Los 10 errores más frecuentes de la Navidad: I

En Conmishijos queremos recordarte cuáles son para que este año sí que sea definitivamente distinto.

1. Falta de organización
Es la piedra angular de las Navidades. Todo son fechas y provisión para ellas, de regalos, de preparar comidas, de cuadrar calendarios... Hazte con un dietario del mes y márcate plazos, así verás qué semana tienes más libre para hacer compras, para quedar...

2. Exceso de regalos
Un día compramos uno, otro día otro... Pasamos todas las fechas de tienda en tienda y la mañana de Reyes nos damos cuenta de que hemos caído en un exceso. La compra de regalos se convierte en una escalada imparable: "Si regalo esto a la prima María, no puedo regalar sólo esto a Paco...” y vamos acumulando compras sin control. Esto sucede cuando vamos a comprar un regalo sin una idea definida, viendo escaparates. Para prevenirlo nada mejor que hacer una lista de regalos “equilibrados” y según nuestro presupuesto.

3. Superar el presupuesto
Mucha gente aborrece la Navidad porque sólo recuerda a agobio y a gastos. Es normal: quienes se saltan el presupuesto fijado para estas fechas lo están recordando algunos meses después de que pasen. Y es más fácil de lo que parece que esto suceda: almuerzos, comidas, regalos de compromiso... Fíjate un presupuesto, organiza tus listas de regalos y compras para las cenas y comidas de los días señalados y procura ceñirte a él. Recuerda que es mucho más fácil que nos salgamos de lo planificado si vamos a hacer compras pequeñas cada semana que si hacemos una grande general; hay más oportunidad de ir “picando” cosas accesorias en el supermercado y menor percepción de lo que se gasta.

4. Acudir a fiestas por compromiso
Cada Navidad es un cúmulo de compromisos en el calendario, entre reuniones con los amigos, los compañeros de trabajo... Y unos son más ineludibles y otros realmente no tanto, como la fiesta de los parientes o del grupo de amigos de tu pareja, la fiesta del trabajo... Identifica cuáles son realmente aquellas a las que no te apetece ir, y puedes no ir, y planifica en su lugar otros compromisos que te apetezcan más o que sean realmente ineludibles, como una reunión familiar o con el grupo de amigos; realmente todo el mundo comprenderá que no acudas.

5. Forzarse a ver a la familia política
Si la familia de tu pareja no te cae bien, probablemente él o ella ya lo sepan. Si no es así es el momento de que, con mucho tacto, le hagas comprender que tal vez no encuentres a nadie afín a ti entre ellos o, simplemente, que no te entusiasman sus costumbres navideñas a la hora de celebrar alguna fecha. Si ya has superado esta etapa, planifica qué fechas pasaréis con cada familia sin que haya más “de una parte que de otra”. Así ninguno de los dos se sentirá frustrado.

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