15 consejos para estimular vuestra vida de pareja

Cuidar la pareja debe ser una prioridad, sobre todo tras ser padres.

La vida de pareja no siempre es un largo río que fluye tranquilo. Cómo estar bien juntos, comunicarse, desearse, ayudarse… vamos, ¡amarse! Sigue estos consejos.

1. Estar los dos solos

Mientras los hijos son pequeños, os acaparan de forma concreta, física y psíquicamente, de modo que os queda poco tiempo para salir y para construir espacios para los dos solos. Eso sin contar con lo que cuesta coger a una canguro y además pagar el restaurante cuando los abuelos no pueden tomar el relevo. Sin embargo, es indispensable que os volváis a encontrar los dos solos. Basta con que os toméis un simple café después de dejar al bebé en la guardería para que sintáis que el día empieza bien.

2. Invitarse a la propia casa

No siempre es posible salir solos los dos, mano a mano. Si la economía familiar, el cansancio o la falta de tiempo no lo permiten, podéis montar una “velada para enamorados” en casa. De vez en cuando, organizad una cena especial: preparáis un plato rico y os arregláis un poco. Dad de cenar a los niños antes para estar tranquilos.

3. Hablar de todo

Los dos os implicáis en la vida familiar y compartís con el otro lo que vivís fuera de casa, sobre todo en el trabajo. Eso demuestra que la información fluye bien no solo dentro de casa, sino también entre el interior y el exterior del hogar. Esto es fundamental, porque os permite organizar bien vuestro día a día y enriqueceros mutuamente de lo que cada uno vive por su lado. Sin embargo, eso no basta. ¿Habláis de vosotros, de lo que sentís, de vuestro estado de ánimo y de lo que esperáis del otro? ¿Vuestra relación amorosa está presente en vuestra conversación?

4. Compartir

“Cariño, por favor, cómo me gustaría que tú también lavaras los platos, pusieras la lavadora, tendieras la ropa, cocinaras… En España, las mujeres asumen el 88% de estas tareas y el 65% de ellas, además, trabaja fuera de casa. Y muchas son madres. ¿Qué actitud tiene tu compañero en este tema? Pídele que precise bien su punto de vista, porque la salud de la pareja os va en ello. Claro, utilizando siempre el tacto y siendo diplomática.

5. Saber respetar los silencios

No tiene por qué ser algo inquietante. Ese silencio puede significar “S.N.” (sin novedad). El trabajo de tu pareja es su espacio de desarrollo personal y está claramente separado de lo que ocurre en casa. Es una señal de independencia. Si todo marcha bien entre vosotros y reina el buen humor, ¿qué más se puede pedir? Evidentemente, hay que detectar los problemas antes de que crezcan. Simplemente haz saber al otro que, si tiene problemas, puede contar contigo y que los secretos solo consiguen agravar las situaciones. A buen entendedor…

6. Aceptar las fluctuaciones del deseo

¿Os cuesta recuperar el entusiasmo? Puede que estéis ante una dificultad inherente a la longevidad de vuestra pareja: cuanto más tiempo pasa, menos actividad sexual hay. Todos los estudios lo reflejan. A veces, el deseo disminuye un poco, mucho… o absolutamente nada. Al fin y al cabo, no es ninguna fatalidad.

¿A veces tienes la impresión de que debes escalar el Himalaya cuando te reúnes en la cama con tu tierno enamorado? Has trabajado durante todo el día, te has ocupado de los niños al volver a casa, ¿y ahora tienes que asumir el papel de amante embargada por el deseo? Al llegar a este punto, dices “a dormir”. Pero no hagas lo mismo todas las noches, aunque en ese momento estés cansada. Si no, pasará el tiempo sin que os reencontréis realmente y el deseo disminuirá más de lo que debería.

Recuerda que hacer el amor mejora la calidad del sueño y permite que te despiertes en forma a la mañana siguiente (¡sí, sí, está demostrado!).

7. ¿Por qué no salir?

Vuestros vecinos y amigos han improvisado una fiesta. ¡No hay que perdérsela! Lo más sencillo es que alguien se ocupe de los niños. Pero, a veces, no encuentras canguro y los abuelos no están disponibles. Por suerte, los amigos son comprensivos -¡ a lo mejor también ellos son padres!- y puede que os ofrezcan que acostéis a los niños en su casa.

Dudáis porque pensáis que sacarlos después del baño, en pijama, y llevarlos medio dormidos a las tantas es una pequeña chaladura. ¡Pues cometed una locura y pensad en vosotros! Son momentos muy valiosos en los que sentiréis que estáis haciendo algo por vosotros aunque los niños estén al lado.

8. Disfrutar sin los niños

¡Clac! La puerta se cierra, la canguro ya está leyendo un cuento a los niños y vosotros vais a pasar una buena velada. Vais a bailar, a reír, a ver a mucha gente, a buenos amigos, o nuevas caras… ¡El mundo es grande! Y vosotros aún salís a él. Además, lo disfrutáis el doble, porque no sois unos juerguistas hastiados, sino unos padres muertos de ganas de disfrutar de la vida. “Por cierto, ¿quién se levantará mañana para atender a los niños? No hagas esta pregunta demasiado pronto.

9. Saber pasar página

Una palabra hostil, un paso en falso y se produce el choque. Como te cuesta pasar página, el tema vuelve a menudo a la palestra, es algo típico. Entonces, cada vez que vuelves sobre él, el problema crece, lo que demuestra que es difícil perdonarse.

Si te reconoces en ese caso imaginario, pregúntate qué te ayudaría a superarlo, a cerrar el capítulo de una vez por todas. ¿Que él reconozca su error? ¿Que reconozca el daño que te ha hecho? Deberías expresarlo de forma precisa. Habla de ello una última vez para llegar hasta el fondo y si obtienes lo que buscabas, evita volver a la carga demasiado a menudo. Parece ser que es algo muy femenino. ¿Tú qué crees?

10. Manejar el arte del elogio

¿Procuráis destacar tanto lo que funciona como lo que falla? Inmersos en la vida cotidiana, con una buena dosis de cansancio sobre las espaldas, a menudo criticamos con mucha facilidad. Sin embargo, nada está dado de antemano en la pareja. No os debéis un esfuerzo por contrato, sino por bondad, atención y respeto.

Cuando el otro tiene un gesto en ese sentido, puedes decir “gracias”, “qué bien”, “qué agradable”… ¿Hasta por un plato de pasta o por tender la ropa? ¿Por qué no? Primero identifica todo lo positivo que hay en la convivencia con tu pareja, fíjate en los esfuerzos que el otro realiza.

Luego hablad de esas cosas agradables. Eso alegrará el ambiente.

11. Hacer gala de paciencia y pedagogía

Hay que tender la ropa. Tú lo habrías hecho sin pensarlo y tu pareja ni tan siquiera se habría fijado. Pero el caso es que él hace un esfuerzo real para ahorrarte ese trabajo y se pone manos a la obra. Bueno, vale, así tendida, toda arrugada, la ropa tardará más en secarse. Aún así, habla solo de la parte positiva de la situación. Tu pareja necesita un elogio. Cuando se haya acostumbrado a hacerlo, ya le explicarás con una sonrisa en los labios que se puede hacer mejor.

12. Piensa en ti

“Me gustaría hacer este curso de formación, pero me quitaría mucho tiempo…”. ¿Y qué? No durará mucho. Si eres la que más hace por los niños y la casa, puede que haya llegado tu turno de pasar a un nivel superior en el trabajo. Sin culpabilizar a nadie, tienes derecho a querer desarrollar tu talento profesional.

Tenéis que organizaros los dos para gestionar el día a día de la forma más armoniosa posible mientras estás al pie del cañón. Evidentemente, eso también requiere pequeños sacrificios por tu parte: menos ocio personal durante un tiempo, salidas individuales… Tu pareja también tendrá que respirar fuera de casa durante este periodo.

13. Darse pequeños momentos de respiro

¿Has decidido darte un baño y le toca a tu compañero contarle un cuento a los niños? No, no eres una mala madre por saltarte de vez en cuando el cuarto de hora de lectura antes de acostar a los pequeños. Tú también necesitas relajarte y la velada que vas a pasar con tu pareja será mejor. Esos pequeños momentos de respiro que pillas por aquí y por allá parecen poca cosa, pero, en realidad, son los que garantizan la armonía. Así que acuérdate de valorar tu bienestar.

14. Cambiar las costumbres

¿Por qué no hacer el amor por la mañana si por la noche estáis agotados? Acostaos muy temprano y poned el despertador para disfrutar plenamente de ese momento. Bueno, es verdad, durante la semana no es fácil y el fin de semana dormís hasta que los niños os sacan de la cama. Pero, entonces, buscad otro momento. Y no temáis: un poco de organización no afectará a la espontaneidad del deseo. Todo lo contrario: organizar citas de enamorados es bastante excitante. Puede parece extraño al principio, pero enseguida descubriréis que es muy agradable.

15. Aprovechar los momentos libres

¡Mmm, de 2 a 4, que los niños están con los abuelos, qué buena idea! Entre vosotros sopla un viento de conspiración amorosa que añade un toque picante a vuestra vida cotidiana. Haz bien las cosas y ten la habitación ordenada, las sábanas limpias, flores en el salón… Bueno, eso sería lo ideal, pero no es lo más importante. Lo esencial es que hagáis el amor con regularidad, aunque al final esos momentos no sean siempre de un erotismo desbocado.

Pero, sobre todo, no penséis que estáis robando ese tiempo a vuestros hijos. ¡No sois solo padres!

Sophie Viguier-Vinson
© Enfant Magazine

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