Pensar en ti misma sin sentirte culpable

¿Te sientes mala madre por necesitar un tiempo para ti?

Tienes que salir disparada a la guardería a buscar a tu bebé y lo único que de verdad te apetece es respirar tranquila. Ir de compras, darte un buen baño caliente o quedar con una amiga. ¿Eres una mala madre? ¡En absoluto!

La maternidad es un gran motivo de felicidad y descubrimientos, pero también de cambios. Es una verdadera revolución que no siempre deja en las mujeres que estrenan maternidad la sensación de haber ascendido un peldaño en el desarrollo de su individualidad. Al verse divididas entre el amor protector y desbordante por su hijo y un deseo contradictorio de dejarlo todo, a veces les atenaza un fuerte sentimiento de culpabilidad. ¡Hay que relajarse! Necesitar tiempo para pensar solo en una misma no tiene nada de monstruoso, es incluso algo sano. No hay nada malo en mimarse, como explica Elodie Gabriel, psicóloga para niños pequeños y sus padres.

La maternidad: alegrías y renuncias

Miremos las cosas de frente. La maternidad provoca un sentimiento paradójico en el que colisionan alegrías y frustraciones. “Cuando una mujer es madre por primera vez, tiene que hacer muchos duelos. Ella, que hasta entonces solo era la hija de sus padres, se convierte a su vez en la madre de su bebé”, explica Elodie Gabriel.

Es un salto de generación que te hace envejecer de golpe con enormes responsabilidades clave. ¡No es fácil de encajar! Porque, además, ahí no terminan las renuncias. Tienes que decir adiós, al menos durante un tiempo, a dormir hasta tarde por la mañana, a improvisar una cena con los amigos y a los fines de semana románticos. “La relación amorosa cambia de registro y pasa de lo conyugal a lo familiar. El amante se convierte en padre del niño, ya no consagra su atención únicamente a la joven madre, por lo que, a veces, le gustaría que su bebé no existiera, que las cosas volvieran a ser como antes”, subraya la psicóloga.

Todo ello sin contar con que ese bebé absorbe mucho, te obliga a ser esencialmente una madre más que una mujer ¡y ni siquiera te lo agradece! “Eso genera angustia y puede manifestarse de vez en cuando por un deseo de liberarse de él. Que un pensamiento así te pase por la cabeza no es nada anormal, hacerlo sí lo sería. Eso solo quiere decir que la mujer necesita que se ocupen de ella”.

Acumulación de funciones e imposición del vientre plano

La vida de la madre no es un largo río tranquilo y vas a tener que cumplir muchas funciones. “Hoy en día, la sociedad, que nos obliga continuamente a ofrecer resultados, exige a la joven madre que sea “todoterreno”: madre, ama de casa, amante, arribista, amiga… Todo ello con una cintura de avispa”, recuerda Elodie Gabriel. ¡Es mucho para una sola mujer!

Todas esas obligaciones te centran en los demás y en el exterior y te dejan poco tiempo para centrarte en tus propios deseos cuando más lo necesitas. Para poder alimentar a tu bebé con todo el amor que necesita, tienes que alimentarte tú primero. ¿Dónde puedes obtener esa atención cuando a lo mejor te estás enfrentando al alejamiento de tu familia, a la falta de disponibilidad de tu pareja o de tus propios padres? Dado que a menudo tienes que arreglártelas sola, lo mejor es que tú tomes las riendas.

Nunca mejor servida que por una misma

No dejes que el abatimiento te invada, eso es fundamental. Que quede bien claro: tienes derecho a no tener que ocuparte continuamente de tu hijo. Lo que no significa que te largues varios meses a un monasterio indio o que gastes el tacón de tus stilettos hasta la madrugada en una discoteca de moda.

Cuidar de ti misma no implica forzosamente una gran organización ni una gran estrategia contable. Se gestiona sobre todo en función de la edad de tu hijo. “No se trata de reivindicar dos horas de libertad bajo el pretexto de que has dedicado el mismo tiempo a tu bebé”, explica Elodie Gabriel. Para algunas bastará con una siesta, ir a la peluquería o salir al cine cada dos meses; otras necesitarán una escapada en pareja o una cena de chicas”. Tienes que saber escucharte, encontrar tu camino y no enterrar tus deseos personales en lo más profundo. Aunque no sea fácil y genere un sentimiento de culpabilidad.

Si es bueno para ti, es bueno para él

No es fácil no sentirte culpable cuando la sociedad espera que, al volver del trabajo, te lances a recuperar a tu hijo y luego le prepares una deliciosa comida casera. “Hay que intentar desprenderse de la culpabilidad todo lo posible. Es fundamental para el equilibrio de toda la familia, especialmente para el del niño”, recuerda Elodie Gabriel.

“Es un sistema de matrioskas, las muñecas rusas. La madre es un continente, pero si no es contenida o deja de contenerse, se pone en riesgo su capacidad de contener y se desborda”. Cuando tu hijo nota tu malestar, no puede evitar pensar que él es el causante.

“Además, cuando una madre no se otorga a sí misma un espacio personal y se dedica exclusivamente a su hijo, invierte en exceso. Como el hijo pasa a ser todo para ella, por mimetismo, el niño piensa que su madre lo tiene que ser todo para él”, comenta la psicóloga. Eso podría alterar en el futuro sus relaciones amorosas y de amistad”.

Tu bebé no puede responder a todas tus esperanzas como mujer que, afortunadamente, no se reducen a la dicha de la maternidad. Del mismo modo, tú no bastas para satisfacer todas sus necesidades. Necesitas airearte. A tu bebé también le gusta descubrir nuevos contextos, nuevos modos de relación, estar en compañía de sus abuelos o de la niñera.

Es bueno para él. Volverás más positiva y alegre después de pasar un buen rato y haberte escuchado a ti misma. Él también saca partido de ello. “Un niño se forma identificándose con sus padres. Para que pueda hacerlo adaptándose a las ataduras exteriores y sociales sin dejar de tener en cuenta sus propios deseos, sus padres se tienen que haberse escuchado a sí mismos”. Así que ya sabes: dale ejemplo, piensa en ti misma sin culpabilizarte.

Frédérique Odasso con la colaboración de Elodie Gabriel, psicóloga para niños pequeños y sus padres.

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