La televisión, internet, los videojuegos, ¿enemigos de la lectura?

¿Es buena idea oponer la lectura a otras formas de contar historias y de comprender el mundo?

¿Es buena idea oponer la lectura a otras formas de contar historias y de comprender el mundo? Sí y no. El cine y la radio en los años 1920-1930, la televisión en los años 1950-1960, los videojuegos e internet más recientemente, han venido, de generación en generación, a invadir un terreno en el que libros y álbumes ilustrados reinaban sin competencia. El avance del mundo no se detiene y es evidente que hoy no se cría a los niños en el mismo entorno que ayer. Las fuentes de estímulo cultural se han multiplicado por cien en menos de medio siglo, pero los días siguen teniendo veinticuatro horas; y las semanas, siete días. En resumen, hay que organizarse. Y ahí es donde el papel de los padres se complica.

Para empezar, los horarios. Nuestros hijos tienen agendas de ministro, ya lo sabemos. El tiempo que se dedica a la lectura personal es, a menudo, 'el que sobra'. Pero en esto también hay algo que decir: apagar la televisión de vez en cuando, no sobrecargarlos de actividades, dejarles tener tiempo para aburrirse, aprovechar las vacaciones para desconectar, proponer alguna lectura en voz alta… nos sentará tan bien como a ellos.

Tengo una amiga que es una lectora infatigable. Siempre cuenta que en su casa, cuando era pequeña, el domingo por la mañana estaba dedicado a la lectura. Nadie se movía de casa. Todos se quedaban en la cama con un buen libro y se levantaban tarde… ¡Qué apetecible!

La forma en que se organiza el espacio de la casa también tiene su importancia y nos atañe. Según los datos proporcionados por Telefónica, relativos a julio de 2012, el 86,3% de las familias españolas con hijos pequeños (menores de diez años) tienen televisión en el hogar; el 30,4% de las familias con hijos pequeños cuenta con modalidades de televisión más avanzadas (TV-HD, preparada para recibir señales de alta definición) y el 85,3% tiene ordenador. Y no son pocos los casos de ni.os con televisor en su propio cuarto, lo que es responsabilidad directa de los padres.

No cabe imaginar que un niño que tiene en su habitación un televisor, un ordenador conectado a internet, un equipo de música, un teléfono y una consola de videojuegos va a abordar la lectura con tanta facilidad como si viviera sin todo eso. La lectura procura placer, desde luego, pero también exige un esfuerzo; así que, en el actual mercado del ocio, parte en desventaja. No siempre es fácil resistirse a los deseos de los niños pero, si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará en nuestro lugar? De manera que es más que recomendable evitar que los niños tengan un televisor en su cuarto. Y, en cuanto al ordenador conectado a internet, no cabe duda de que está mejor en una zona común de la casa, donde podamos controlar la utilización y el tiempo de uso. La tarea de impedir el consumo indiscriminado no es fácil, pero nos corresponde a los padres.

Marie Lallouet
Texto extraído del libro 'A mi hijo no le gusta leer, ¿qué puedo hacer?'
© Bayard Éditions, 2007.

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