrés, dibujar, respirar juntos, salir a caminar, beber agua o buscar una actividad tranquila.

Hay que consultar si el rascado provoca heridas, sangrado, lesiones en la piel, infección, pérdida de sueño o mucho malestar. También si morderse las uñas se vuelve compulsivo, causa dolor, afecta a la vida diaria o va unido a ansiedad intensa, tristeza o cambios de conducta. La ansiedad infantilpuede requerir valoración cuando la preocupación es difícil de controlar o interfiere en el día a día.

El mensaje no es "vigila cada gesto", sino escucha lo que el cuerpo repite. A veces, una uña mordida o una piel rascada no son el problema: son la pista.

PUBLICIDAD

 

Bibliografía

  • Asociación Española de Pediatría, EnFamilia. Trastornos de ansiedad.
  • Asociación Española de Pediatría, EnFamilia. Estereotipias primarias.
PUBLICIDAD

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!