'Mi hijo no para quieto ni un minuto'

¿Tu bebé no deja de moverse?

'Mi hijo no para quieto ni un minuto'

Trepa, se cuelga, trota, da saltitos… Ahora que sabe andar, tu pequeño no para de moverse. ¿Cómo canalizar esa energía desbordante al tiempo que lo ayudas a descubrir su universo?

Tu hijo se abre al mundo y descubre su cuerpo. Curiosea, se mueve en todas direcciones… ¡acabas agotada! Debes alegrarte: es la prueba de su buena salud psíquica y física. Para llevar mejor esta repentina hiperactividad, plantéate dos objetivos: comprender el entusiasmo que lo motiva y ponerle límites que le ayudarán en su vida diaria.

No para ni un minuto… hay que entenderlo

  • Se apropia del espacio. Entre los 12 meses y los 2 años, tu pequeño va aprendiendo poco a poco a andar y a desplazarse con más libertad. Por fin puede ir a ver lo que le interesa sin pedir nada a nadie.
  • Explora sus capacidades motoras. Gracias al descubrimiento de la postura erguida, cada día hace grandes progresos. Toca todo lo que tiene a su alcance. Desarrolla su inteligencia y sus músculos. Toda esa actividad provoca mucho desorden y ruido.
  • Se aleja de vosotros, los padres. Va al encuentro de lo que le intriga sin pedir ayuda, ¡que gran triunfo! Sus descubrimientos le causan un júbilo constructivo.
  • Cada uno según su sensibilidad. Hay unos niños más activos que otros. Algunos son más observadores y se mueven poco y otros son más agitados. Los niños tienden a ser más temerarios que las niñas. Pero incluso para los más tranquilos, la edad de interesarse por todo es una verdadera felicidad.

Ponle límites

A los 18 meses, entra en la etapa del “no”: para formarse, pasa por la oposición sistemática que estimula su deseo. Déjale decir “no”, pero estableciendo límites. Es algo fundamental.

Por su seguridad, organiza el espacio para protegerlo de peligros potenciales: pon una barrera de seguridad al pie de la escalera, tapa los enchufes de las paredes, protege los muebles y no dejes los productos peligrosos a su alcance. Así podrás dejarle corretear con más tranquilidad.

Otro modo de protegerlo y también de encaminarlo es darle reglas simples (no demasiadas a la vez) que debe respetar, pero sin prohibírselo todo. Enséñale los objetos que no debe tocar y explícale por qué. ¿No quieres que coja el mando a distancia? Dile que es solo para papá y mamá y guárdalo fuera de su alcance.

Sobre todo, sed coherentes: los dos padres tenéis que imponer los mismos límites. Respetad ese principio, sin excepciones.

Cuando digas “no”, tu hijo lógicamente insistirá. Pero no debes ceder. Desvía su atención hacia otra cosa, como un juego o una novedad.

Respeta su ritmo

  • Tu pequeño está pasando por una etapa fundamental de su desarrollo motor, afectivo e intelectual. Necesita atención. Cuando desobedece las prohibiciones que le has impuesto, lo hace sobre todo para llamar tu atención y que te fijes en él.
  • Dedícale tiempo. Busca un momento durante el día para jugar a un juego tranquilo o para descubrir juntos algo que no conoce y estimular su curiosidad.
  • No le estimules sin parar. Deja que explore el mundo que le rodea a su ritmo, acompañándole en sus descubrimientos.
  • No compares sus reacciones con las de otros niños. Tu hijo se desarrolla a su ritmo y en función de su temperamento.
  • Ofrécele pausas, momentos de vuelta a la tranquilidad. Tu pequeño no puede vivir al mismo ritmo que tú.
  • Respeta sus horas de sueño y las siestas durante el día.
  • Cuida el ritual a la hora de dormir: acuéstalo en un ambiente tranquilo, después de leerle un cuento.
  • Anticípate a los momentos de excitación, no esperes a que manifieste su cansancio para llevarlo a la cama.

Trucos para cuando está nervioso

  • Cogerlo en brazos y mirar con él por la ventana o darle un juguete son dos buenas maneras de distraerlo.
  • Un paseo en el carrito o en coche lo acunará. Estará más tranquilo y tal vez se duerma.
  • Dale su peluche o su mantita, proporciónale los medios para calmarse solo.
  • ¡Cuidado con la agitación! Procura que no haya demasiadas personas a su alrededor.
  • Si coge una rabieta, mantén la calma para dar ejemplo.

 

Noémie Colomb con la colaboración de Pierre Canouï y Daniel Marcelli, psiquiatras infantiles.

© Enfant Magazine

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