4 fábulas de lobos con moraleja para niños

Fábulas cortas protagonizadas por lobos

 Aunque hoy en día ya no se representa al lobo como el malo de la historia y han surgido muchos cuentos reclamando otras cualidades de este animal, tradicionalmente era el "malo de los cuentos". Los lobos se pintaban como animales traicioneros, insaciables, bobos y malvados.

Buena culpa de ello tiene Esopo que, entre sus fábulas recogió el clásico temor que tenían los campesinos porque sus lobos atacaran sus rebaños y así, durante años, surgieron cuentos como Caperucita roja o Los tres cerditos, donde siempre se recreaba la maldad en forma de lobo.

En conmishijos.com hemos recogido algunos de estos cuentos clásicos y fábulas de lobos para niños. Son relatos breves de los que se extrae una enseñanza o moraleja que puede servirnos para educar en valores a nuestros hijos.

Fábulas cortas de lobos para leer con tus hijos

Fábulas de lobos para niños

Estos relatos clásicos, la mayoría escritos por uno de los fabulistas más conocidos: Esopo, están protagonizados por lobos que, son representados como los personajes más temibles de la historia, ¿quieres saber qué pasa con ellos en estas fábulas de lobos?

Fábulas de lobos: Pedro y el lobo

Cuentos con moraleja

Érase una vez un muchacho llamado Pedro que era pastor de ovejas. Un buen día, aburrido, se le ocurrió gastar una broma a sus convecinos:

- ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Los campesinos lo oyeron y corrieron con palos y estacas para ayudarle a ahuyentarlo y evitar que se comiera a su ganado. Sin embargo, no había ningún lobo.

Pedro, les explicó que el lobo se había ido al sentirles llegar y los campesinos volvieron a su trabajo. El muchacho, entusiasmado con el efecto que su broma había provocado, a los pocos días, volvió a hacerlo:

- ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Y. de nuevo, los campesinos corrieron a ayudarle, pero de nuevo, no se encontraron con ningún lobo. Y ahí fue cuando se dieron cuenta que les había gastado una broma y se marcharon muy malhumorados.

Días después, estaba Pedro pastoreando y apareció el lobo, esta vz era de verdad y el muchacho aterrado gritó:

- ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Pero los campesinos, pensando que les engañaba, siguieron trabajando sin hacerle caso. El lobo se comió a varias ovejas del rebaño.

Moraleja: Si mientes con frecuencia, no te creerán cuando digas la verdad.

Autor: Esopo

El lobo con piel de cordero, una fábula corta

Fábulas para niños. El lobo con piel de cordero

Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así conseguir comida más fácilmente. Se metió entonces en una piel de oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor que pensó que era una oveja más. 

Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada. Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante.

Moraleja: usar el engaño para conseguir un fin, nunca te traerá beneficio. Además podemos extraer otra moraleja: las apariencias engañan.

Autor: Esopo

El asno y el lobo, una fábula sobre la astucia

Un asno que pastaba tranquilo por un verde prado, se dio cuenta que había un lobo acechando. El asno, sabía que no podría correr tan rápido como el lobo, así que usó la astucia y pretendió tener una cojera. El lobo se le acercó y le dijo:

- ¿Por qué estás cojeando?, ¿puedo ayudarte en algo?

El asno, que sabía que la actitud del lobo podía ser engañosa respondió: 

- Estaba pastando y me he clavado una espina en una pata. Si vas a comerme, es mejor que me la quites antes, no vaya a ser que se te clave en la garganta. Te puedo asegurar que esta espina duele mucho.

El lobo no lo dudó un instante y se acercó para extraer la espina pero, en ese mismo instante, el asno le lanzó una coz con todas sus fuerzas y el lobo salió despedido. Dolorido y humillado se alejó del lugar.

Morajela: no te dediques a aquello para lo que no estás preparado, en definitiva, zapatero a tus zapatos.

El conejito ingenioso y el lobo ingenuo: fábulas de animales

Cuentos para niños. El conejito ingenioso

Periquín era un conejito blanco a quien le gustaba salir a tomar el sol junto al pozo que había muy cerca de su casita. Pero un día apareció el Lobo Ladrón y nuestro conejito se puso a temblar. Tenía que inventar algún ardid para engañar al lobo y que no le robara. 

- Pon las manos arriba señor conejo, y suelta ahora mismo la bolsa, si no quieres que le golpee en las costillas con un bastón de nudos.

- Ay, qué disgusto tengo, querido Lobo! -se lamentó Periquín, haciendo como que no había oído las amenazas del ladrón - Ay, mi jarrón de plata...

- ¿De plata...?¿Qué dices? - inquirió el Lobo.

- Un jarrón de plata maciza, que lo menos que vale es un dineral. Me lo dejó en herencia mi abuela. Se me ha caído al pozo y no puedo recuperarlo.

- Pues mi querido amigo - exclamó alegremente el Lobo, que había tomado ya una decisión -, ese hermoso jarrón de plata va a ser para mí.

El Lobo, además de ser ladrón, era muy tonto se metió en el cubo que, atado con una cuerda, servía para sacar agua del pozo y se dejó caer por el agujero. 

- Conejito, ya he llegado. Vamos a ver dónde está ese tesoro. ¿Te acuerdas hacia qué lado se ha caído? ¿Conejito...?

Pero el lobo solo escuchó una risilla que venía de arriba.

- ¡De qué te ríes!, gritó el lobo.

- Me río de ti, ladrón tonto, y de lo difícil que te va a ser salir de ahí. Éste será el castigo de tu codicia y maldad, ya que has de saber que no hay ningún jarrón de plata, ni siquiera de hojalata. Viniste por lana, pero has resultado trasquilado.

Lee aquí la versión larga de ese cuento: El conejito ingenioso

Moraleja: quien realice una mala acción, esta le volverá de vuelta.

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