¿Qué pasa si no domina la lectura a los 8 años?

Empieza el curso: Primaria, el cole de los mayores, mochila nueva… Entre el último año de Educación Infantil y segundo de Primaria, nuestros hijos deberían haber conseguido dominar la lectura. Hay distintos métodos: silábico, global…, todo eso es un poco complicado y, con buen criterio, dejamos este trabajo en manos de los profesores, que conocen perfectamente su oficio. Lo mejor, desde luego, es confiar en ellos. Sin embargo, una vez superada esta etapa de los aprendizajes fundamentales, podemos encontrarnos con un niño que va bien en el colegio pero que se resiste con todas sus fuerzas a leer. ¿Está todo perdido? No necesariamente. Hay otras citas posibles con el placer de leer y mil formas de descubrirlas. Acompañar a un niño en la aventura de la lectura es un cuadro puntillista: no se puede apreciar sin tomar distancia, años de distancia…

Cuando doy clase a estudiantes que quieren dedicarse a la edición, el primer día siempre les pregunto lo mismo: «¿Cuál es vuestro mejor recuerdo de lectura infantil?». Tienen unos veinticinco años, cuatro o cinco de estudios superiores y desean hacer del libro su profesión. Y suelo llevarme pocas sorpresas: siempre hay alguno que se lo ha leído absolutamente todo desde primero de Primaria y podría pasar una hora recitando títulos; pero también hay estudiantes que han llegado más tarde a la lectura, empujados por un libro recomendado en el colegio. Otros se acuerdan con nostalgia de los libros y los álbumes ilustrados que les leyeron en su primera infancia y, sin embargo, no recuerdan nada m.s antes de dar el gran salto a la literatura de los adultos. Y queda el que se atreve a citar la colección Elige tu propia aventura que, por supuesto, no le recomendó ningún profesor y que descubrió por algún compañero de clase. Y, a pesar de estas diferencias, todos ellos quieren ser editores y ponen la lectura en el corazón de la profesión que desean ejercer en el futuro. Así que, poco importa el pasado.

Por lo tanto, lo más importante como padres es no enfadarse, porque eso no soluciona nada, en especial en este tema. Hay que estar atentos, pero no perder la paciencia; hay que proponer, pero no forzar. ¿No lee mucho a los ocho años? Pues a lo mejor empieza a los doce, o a los quince… Los niños no eligen necesariamente las lecturas que les aconsejan, o no las aceptan inmediatamente. Mi hija mayor devoró todas las novelas de Marie-Aude Murail y, cuando le pareció que su hermana menor había llegado a la edad en que se debe leer a esta estupenda autora, le leg. con gran solemnidad todos sus libros. Pero la peque.a pas. años sin mirarlos y, de hecho, no se los ley. hasta mucho después, cuando le llegó su momento. Con todo esto, la hermana mayor comprendió lo que es la paciencia; la pequeña, lo que es la independencia. Porque en torno a las lecturas transmitidas, ya sean compartidas o rechazadas, se entretejen múltiples secretos. Un poco de atención y de distancia nos permite, a veces, descifrarlos…

La literatura de mochila

Es importante tener en cuenta las lecturas recomendadas para los alumnos de Primaria. La obligación, en principio poco apetecible, puede suponer una auténtica segunda oportunidad para los lectores perdidos. La amplísima y variada selección para esta etapa educativa representa cientos de títulos que circulan de mochila en mochila, entre el colegio y la casa. Algunos dejarán en sus lectores el recuerdo de una tarea aburrida. Pero no todos, ni mucho menos...

Marie Lallouet
Texto extraído del libro 'A mi hijo no le gusta leer, ¿qué puedo hacer?'
© Bayard Éditions, 2007.

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