El error de esperar “a ver si se le pasa” cuando un niño no está bien

Hay cambios que parecen pasajeros, pero no siempre conviene restarles importancia.


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 28 de septiembre de 2026 14:26 | Modificado: 28 de septiembre de 2026 14:33


Está más callado. Se enfada por todo. Ya no quiere hacer cosas que antes le encantaban. Duerme peor, come distinto, baja las notaso empieza a poner excusas para no ir al colegio.

Y entonces solemos decir: "Será una etapa. Vamos a esperar a ver si se le pasa".

el error de esperar a ver si se le pasa

A veces se pasa. Los niños y adolescentes atraviesan cambios, conflictos y momentos difíciles que forman parte de crecer. Pero otras veces, esperar demasiado puede hacer que un malestar que ya existe se vuelva más profundo.

UNICEF recomienda prestar atención cuando los cambios de ánimoo comportamiento persisten durante varias semanas o empiezan a interferir en la vida diaria, las relaciones, el colegio o las actividades habituales.

Cuando "son cosas de la edad" deja de ser suficiente

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No siempre es fácil saber dónde termina una mala racha y dónde empieza un problema que necesita ayuda.

Un adolescente puede querer pasar más tiempo solo. Un niño puede tener una semana especialmente irritable. Una mala nota puede hundirle durante unos días.

La señal está, muchas veces, en la intensidad, la duración y el cambio respecto a cómo era antes.

Conviene observar si deja de disfrutar de lo que le gustaba, se aísla, presenta miedos que limitan su vida, cambia mucho su forma de comer o dormir, tiene estallidos emocionales intensos o muestra cambios bruscos de personalidad. Varios de estos comportamientos se encuentran entre las señales que justifican consultar con un profesional.

Pedir ayuda no significa que "tenga algo grave"

Ese miedo frena a muchas familias. Llevar a un niño al psicólogo puede sentirse como admitir que existe un problema enorme.

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Pero pedir orientación no equivale a recibir un diagnóstico.

Puede significar simplemente comprobar qué está pasando, aprender cómo acompañarle o detectar pronto una dificultad que todavía es manejable.

Y ahí está precisamente la importancia de no esperar demasiado. La OMS insiste en la relevancia de la detección y atención tempranas en salud mentaldurante la adolescencia, una etapa especialmente sensible del desarrollo.

Qué pueden hacer los padres

Antes de interrogar, conviene observar y escuchar. Preguntar "¿cómo estás de verdad?" puede servir más que "¿qué te pasa ahora?". También ayuda hablar con el colegio si ha habido cambios y consultar con el pediatra o un profesional cuando el malestar persiste.

Otro problema es que, aunque muchos adolescentes identifican que tienen problemas emocionales, una parte importante no habla de ellos ni pide ayuda.

Por eso, quizá el error no sea preocuparse demasiado.

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Quizá sea esperar indefinidamente a que algo desaparezca solo cuando nuestro hijo lleva tiempo intentando decirnos, a su manera, que no está bien.

 

 

Bibliografía

UNICEF España. Salud mental: ¿cuándo necesita ayuda un adolescente?

Organización Mundial de la Salud. La salud mental de los adolescentes.

 

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