¿Cuánto tiempo deben dedicar los niños a estudiar?

Consejos para gestionar el tiempo de estudio en casa.

El tiempo de dedicación al estudio irá aumentando progresivamente y dependerá de cuánto tiempo hace que se ha empezado a instaurar el hábito de estudio y de la dificultad de la tarea a realizar. 

El tiempo de estudio deberá adaptarse al nivel madurativo de nuestro hijo/a pero siempre nos surge la duda de la cantidad… ¿gran parte de la tarde?, ¿solamente una hora?, ¿media…?

Si tomamos como punto de referencia la dificultad de la tarea, evidentemente no es igual cuando el niño acaba de empezar la Educación Primaria que cuando se encuentra en etapas posteriores. Por tanto, podemos flexibilizar e incrementarl el tiempo de estudio en casa puntualmente de acuerdo a las características de las tareas a realizar en cada momento. Al principio, lo más importante es que el niño entienda la importancia del entorno familiar en la educación, y que interiorice que en casa también se estudia.

A partir de los seis o siete años la educación se va formalizando y los aprendizajes se hacen más concretos; es en este momento cuando necesariamente hay que marcar un tiempo aproximado de trabajo diario. Es conveniente empezar por 10 ó 15 minutos para que el niño pequeño se vaya acostumbrando a sentarse a trabajar, posteriormente, iremos aumentándolo progresivamente hasta llegar a unos 60 minutos al final de la Educación Primaria.

En estas etapas es fundamental el desarrollo de la Atención Sostenida, de los niveles de concentración y cada niño es diferente en estos aspectos. Por tanto, los tiempos son orientativos y dependerán tanto de la capacidad de aguante del niño, como de su capacidad para el estudio.

¿Qué elementos afectan a la hora de estudiar?

  • El estado emocional: Durante el tiempo de estudio, la mente debe de estar “limpia y clara”, sin interferencias. Si el niño se encuentra inestable emocionalmente será muy difícil la concentración.

  • La motivación: El desarrollo de una motivación intrínseca es fundamental. El niño disfruta y desea dedicarse a aprender. El objetivo de aprobar puede convertirse en un reto… No obstante, a veces la fuerza viene de fuera y prometemos ciertos regalos por aprobar… A medida que nuestros hijos vayan avanzando en edad la motivación partirá de sí mismos.

  • La complejidad de la tarea: La memoria es una de las capacidades más importantes que poseemos pero cuidado con aprender contenidos y conceptos sin entender y únicamente de memoria… A veces se hace necesario emplear más tiempo para comprender una tarea compleja y flexibilizar la situación. 

Tiempo de estudio en casa: algunos consejos

  1. Tener un lugar donde estudiar con un ambiente adecuado iluminación, disposición del mobiliario, temperatura…
  2. Comenzar el hábito del estudio desde la Educación Primaria para que lleguen a Secundaria con este hábito ya adquirido.
  3. Estar con ellos hasta que adquieran el hábito de hacerlo solos, pero no se trata de hacerles los trabajos, sino de orientarles para que ellos den las respuestas correctas.
  4. Realizar un plan de trabajo realista, idóneo, sencillo, flexible y práctico. 

Una reflexión de nosotros padres y madres para nuestros hijos/as… 

“Para estudiar con éxito debes activar tu mente, aprender y comprender los aprendizajes con actitud positiva y, mediante unas técnicas apropiadas, adquirir buenos hábitos de trabajo.

Nos encontramos en un mundo cada vez más complejo, en pleno desarrollo cultural, científico y tecnológico, por lo que la preparación de los niños debe ser desde el principio cada vez más sólida y eficaz. Nosotros,  los padres, nos dedicaremos no solamente a aumentar los conocimientos de nuestros hijos, sino a mejorar sus aprendizajes, es decir, les enseñaremos a aprender a aprender.

Saber estudiar supone, por tanto, el dominio de unas estrategias, hábitos y habilidades. Cuanto mejor esté organizado el tiempo de estudio, menos esfuerzo exigirá al chico y mejores resultados obtendrá este. La voluntad (“querer estudiar”) y el interés son dos factores que ayudarán a la asimilación de los aprendizajes, pero el éxito final dependerá de la actitud positiva hacia el estudio y del grado de motivación para abordar las tareas.

Tener bien organizada la cabeza implica estudiar correctamente y convertirse en un “estudiante estratégico”. El estudiante estratégico estudia cómo “aprender a aprender”, esta es su competencia prioritaria. Así planifica y autorregula su propia forma de estudiar. Nuestros hijos pueden convertirse en estudiantes estratégicos”. 

 Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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