Cuento para niños: Alicia en el país de las Maravillas (versión corta)

Un cuento clásico lleno de fantasía, aventuras y magia: Alicia en el País de las Maravillas

Todo comienza cuando Alicia decide seguir a un Conejo Blanco que repite sin cesar "Llego tarde, llego tarde" por el agujero que hay en el tronco de un árbol. A partir de ese momento, se sucederán maravillosas aventuras, conocerá a increíbles personajes y se verá involucrada en curiosas historias.

Este relato, un libro con 12 capítulos, fue escrito por Lewis Carrol y publicado en Inglaterra en 1865. Entra dentro del género del "nosense" o del no sentido. Una literatura fantástica y surrealista que para los niños supone entrar en un mundo mágico, donde todo es posible, igual que su imaginación. Te invitamos a leer la versión corta del cuento infantil Alicia en el País de las Maravillas.

Ver también: versión en inglés, Alice in Wonderland

Cuento corto: Alicia en el País de las Maravillas

Cuento corto de Alicia en el País de las Maravillas

A la orilla del río, Alicia y su gatita Dinah escuchan la historia que Ana leía.

- ¿Queda mucho para el final?, - preguntó Alicia a su hermana mayor. - Me estoy quedando dormida.

Apenas entornó los ojos, vio pasar corriendo a un conejo blanco con bombachos negros, chaleco amarillo, pajarita verde y levita roja.

- ¿Adónde vas con tanta prisa?, dijo atónica.

- ¡Llego tarde!, ¡Llego tarde! La reina me cortará la cabeza, respondió el conejo mirando su reloj.

Intrigada por la escena que había presenciado, le siguió hasta su madriguera en el tronco de un árbol. Pero, cuando se asomó al interior... ¡Oh cielos! Inició una larguísima caída. Cuando aterrizó, vio pasar al Conejo Blanco quien se metió por un pasadizo.

Le siguió y llegó a una gran sala. En ella había una diminuta puerta y a través de su cerradura vio un magnífico jardín con flores enormes y pájaros de muchos colores. También vio un brebaje en un frasquito que ponía "Bébeme" y, cuando lo hizo, su cuerpo comenzó a encoger tanto, que logró pasar por aquella puerta. También comió un pastelillo que tenía un cartel que indicaba "Cómeme", y comenzó a crecer tanto, tanto que llegó a chocarse contra el techo y tuvo que sacar brazos y piernas por las ventanas.

- ¡Socorro!, gritó Alicia. Pero su voz era tan potente que el Conejo Blanco se asustó y salió corriendo.

Alicia comenzó a llorar, y tantas lágrimas cayeron que inundó la sala. De pronto, su cuerpo comenzó a encoger de nuevo y casi tuvo miedo de morir ahogada. Pero pudo salir de aquel mar de lágrimas.

Ver también: Dibujo para colorear de Alicia en el País de las Maravillas

Retomó su camino en busca del Conejo Blanco y encontró una oruga que fumaba en pipa, a una extravagante duquesa que mecía entre sus brazos a un cerdito y a la nerviosa Liebre de Marzo, que la invitó a tomar el té con otros extraños personajes: el Sombrerero Loco y un adormilado lirón. 

Tras tomar el té, encontró en un árbol una puerta que daba a un fantástico jardín gobernado por la Reina de Corazones. 

- ¡Quién es esa muchacha!, gritó la Reina al ver a Alicia, ¡rodeadla!

- Soy Alicia, estoy siguiendo al Conejo Blanco.

- ¡Eso no me incumbe!, ¡que le corten la cabeza!, dijo la reina pronunciando una de sus frases favoritas.

Alicia fue conducida a la Sala del Tribunal, donde estaba el Rey de Corazones, que era el juez; los naipes del reino y una muchedumbre de animalillos. Y sí, también estaba el Conejo Blanco, que era el mensajero real.

- Se acusa a la señorita Alicia, de haberse reído en público de su magestad, proclamó el Conejo Blanco.

- ¡Que le corten la cabeza!, sentenció la Reina.

Todos los naipes se abalanzaron sobre la niña y, cuando estuvieron a punto de apresarla, Alicia se despertó. Estaba tendida a la orilla del río y todavía impresionada por todo lo que había visto, se dispuso a contarles a su gatita y a su hermana todas sus aventuras de ensueño, en el País de las Maravillas.

Conoce las revistas para niños de Bayard

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!