Ayuda a tu cuerpo a recuperarse después del parto

Acabas de dar a luz y necesitas recargar pilas: pequeños dolores, cansancio... ¡Minimiza los síntomas!

¿Estás cansada, hecha polvo o un poco deprimida? No, no eres demasiado “melindrosa”, ¡es simplemente que acabas de dar a luz! A continuación repasamos los pequeños dolores que aparecen tras el parto y te damos algunos consejos para minimizarlos.

Ya estás de vuelta en casa, con tu bebé en los brazos… y agotada. ¡Es como si hubieras corrido una maratón! ¿Es normal que te duela todo y que te sientas débil y vacía? Sí, es de lo más común. Tu cuerpo acaba de pasar nueve meses de embarazo y un parto, ¡casi nada! Ahora tiene que recuperar su estado anterior y para ello necesitará algún tiempo. Por eso, en lugar de hablarte solo de la inmensa felicidad que te espera junto a tu pequeño, también vamos a recordar esos cambios fisiológicos y las molestias que ocasionan. Eso sí, sugiriéndote ideas para acabar superarlos.

Tus hormonas están revolucionadas

En el periodo posterior al parto, algunas hormonas descienden en picado y otras cogen carrerilla, se desbocan. Los estrógenos, que eran las protagonistas del embarazo, hacen mutis por el foro: su tasa se reduce en un 90% de forma inmediata, tras la expulsión de la placenta. La prolactina, la hormona principal para la producción de la leche, le roba el protagonismo. Cada vez que tu bebé estira de tu pezón, la prolactina alcanza picos impresionantes. Y tú, mientras, tienes que soportar más o menos bien esa montaña rusa. Vale, los científicos nunca han podido demostrar que ese baile de hormonas tenga efectos directos en el estado físico o moral. Pero con pruebas o sin ellas, todas las mujeres saben de sobra hasta qué punto esas sustancias pueden influir a veces en su humor. Los famosos baby blues, aunque no estén causados solo por la caída de estrógenos, no le son ajenos.

Las soluciones

Poco puedes hacer, a parte de esperar pacientemente a que escampe la tormenta hormonal. Salvo si has decidido no dar el pecho a tu hijo. Entonces te recetarán unos medicamentos muy eficaces que bloquearán la secreción de prolactina. Pero si realmente te sientes muy triste y deprimida pasados los primeros días, es muy importante que busques a alguien a quien confiar tus sentimientos. ¿Las personas de tu entorno no te entienden? Habla con la comadrona que te ha atendido o con psicólogo de la maternidad donde has dado a luz.

El útero no se recoloca en su lugar

Ahora tu útero debe recuperar su tamaño y el lugar que ocupaba antes del embarazo. Para enfrentarse a ese reto, tu músculo uterino utiliza un método que conoce bien: se contrae. Son los entuertos. Entonces sientes calambres y espasmos.

Ten en cuenta que, generalmente, los entuertos son dolorosos solo a partir del segundo hijo, para las primerizas pueden pasar casi inadvertidos. Suelen acentuarse al dar el pecho: cuando tu bebé mama, la prolactina aumenta y estimula al mismo tiempo la oxitocina, la hormona responsable de las contracciones uterinas. Estas dos hormonas proceden de la misma zona del cerebro, ¡y eso crea vínculos! Tu útero también debe ocuparse de cicatrizar y evacuar los residuos de la mucosa que aún puede contener.

Por eso sangras durante quince días o tres semanas, como si tuvieras la regla. Son los loquios. ¡Es una limpieza general!

Las soluciones

Para aliviar los entuertos que durarán aproximadamente una semana, puedes tumbarte boca abajo, colocando una almohada debajo del abdomen para presionar sobre el útero.

Los medicamentos (antiespasmódicos y antiinflamatorios) son eficaces, pero solo se pueden tomar si no das el pecho a tu hijo. En caso contrario, puedes optar por la homeopatía (Magnesia phosphorica 5 CH o Viburnum opulus 5 CH).

La vagina se tensa de nuevo

Después de haberse distendido ampliamente para dar paso tu bebé, la vagina tiene que recuperarse de esa gran dilatación. Cuando vuelvas a tener relaciones sexuales, puede que te moleste su falta de tonicidad. Y eso sin tener en cuenta que, al encontrarse bruscamente privada de los famosos estrógenos, la mucosa vaginal tiende a ser muy seca, lo que produce sensación de quemazón. No es lo ideal para mantener relaciones sexuales. Y, a decir verdad, no estás de humor para eso. Es normal. Cuando te sientas mejor en tu propia piel, recuperarás el deseo sexual y todas las buenas sensaciones bajo las sábanas cuando mantengas relaciones íntimas con el padre feliz.

Las soluciones

Si es necesario, te prescribirán una rehabilitación perineal, no antes de los dos meses. La gimnasia no ayuda a rehabilitar el perineo. Por ejemplo, el ejercicio que consiste en sostener un balón entre las rodillas en posición yacente no es para nada eficaz. Una rehabilitación digna de tal nombre pasa por enseñar a la mujer a controlar sus músculos perineales y a reforzarlos haciendo hincapié sobre todo en un trabajo intravaginal.

¡Ay, la episiotomía!

Tira, escuece, pica… De no ser por la buena causa –facilitar el paso de tu bebé- hubieras prescindido encantada de esta incisión del perineo. Como esa zona está permanentemente húmeda debido al sangrado, la cicatrización completa tarda al menos dos semanas. Y la cicatriz puede doler durante ese tiempo y seguir siendo sensible durante meses. Por eso es normal que algunas madres se retuerzan cuando dan de mamar a sus bebés sentadas. ¡Es simplemente porque les duele el trasero!

Las soluciones

En caso de episiotomía dolorosa, muchos kinesioterapeutas recomiendan sentarse lo más a menudo posible con las piernas cruzadas: con el busto hacia delante y una almohada colocada bajo el extremo de las nalgas. De esta forma, el peso del cuerpo ya no recae sobre el perineo, sino sobre la parte huesuda de las nalgas. Así el dolor se difumina. Otro salvavidas es… ¡el salvavidas, precisamente! Si te sientas encima, harás recaer todo el peso de tu cuerpo en las nalgas y los muslos y aliviarás así el perineo, que está hipersensibilizado.

Tu cuerpo evacua

En los días posteriores al parto, actos tan simples como defecar y orinar pueden volverse complicados. Al final del embarazo, los intestinos y la vejiga han estado comprimidos por el bebé y todavía están un poco doloridos y perezosos. Se han relajado bajo el efecto de las hormonas del embarazo, igual que tus músculos abdominales, algo que entorpece el tránsito.

La episiotomía te hace sufrir. Y, además, puede que tengas una infección urinaria o hemorroides: el enorme empuje realizado durante el parto, puede provocar una dilatación de la red venosa que rodea el ano. Es urgente poner remedio a todos esos dolores para que tu organismo pueda recuperar sus funciones de evacuación habituales.

Las soluciones

Antibióticos para la infección urinaria. Antiinflamatorios, tónicos venosos o medicamentos homeopáticos (Aesculus) para las hemorroides. Y, para el tránsito intestinal, una alimentación rica en fibra y, por supuesto, suficiente ejercicio físico.

Isabelle Gravillon
© Enfant Magazine

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Comentarios (1)

02 sep 2018 18:10 Mirna Pibencia

Hola, chicas, quería contarles acerca de mi experiencia, mi único problema que experimente después del parto, fue que me costó bastante poder perder unos kilos que gane luego del parto, tarde casi 1 año para poder bajarnos 7 kilos que gané con el embarazo de mi niño. Probé muchas dietas, pero nada me ayudaba a mejorar. Todo cambio cuando empecé a tomar un producto milagroso llamado Mummy Magic Weight-Loss Tea de Secrets of Tea, este producto ayudo a que mi metabolismo se acelerará y en poco tiempo empecé a quitarme esos kilos de más. Lo más importante es que pude bajar de peso con un producto natural y sin aditivos químicos que entorpecieran mi lactancia. Baje de peso en cuestión de semanas.