9 Poemas con rima consonante para niños de Primaria

Poesías infantiles que tienen rima consonante

Los poemas son textos que están escritos en verso y utilizan generalmente el recurso de la rima, es decir, la repetición de sonidos desde la última sílaba tónica de cada verso. 

La rima puede ser de dos tipos: rima consonante y rima asonante. Para que tus hijos aprendan en qué consiste la rima consonante y puedan practicarla, te proponemos que leas con ellos estos 9 poemas con rima consonante para niños de Primaria.  

poemas de rima consonante para niños

El verso y la rima consonante

Cada una de las líneas por las que está compuesto un poema se llama verso. Los versos se agrupan formando estrofas y, existen distintos tipos de estrofas dependiendo del número de versos que tienen. Así, un poema de dos estrofas es un pareado; un poema de tres estrofas es un terceto o uno de cuatro estrofas es un cuarteto. 

Otra característica de los poemas es que pueden tener rima. La rima es la coincidencia de sonidos a partir de la última sílaba tónica (que es donde ponemos la fuerza de voz). Así podemos distinguir entre la rima consonante, en la que dos palabras tienen iguales las vocales y las consonantes a partir de la última sílaba tónica; y rima asonante, en la que las palabras solo tienen iguales las vocales, pero no las consonantes.

Por ejemplo, palabras que tienen rima consonante son: granja y naranja, sandía y día, cuna y luna...

Poemas con rima asonante para niños

Para que tus alumnos o hijos puedan entender mejor qué es la rima consonante, te proponemos que lean estos poemas de autores conocidos en los que en algunas palabras coinciden vocales y conconantes a partir de la última sílaba tónica. . Puedes proponerles que encuentren las palabras con rima asonante: 

1. A Noel

¡Noel, el de la noche del prodigio,
Noel de barbas caudalosas,
Noel de las sorpresas delicadas
y las sandalias sigilosas!

Esta noche te dejo mi calzado
colgando en los balcones: 
antes que hayas pasado frente a ellos,
no viertas tus bolsones.

Noel, Noel, te vas a encontrar húmedas
mis medias de rocío,
mirando con ojitos que te atisban
las barbas de río...

Sacude el llanto, y deja cada una
perfumada y llenita,
con el anillo de la Cenicienta
y el lobo de Caperucita...

Y no olvides a Marta. También deja
su zapatito abierto.
Es mi vecina, y yo la quiero, desde
que su mamita ha muerto.

Gabriela Mistral

2. Historia de un perrito

Poesías de Gloria Fuertes para niños

Regalaron a los niños
un cachorro de seis días.
El perrito casi no andaba ni veía.

Le criaron con biberón
y puré de salchichas,
pero no lo acariciaban,
le estrujaban,
le estrujaban. ¡qué paliza!

El perro a los niños
les alegraba, les hacía niñerías.
Los niños al perro
le hacían perrerías.

Creció el perro paso a paso,
y los niños ya no le hacían caso.

Cuando la familia
se fue de vacaciones,
le abandonaron en la carretera
entre unos camiones.

Y dijo el perro ladrando en voz alta
(que quien lo escuche se asombre)
-Me dan ganas de dejar de ser
el mejor amigo del hombre.

Pasó días sin beber nada,
sin comer algo.
El perro cambió de raza,
parecía un galgo.
Le recogió un viejo mendigo.
Le dijo: -Voy a ser tu amigo,
te cortaré el flequillo
y serás mi lazarillo.

El perro movió el rabo,
estiró el hocico,
movió la nariz,
por primera vez fue feliz.

Gloria Fuertes

3. El Hada Primavera

Poemas infantiles de Rubén Darío

Llega el Hada Primavera
que no es un hada cualquiera.
Mezclando magia y amor,
viste el mundo de color.

Cuando viene de visita,
con un toque de varita,
cubre los alrededores
de trinos, cantos y flores.

¡Qué alegre está la pradera!
Llega el Hada Primavera.

Carmen Gil

4. Mañana de Primavera

¡Mañana de primavera!
Vino ella a besarme, cuando
una alondra mañanera
subió del surco, cantando:
"¡Mañana de primavera!".

Le hablé de una mariposa
blanca, que vi en el sendero;
y ella, dándome una rosa,
me dijo. "¡Cuánto te quiero!
¡No sabes lo que te quiero!".

¡Guardaba en sus labios rojos
tantos besos para mí!
Yo le besaba los ojos...
- ¡Mis ojos son para ti;
tú para mis labios rojos!

El cielo de primavera
era azul de paz y olvido...
Una alondra mañanera
cantó en el huerto aún dormido.
Luz y cristal su voz era
en el surco removido...
¡Mañana de primavera! 

- ¿Qué te ha parecido, tío?
-Demasiado pío, pío.

Juan Ramón Jiménez

5. Recuerdo infantil

poemas de invierno para leer con los niños

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado

6. Animales divertidos

Al cerdito rabieso
le encanta el mar y, por eso,
está feliz en su banco: 
¡más que un cochino en un charco!


Cuando el gallo se enamora,
cacarea a cualquier hora
y todo el mundo se lía:
-¿Es de noche o es de día?

Ya llega la liebre abuela,
que corre que se las pela:
cuida de noventa nietos,
¡y no se están nunca quietos!

Carmen Gil

7. El twist del mono liso

Poema del mono liso de maría elena walsh

¿Saben saben lo que hizo
el famoso Mono Liso?
A la orilla de una zanja
cazó viva una naranja.

¡Qué coraje, qué valor!
Aunque se olvidó el cuchillo
en el dulce de membrillo
la cazó con tenedor.

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

A la hora de la cena
la naranja le dio pena,
fue tan bueno el Mono Liso
que de postre no la quiso.

El valiente cazador
ordenó a su comitiva
que se la guardaran viva
en el refrigerador.

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

Mono Liso en la cocina
con una paciencia china
la domaba día a día,
la naranja no aprendía.

Mono Liso con rigor
al fin la empujó un poquito
y dio su primer pasito
la naranja sin error.

La naranja, Mono Liso,
la mostraba por el piso,
otras veces, de visita,
la llevaba en su jaulita.

Pero un día entró un ladrón,
se imaginan lo que hizo,
el valiente Mono Liso dijo:
"Ay, qué papelón".

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

A la corte del Rey Momo
fue a quejarse por el robo,
mentiroso, el rey promete
que la tiene el gran bonete.

Porque sí, con frenesí
de repente dice el mono:
"Allí está detrás del trono
la naranja que perdí".

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

Y la reina sin permiso
del valiente Mono Liso
escondió en una sopera
la naranja paseandera

Mono Liso la salvó
pero a fuerza de tapioca
la naranja estaba loca
y este cuento se acabó.

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

La naranja se pasea
de la sala al comedor.
No me tires con cuchillo
tírame con tenedor.

María Elena Walsh

8. Un soneto me manda hacer Violante

Un soneto me manda hacer Violante;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aún parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que estoy los trece versos acabando:
contad si son catorce, y está hecho.

 Lope de Vega

9. Sonatina

Poemas infantiles de Rubén Darío

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!

Rubén Darío

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