Descubrimiento del mundo por el bebé

Cómo el bebé se abre al mundo

Tocas tres notas y tu bebé aguza el oído, le das un sonajero y se lo lleva a la boca… ¡No está dispuesto a perderse nada de este mundo tan sensacional que lo rodea!

Descubrimiento del mundo por el bebé

Todo pasa por la boca

Durante el primer año de vida, el niño de pecho descubre su entorno mamando, chupando, mascando y también aspirando y olfateando: ¡todo es alimento! Es como si metiera el mundo dentro de sí, en un proceso llamado “la incorporación”. De hecho, en esta fase, el gusto y el olfato están asociados a la exploración oral.

Tu bebé se mete en la boca todo lo que está al alcance de sus labios: tu pecho, la tetina del biberón, sus dedos… Hacia los 3 meses, empieza a agarrar objetos: su primer reflejo es llevárselos a la boca. A partir de los 7 meses, le encanta chupetearse los dedos de los pies: así se hace una composición de lugar de su propio cuerpo.

Los olores también son esenciales. Lo primero que utiliza para identificarte es el olfato. A partir de la segunda semana, ¡reconoce tu perfume!

Oídos muy abiertos

El bebé oye muy bien desde que nace, y no es de extrañar, porque lleva entrenándose desde la séptima semana de vida intrauterina. De hecho, hasta el noveno mes, reacciona más a los sonidos que a la visión.

Enséñale un objeto de un color llamativo con una mano y un objeto que hace ruido con la otra: verás que su mirada se vuelve hacia el ruido. Más adelante, la tendencia se invertirá y lo visual tomará la delantera.
El bebé nada en un mar de sonidos más que de formas. Pero eso no significa que le guste el ruido. Si hay un estrépito repentino, el bebé aprieta los párpados, suspende la respiración y se pone a llorar.

Un niño de pecho reconoce la voz de su madre desde el primer mes. Es sensible a sus palabras y memoriza mucho más de lo que creemos. Por eso debes hablarle mucho, comentar lo que haces y expresar tus emociones delante de él.

Devora con la mirada

A lo largo de los primeros meses, después de comer, el recién nacido mantiene los ojos abiertos cada vez más tiempo. Desde el primer mes mira fijamente la cara que se inclina sobre él. El bebé se construye a sí mismo a través de tu sonrisa, tus expresiones y tu mirada.

A partir de las 6 semanas: su visión se afina, ve en tres dimensiones.

A los 3 meses: descubre sus manos y juega a moverlas ante sus ojos. Es la primera parte de su cuerpo que ve realmente.

A los 4 meses: ya es capaz de sostener un objeto delante de él para observarlo. Pasará por la criba de su mirada todo lo que cae en sus manos.

A flor de piel y con las dos manos

La sensibilidad de tu bebé al sentido del tacto evoluciona junto a sus habilidades motoras. Al principio, no puede coger nada. Sus sensaciones táctiles están más bien relacionadas con el conjunto de su cuerpo: al pequeño le encanta que lo cojan en brazos, lo acunen, le den masajes y lo envuelvan continuamente con gestos de ternura.

→ A partir de los 3 meses, logra agarrar durante unos segundos las cosas que entran en contacto con sus dedos.

Hacia los 5 meses, ese gesto se vuelve voluntario: tu bebé agarra lo que tiene delante. Y se familiariza con las texturas: duro y blando, suave y rasposo, líquido y sólido…

Al llegar al noveno mes, ya coge objetos entre el índice y el pulgar, se vuelve más hábil. Le gusta manipularlos, ofrecértelos. Descubre el sentido del intercambio. A los 10 meses, le encanta jugar con recipientes y meter objetos dentro.

Hacia los 11 o 12 meses, disfrutará tirando los objetos uno a uno, encajándolos. Se establecerá su mundo espacial, paso previo indispensable para su próximo descubrimiento: el caminar.

Visión: ¡cuántos progresos en 6 meses!

Frente a lo que ocurre con otros sentidos, la visión de un bebé aún no está desarrollada cuando nace. Pero irá madurando a lo largo de los seis primeros meses.

→ Al nacer: tu bebé ve borroso más allá de los 20 centímetros. Su mirada es vaga y le atrae sobre todo la luz. Percibe los contrastes, pero no demasiado los colores.
→ Al mes: puede fijar la mirada y seguir un objeto con los ojos hasta 90º (un cuarto de círculo).
→ Al mes y medio: distingue lo que tiene volumen de lo plano y diferencia los objetos entre sí.
→ A los 3 meses: sigue un objeto con la mirada hasta 180º (semicírculo), incluso gira la cabeza.
→ A los 6 meses: ya percibe bien los colores. Sus capacidades visuales son parecidas a las de un adulto.

© Enfant Magazine

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