Protejer el vientre de golpes en el embarazo

Haz lo adecuado y protege tu vientre

Tu hijo mayor te da un golpe en el vientre, o chocas, o te caes… Durante el embarazo, no puedes correr riesgos inútiles. Nuestros especialistas detallan los buenos motivos y los cuidados prácticos para que protejas el vientre y cuides de su pequeño inquilino.

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Tu vientre: un refugio para tu bebé

A primera vista, el futuro bebé está bien a resguardo dentro de ti, con una triple protección contra posibles agresiones exteriores. La primera barrera son los músculos: tu pared abdominal. La segunda muralla la constituye el útero. Y, en tercer lugar, está el líquido amniótico en el que nada el bebé: un colchón acuático que amortigua los golpes.

“A menos que la madre reciba un golpe de una gran violencia, es altamente improbable que el feto se vea directamente afectado, que sufra una fractura ósea, una herida o que se lesione un órgano”, subraya Ludovic Cravello, ginecólogo y obstetra. “Pero eso no significa que no tenga consecuencias negativas para el embarazo, aunque el golpe haya sido menor”.

¡Protégete de los golpes!

Ahora ya lo sabes: recibir un puntapié de tu hijo mientras juegas con él o un golpe con el carrito del supermercado, tropezar y caerte al suelo o darte contra una puerta no es una insignificancia para una embarazada.

Y a medida que avanza el embarazo lo es cada vez menos. Durante el primer trimestre, el útero todavía es pequeño, está bajo, a la altura de los huesos de la pelvis y protegido por ellos. Si el abdomen recibe un golpe, el útero no soporta el trauma, porque no está en primera fila, tiene por delante otros órganos como los intestinos, el bazo, etc. Pero en el segundo y tercer trimestre, el útero crece y ocupa todo el espacio en el vientre, desplazando los demás órganos hacia atrás, de modo que queda muy expuesto. En caso de golpe o colisión, ¡el útero se lleva la peor parte!

Posibles complicaciones tras un golpe

¿Qué pasa cuando el útero recibe un golpe? A menudo reacciona contrayéndose. “Las contracciones pueden ser solo pasajeras. Pero un traumatismo abdominal también puede desencadenar el alumbramiento, provocando un parto prematuro”, señala el doctor Cravello.

Además, puede tener otras consecuencias adversas. El golpe, al provocar una subida brutal de la presión en el interior del útero, comporta una ruptura de las membranas que contienen el líquido amniótico. Cuando se rompe la bolsa de aguas, el bebé deja de estar protegido de las infecciones y no se puede esperar mucho antes del parto.

Las membranas no son las únicas “víctimas” posibles de esa hipertensión: la placenta también puede verse afectada y puede separarse de la pared del útero en una determinada zona. En ese caso hablamos de hematoma retroplacentario. Cuanto más extendido está el hematoma, más afecta a los intercambios entre la madre y el bebé y más puede sufrir el feto. La única solución tras un desprendimiento importante es provocar el parto.

Por último, aunque el bebé no resulte herido de forma directa, puede sangrar a consecuencia del traumatismo. Pero no como cuando nos cortamos, sino derramando hemoglobina en el líquido amniótico y tiñéndolo de rojo. El “escape” ocurre de forma invisible, a través del cordón umbilical, y desemboca en la circulación sanguínea materna. Entonces el feto puede padecer anemia y sufrir por ello. En esta situación, también habría que provocar el parto.

Es necesario ser prudente

Independientemente de si el golpe ha sido pequeño o fuerte, sé prudente y acude de inmediato a tu médico o a urgencias. “Es algo evidente para las mujeres que tienen síntomas tras un golpe o una caída: dolores abdominales, fuertes contracciones o sangrados. Pero las mujeres que no observan nada particular también deben acudir al médico. Hay algunas complicaciones, como el sangrado del feto o un hematoma retroplacentario, que pueden producirse sin el menor signo exterior”, insiste Ludovic Cravello.

En la consulta te harán un chequeo completo para descartar cualquier complicación. Primero el médico comprobará que no hay pérdidas de líquido amniótico haciéndote un test vaginal. Por medio de la monitorización, podrá comprobar que el ritmo cardiaco del bebé es normal y que no tienes contracciones. La ecografía le informará sobre el estado de la placenta. Por último, te hará un análisis de sangre para asegurarse de que los glóbulos rojos del bebé no circulan por tu torrente sanguíneo.

Tras un accidente de tráfico, el médico practica a veces una resonancia magnética del cerebro del feto. ¿Por qué esta atención particular a su pequeño cerebro? “En el momento del frenazo en seco, la futura madre sale disparada hacia delante pero, como el cinturón la retiene, vuelve violentamente hacia atrás. Este fenómeno de aceleración/deceleración hace que todos sus órganos internos -y también el feto- se desplacen de delante hacia atrás a gran velocidad. Lo mismo ocurre con el cerebro del bebé, que entonces puede golpearse contra los huesos de su caja craneal”, explica el médico.

“Pero, cuidado, sin cinturón de seguridad, los estragos serían mucho peores, porque el vientre se estrellaría contra el salpicadero o el asiento delantero”, se apresura a añadir. Si los resultados de todas estas pruebas son concluyentes, regresarás a casa inmediatamente o tras 48 horas de observación, según la importancia del choque. Una vez descartado cualquier peligro, podrás retomar tranquilamente el curso de tu embarazo.

Isabelle Gravillon, con Ludovic Cravello, ginecólogo y obstetra del hospital de la Conception de Marsella, Paul Barré, responsable pedagógico de la Association de prévention routière y Jacques Choque*,  formador deportivo y coautor de Le Petit Guide de ma grossesse bien-être et vitalité (La pequeña guía de mi embarazo bienestar y vitalidad), éd. Amphora.

© Enfant Magazine

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